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El
retorno de los temporeros helvéticos
Cada verano son cientos los suizos del extranjero que
retornan a trabajar a su patria.
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La pintora chilena Rosy Oelkers vive
entre Berna y Puerto Montt. (Foto Swisslatin)
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En el ambiente familiar se les conoce como “las
golondrinas de invierno”. Son los temporeros suizos que cada verano
escapan del invierno austral para trabajar durante una temporada en
Suiza. Provienen en su mayoría de Argentina, Chile y Brasil.
Este contingente de trabajadores de temporada está
integrado esencialmente por doble nacionales, poseen la nacionalidad
suiza y la del país de nacimiento o de residencia. Son jóvenes,
profesionales y entre ellos, muchas mujeres. Tienen el gusto de la
aventura y se identifican como bi-culturales.
Entre dos culturas
Se trata de descendientes de suizos cuyos ancestros
emigraron en los siglos pasados a diferentes países de América del
Sur. Debido a los recientes cambios de ley, poseen ahora la
nacionalidad de sus padres. Gracias a esa doble nacionalidad se “dan
el lujo” de vivir entre dos países, entre dos culturas.
Entre estos suizos temporeros que regresan al nido para
trabajar en el verano, hay también antiguos exiliados que terminaron
por naturalizarse y se quedaron a vivir para siempre en Suiza.
“Bueno hasta que un buen día la nostalgia nos jugó una mala pasada
y decidimos volver a nuestros países de origen”, explica Tatiana Márquez,
una enfermera uruguaya que vive entre Montevideo y Zürich.
Cuenta que llegó a Suiza muy pequeña siguiendo a sus
padres que en ese entonces habían encontrado refugio en Chile. Ahí
les sorprendió el golpe de Estado del general Pinochet y terminaron
en 1975 refugiados en Zürich. Estudió enfermería y se naturalizó
Suiza.
“Un día viajé al Uruguay y desde entonces me picó el
bicho de volver a la tierra de mis padres. Hasta que un día tomé la
decisión de volver
definitivamente. Fue un error, pues todo anduvo bien el primer año.
Volví a ser extranjera en mi propio país. Mi situación económica
se deterioró y al mismo tiempo comencé a extrañar Suiza, su nivel
de vida, la seguridad, los amigos que había dejado...”
Ni de aquí ni de allá
Volvió a Suiza y entonces descubrió que tampoco era lo
mismo. Le faltaba la otra mentalidad. Entonces tuvo la idea de vivir
una temporada en Suiza y otra en Uruguay. Trabaja en Suiza, economiza,
y retorna a Montevideo donde invierte lo ganado.
El caso de Tatiana no es el único. La pintora Rosy Oelkers
es otro. Ella es suiza de origen y cada verano abandona la caleta de
Angelmó, en Puerto Montt en Chile y se viene a Berna a encontrarse
con sus hijas. Aprovecha a mostrar a los dueños de galerías de artes
sus últimas creaciones, organiza exposiciones y se “regenera con
ideas nuevas, con experiencias culturales diferentes”, explica.
María Eugenia Baumann es asistente social. Se escapa de
los fríos porteños de Viña del Mar y trabaja durante 3 meses en el
Servicio Social del Hospital cantonal de Ginebra ocupándose de los
requirentes de asilo que vieron sus demandas rechazadas.
Lo mismo hacen otros
tantos suizos del extranjero que integran ese contingente de
“golondrinas de invierno”.
Red de contacto necesaria
En la mayoría de los casos, se trata de personas que
conocen a la perfección Suiza. Ya sea por haber vivido muchos años o
por haber conservado sólidos contactos, la red necesaria que les
permite encontrar trabajo durante un corto lapso de tiempo.
La motivación es ciertamente económica. Hugo Leuenberger,
otro “emigrante golondrina” explica que con lo que gana en 3 meses,
le permite solventar un nivel de vida en su país, superior al que
podría llevar en Suiza si residiera permanentemente.
