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22.09.2009
Salud


Las condiciones de hacinamiento en que viven los niños un factor de riesgo de contraer la neumonía (foto WHO/P Virot)

La neumonía es la principal causa individual de mortalidad infantil en todo el mundo

Según la OMS esta enfermedad mata cada año a unos 1,8 millones de niños menores de cinco años.


No sólo la pandemia de gripe A tiene en alerta a la Organización Mundial de la Salud (OMS) que desde su sede en Ginebra monitorea la situación a través del mundo. Tampoco olvida a la neumonía, un tipo de infección respiratoria aguda que afecta a los pulmones y que la es la principal causa individual de mortalidad infantil en todo el mundo.

La OMS estima que esta enfermedad mata cada año a unos 1,8 millones de niños menores de cinco años, lo que supone el 20% de todas las defunciones de niños menores de cinco años en todo el mundo, con 155 millones de casos anuales.

Medicación con tecnología sencilla

La neumonía afecta a niños —y a sus familias— de todo el mundo, pero su prevalencia es mayor en el África subsahariana y Asia meridional. Puede prevenirse mediante intervenciones sencillas y tratarse con medicación y cuidados de costo bajo y tecnología sencilla.

La neumonía es un tipo de infección respiratoria aguda que afecta a los pulmones. Éstos están formados por pequeños sacos, llamados alvéolos, que —en las personas sanas— se llenan de aire al respirar. Los alvéolos de los enfermos de neumonía están llenos de pus y líquido, lo que hace dolorosa la respiración y limita la absorción de oxígeno.

Principales causas

Diversos agentes infecciosos —virus, bacterias y hongos— causan neumonía, siendo los más comunes los Streptococcus pneumoniae (la causa más común de neumonía bacteriana en niños); haemophilus influenzae de tipo b (Hib) (la segunda causa más común de neumonía bacteriana); y el pneumocystis jiroveci, un hongo que es una causa importante de neumonía en niños menores de seis meses con VIH/SIDA, responsable de al menos uno de cada cuatro fallecimientos de lactantes seropositivos al VIH.

Transmisión

La neumonía puede propagarse por diversas vías. Los virus y bacterias presentes comúnmente en la nariz o garganta de los niños, pueden infectar los pulmones al inhalarse. También pueden propagarse por vía aérea, en gotículas producidas en tosidos o estornudos. Además, la neumonía puede propagarse por medio de la sangre, sobre todo en el parto y en el período inmediatamente posterior.

Síntomas

Los síntomas de la neumonía vírica y los de la bacteriana son similares, si bien los de la neumonía vírica pueden ser más numerosos que los de la bacteriana, entre ellos, la respiración rápida o dificultosa, tos, fiebre,  escalofríos, pérdida de apetito, sibilancia (más común en infecciones víricas).

En casos de neumonía grave, los niños pueden presentar tiraje subcostal; es decir, depresión o retracción de la parte inferior del tórax durante la inspiración (en una persona sana, el pecho se expande durante la inspiración). En lactantes, la neumonía puede ocasionar incapacidad para consumir alimentos o líquidos, así como pérdida de consciencia, hipotermia y convulsiones.

Factores de riesgo

La mayoría de los niños sanos pueden combatir la infección mediante sus defensas naturales, pero los niños inmunodeprimidos presentan un mayor riesgo de contraer neumonía. El sistema inmunitario del niño puede debilitarse por malnutrición o desnutrición, sobre todo en lactantes no alimentados exclusivamente con leche materna.

La presencia previa de enfermedades como sarampión o infecciones de VIH asintomáticas también aumentan el riesgo de que un niño contraiga neumonía. Algunos factores ambientales también aumentan la susceptibilidad de los niños a la neumonía, como vivir en hogares hacinados, la contaminación del aire interior ocasionada por el uso de biomasa (como leña o excrementos) como combustible para cocinar o calentar el hogar, y el consumo de tabaco por los padres.

Tratamiento

La neumonía puede tratarse con antibióticos, los cuales suelen recetarse en centros de salud u hospitales, pero la inmensa mayoría de los casos de neumonía infantil pueden tratarse eficazmente en el hogar. Se recomienda la hospitalización de los lactantes de dos meses o menos, así como de los casos muy graves.

Una nutrición adecuada es clave para mejorar las defensas naturales del niño, comenzando con la alimentación exclusiva con leche materna durante los seis primeros meses de vida; además de prevenir eficazmente la neumonía, reduce la duración de la enfermedad.

A los niños infectados con el VIH se les administra el antibiótico cotrimoxazol diariamente para reducir el riesgo de que contraigan neumonía.

Swisslatin (22.09.2009)

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