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Los
países centroamericanos enfrentan tres tipos de emigración que tienen gran
impacto político, económico y social en la región: la emigración rural a zonas
urbanas, la que va hacia otros países latinoamericanos, y la más masiva, hacia
los Estados Unidos.
El
flujo migratorio involucra al segmento de la población en condiciones de
exclusión social (acceso limitado al mercado laboral y a los servicios
sociales), debido a la debilidad institucional (especialmente, en las redes de
protección social).
Para
mitigar estos efectos, el Sistema de Integración Centroamericana (SICA), que
reagrupa a estos países, se reunió recientemente a fin de elaborar una respuesta
para frenar este éxodo masivo de personas.
Desafíos concretos
El
primer desafío es elaborar políticas para atenuar la exclusión social (acceso
limitado al mercado laboral y a los servicios sociales), exclusión vinculada al
hambre y la pobreza.
A
pesar de un leve mejoramiento en las condiciones sociales experimentado en los
últimos quince años, los países del SICA se mantienen en una situación de
extrema vulnerabilidad, lo que pone en riesgo el cumplimiento de los Objetivos
de Desarrollo del Milenio (ODM). La mitad de sus habitantes sobrevive en
condiciones de pobreza.
Catástrofes ambientales
A las
causas estructurales de la pobreza en estos países, (los altos índices de
desigualdad socioeconómica y bajos niveles de inversión social per cápita) se
suman a causas coyunturales, tales como las catástrofes ambientales y, desde 2008,
la crisis económica internacional.
Además, se agrega el hecho que el alza en los precios de los alimentos ha sumido
a cientos de miles de personas en la pobreza
Disminuyen las remesas de emigrantes
Por
otro lado, el deterioro económico en las sociedades receptoras de migración ha
producido el retorno de migrantes y la disminución en las remesas familiares,
que en algunos casos suplían las debilidades de las redes de protección social.
La
reducción de recursos públicos y la disminución en ciertas formas de cooperación
internacional han producido una contracción en la inversión social en estos
países.
Los
migrantes internos
La
migración del campo a las áreas metropolitanas—un proceso demográfico masivo que
se remonta varias décadas atrás—es un fenómeno característico de la región,
parcialmente atribuible al hambre y la pobreza predominantes en muchas zonas
rurales.
En
las áreas urbanas, la ausencia de oportunidades condena a muchos migrantes
internos a la marginalidad y los expone a la violencia y la inseguridad,
llevándolos, en muchos casos, a optar por la migración irregular como medio para
superar las dificultades.
El
aumento de la violencia, sobre todo en el Triángulo Norte de Centroamérica (El
Salvador, Guatemala, Honduras), también constituye un factor detrás de la
emigración de los jóvenes.
Migración masiva de mujeres
Cada
vez hay más mujeres que emigran solas y se convierten en proveedoras principales
para sus hogares que quedan atrás. Los motivos para emigrar son más que
económicos, incluyendo, en algunas ocasiones, la aspiración a una vida más
autónoma y exenta de violencia de género.
La
migración de las madres y padres acentúa los problemas de desintegración
familiar y coloca en muchos jóvenes y adultos mayores la responsabilidad del
cuidado y educación de las hijas e hijos de padres migrantes.
Una
respuesta política
Frente a ello, la respuesta inmediata es el llamado a fortalecer las capacidades
de los países para enfrentar eventuales crisis internas y externas, como para
acelerar los procesos de erradicación del hambre y la pobreza.
Es
fundamental que los países del SICA incrementen sus niveles de inversión social
y la hagan más eficiente.
Swisslatin
(2.12.2011) |