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El Departamento de Salud y Desarrollo del Niño y del
Adolescente de la Organización Mundial de la Salud (OMS)
viene asociando estrechamente los programas de salud
sexual y reproductiva con los de lucha contra el VIH.
Sin embargo, y a pesar de los efectos positivos, a la
hora de materializar esta idea los avances reales han
sido hasta ahora modestos y la progresión lenta, según
constata el citado departamento de la OMS.
Recopilar información
Según los expertos de la OMS, aún queda mucho por hacer
entre los adolescentes, para lo cual se ha intensificado
el apoyo a los programas de los países en materia de
salud sexual y reproductiva y de lucha contra el VIH.
El objetivo es responder mejor a las necesidades de los
adolescentes, concentrando esta labor en ámbitos
fundamentales, como lo es la recopilación análisis y uso
de información estratégica desde el ángulo de la
adolescencia. Ello implica, la expansión de la
prestación de servicios de salud y los productos
conexos.
Falta de aplicación de los programas
“Estamos
ayudando a los países a analizar los datos existentes
desde el ángulo de la adolescencia a fin de promover,
para este grupo de edad, una atención coordinada en
materia de VIH/Sida y de salud sexual y reproductiva”,
señaló Venkatraman Chandra-Mouli, responsable del
Departamento de Salud y Desarrollo del Niño y del
Adolescente de la OMS.
Al pasar revista a los avances logrados a través de
estos programas, Chandra-Mouli señaló que pocas veces
ofrecen soluciones prácticas para aplicarlos.
“Estamos
ayudando a los países a determinar las posibilidades de
colaboración sobre unos pocos temas claramente definidos
que sean de interés común, aprovechando para ello los
procesos de análisis de sus programas nacionales en
ambos terrenos”.
Según la OMS, los adolescentes deben superar muchos
obstáculos para acceder a servicios que les ayuden a
prevenir la infección por VIH y embarazos no deseados.
Aunque en la mayoría de los países los programas
nacionales de salud sexual y reproductiva y de lucha
contra el VIH tienen en cuenta la necesidad de dispensar
ese tipo de servicios, en la práctica la falta de una
idea clara de cómo ofrecer a los adolescentes la
información y los servicios que necesitan dificulta la
adopción de medidas concertadas.
Implicar la educación
Para la OMS, la contribución de otros sectores como los
de enseñanza, protección social o juventud es importante
para complementar las actividades del sector sanitario
en materia de salud sexual y reproductiva y de lucha
contra el VIH.
“Lamentablemente,
en el trabajo de los distintos sectores se pierden
oportunidades y a la vez se observan redundancias
innecesarias. Por ello estamos ayudando a los
ministerios de salud a colaborar con otros sectores para
llevar a cabo actividades específicas que contribuyan al
doble objetivo de prevenir tanto infecciones por el VIH
y de transmisión sexual como embarazos en la
adolescencia”, señala en su informe Venkatraman Chandra-Mouli.
Necesidad de actualizar datos
A falta de un acervo de datos exactos, actualizados y
desglosados por edades sobre salud sexual y reproductiva
y VIH/Sida no es posible definir políticas y estrategias
que reposen en un sólido conocimiento de la realidad.
Por esta razón, la OMS ayuda a los países a analizar los
datos existentes desde el ángulo de la adolescencia a
fin de promover, para este grupo de edad, una atención
coordinada en materia de VIH/Sida y de salud sexual y
reproductiva, y de esta manera conseguir mayor impacto
entre los jóvenes en la aplicación de estos programas.
Swisslatin (27.01.10) |