Nicolás Graubacher es un médico argentino recién
egresado y aprovecha el verano para hacer prácticas en las clínicas
del cantón del Valais. “Es una oportunidad única de vivir una
experiencia de vida como ésta explica”.
“Pero no es fácil. Con la crisis y el desempleo que hay
ahora en Suiza es cada vez más difícil encontrar trabajos
temporarios. Reconozco que si no fuera por mis contactos, mis amigos
de la Asociación de Valesanos en el Mundo, no podría haber
encontrado el trabajo de reemplazo que hago durante el verano”.
Nicolás no manifiesta ningún sentimiento de culpa cuando
le preguntamos que si actuando de esa manera no le quita una
posibilidad de trabajo a más de un desempleado que reside y paga
impuestos en Suiza.
“Es la ventaja de ser suizo. Pagamos impuestos a la
fuente, en mi caso me lo deduce directamente el hospital, cotizamos a
la seguridad social (AVS) y no ejercemos presión sobre el mercado de
los arriendos de la vivienda, pues durante el verano nos alojamos
donde parientes o amigos”, concluye.
Swisslatin
/ Alberto Dufey |
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Los
suizos expatriados en América Latina
En América Latina, la comunidad de
suizos más numerosa continúa siendo la de Argentina con 14.784 helvéticos.
13.491 son doble nacionales. La mayoría
de suizos, 6.911, son mujeres ( 4.591 hombres). 3.282 tienen menos de 18 años,
y 8.374 entre 18 y 65 años. La proporción de jubilados es de 3.128
personas.
La segunda comunidad más importante es
la de Brasil, con 13.512 inscritos. Aquí la proporción de doble nacionales
se eleva a 10.363 personas. Un incremento de 262, debido a nacimientos,
naturalizaciones y reintegraciones.
México desplazó a partir de los años
70 a Chile como tercer país de emigración en América Latina, con
incrementos anuales paulatinos. La población de helvéticos se eleva aquí
a 4.731 personas.
Aquí la proporción de doble nacionales
es de 3.551, contra 1.180 que poseen sólo el pasaporte suizo. Las
mujeres son también las más numerosas: 1.882, (1.524 hombres). Los menores
de 18 años suman 1.325 y los jubilados 493.
En Chile, el tercer país de la emigración
histórica junto a Brasil y Argentina residen 3.869 suizos. Los
doble nacionales suman 3.267. Los menores de 18 años son 1.888, y las
mujeres: 1.564 (hombres: 1.187). Los jubilados 596.
Estadísticas de otros países
Colombia: 1.960
suizos (1.468 doble nacionales, 688 hombres, mujeres 811).
Costa Rica: 1.422 (784 doble nacionales,
537 hombres y 522 mujeres).
Cuba 99 (56 doble nacionales, 43
hombres, 37 mujeres)
R. Dominicana: 1.510 (685 doble
nacionales, 588 hombres y 476 mujeres).
Ecuador: 1.354 (968 doble nacionales,
430 hombres, 502 mujeres).
El Salvador: 508 (461 doble nacionales,
143 hombres, 197 mujeres).
Guatemala: 1.151 (952 bi-nacionales, 347
hombres, 425 mujeres).
Haití: 139 (80 bi-nacionales, 45
hombres, 65 mujeres).
Honduras: 245 (183 bi-nacionales, 80
hombres, 88 mujeres).
Jamaica: 177 (123 bi-nacionales, 53
hombres, 80 mujeres).
Nicaragua: 237 (121 bi-nacionales, 89 hombres, 89 mujeres, 59 menores de 18 años.
Panamá 389 (297 bi-nacionales,136
hombres, 158 mujeres).
Paraguay: 1.279 (956 bi-nacionales, 412
hombres, 471 mujeres).
Perú: 2.383 (1.960, 729 hombres, 964
mujeres).
Uruguay: 896 (744 bi-nacionales, 267
hombres, 423 mujeres).
Venezuela: 1.844 ( 1.467 bi-nacionales,662
hombres, 761 mujeres).
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