A juzgar por los resultados del informe anual de la
Oficina de la ONU contra las Drogas y el Delito (UNODC)
las políticas represivas han tenido su impacto en la
caída del cultivo de coca en Colombia, que es el mayor
productor del mundo.
Esto a su vez, ha tenido incidencia en la disminución
del consumo mundial de cocaína y heroína que disminuyó
durante el último año. Según Thomas Pietschmann,
responsable de investigación de la UNODOC, el cultivo
mundial de coca, en 2008 retrocedió un 15%, con respecto
al año 2007.
“La mayor parte de ese retroceso en 2008 se debió a la
caída del cultivo en Colombia, que es el mayor productor
de coca del mundo”, dijo Pietschmann.
La demanda compensa con drogas sintéticas
Pero la baja de la oferta de opiáceos en los mercados
internacionales, ha sido compensado rápidamente por el
uso de drogas sintéticas, cuyo consumo de anfetaminas y
éxtasis se extiende cada vez más, especialmente en los
países occidentales, según se desprende del informe del
organismo de la ONU.
La UNODC constata que los mercados opiáceos, de cocaína
y de cannabis se han reducido en Asia, Europa y América
del Norte. El informe también hizo hincapié en la
violencia y la delincuencia que genera el consumo de
estupefacientes.
Castigar o despenalizar
La UNODC insistió en que la solución al problema no pasa
por la legalización de su consumo y que son los
traficantes y no los consumidores los que deben sufrir
el peso de la ley.
Agregó que el año pasado entre 140 y 250 millones de
personas de entre 15 y 64 años consumieron alguna droga
ilegal.
Según el informe, La cuestión más grave atañe a la
delincuencia organizada. Toda actividad en el mercado
fiscalizada por la autoridad genera transacciones
paralelas ilegales; inevitablemente, la fiscalización de
estupefacientes ha generado un mercado delictivo de
dimensiones macroeconómicas que usa la violencia y la
corrupción para mediar entre la demanda y la oferta.
Si legalizamos las drogas, la delincuencia organizada
perderá su actividad más lucrativa, afirman algunas
autoridades políticas, en particular de países como
Bolivia y Perú, en el caso de los países
latinoamericanos.
Criterios económicos
El principal argumento a favor de la legalización de
las drogas se sustenta en criterios económicos:
“legalicemos las drogas y generemos ingresos fiscales”
sostienen estos gobiernos, una opinión que no comparte
la UNODOC que propugna otras medidas.
“Insto a los gobiernos a que reajusten su combinación de
políticas sin demora e impongan una mayor fiscalización
de la delincuencia, sin disminuir la fiscalización de
las drogas”, subraya en el informe Antonio Maria Costa,
Director Ejecutivo, de la Oficina de las Naciones Unidas
contra la Droga y el Delito.
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