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UNITAID
debe ser seguramente la agencia más pequeña que opera en el campo de la salud en
el mundo, pero es tal vez, la más original en la forma de financiar sus
proyectos para incrementar el acceso a medicamentos en los países más
desfavorecidos en materia de SIDA, tuberculosis y malaria. Tiene su sede en
Ginebra y su Secretario Ejecutivo, es Jorge Bermudes, de Brasil.
Entrevista con Raquel Child, médica especialista en inmunología y en el tema del
SIDA, nombrada en febrero de este año Directora de Operaciones y Dinámica de
Mercado, de esta agencia privada, que no pertenece al sistema de Naciones
Unidas, pero que apoya proyectos de varias de sus agencias, como la UNICEF y la
OMS, entre otras.
Raquel
Child, es chilena, hija de un padre de origen británico, con un bisabuelo judío
alemán, y otra ascendencia vasca, toda una mezcla, “lo que hace pensar a más de
alguno, que por mis apellidos no soy chilena, pero si que lo soy. Nacida y
criada en Santiago”, precisa con orgullo esta profesional formada en la
Universidad Católica de Chile.
Tras una
posterior especialización en inmunología clínica en la Universidad de Chile, se ha
dedicado esencialmente a la salud pública, en relación con el tema del SIDA.
¿Cómo
llegaste a especializarte en este tema del SIDA?
“Mi
interés comenzó cuando estaba haciendo mi formación en inmunología, en 1981, año
en que se descubrió el primer caso de SIDA. Influyó también el hecho que en 1983
estaba en París realizando cursos de formación y tuve la posibilidad de escuchar
al equipo del profesor Montagner y de Françoise Barré-Sinoussi, la actual premio
Nobel de medicina, que venían de descubrir el virus del SIDA. En una
perspectiva cultural y de derechos humanos, era el tema que debía desarrollar en
mi vida, me dije”.
Pero
antes, desempeñó funciones administrativas, como directora de un hospital en
Santiago y como jefa de un servicio clínico, trabajos que ella califica de
“temporales”, porque su principal dedicación ha sido siempre el SIDA.
“Al
inicio trabajé en la parte diagnóstico y también de tratamiento a los enfermos,
pero después me he dedicado al aspecto de políticas públicas de salud para
enfrentar el SIDA, es decir cómo los países, Chile por ejemplo, como responden,
qué hacen los gobiernos para enfrentar el problema, lo que implicaba planes de
prevención y tratamiento”, explica.
Un
salto internacional
Después
vendría su trayectoria internacional. En el 2002 postuló a un cargo en el Fondo
de Población de la ONU, (UNFPA) donde se ocupó durante 6 años del aspecto
regional del SIDA, en la oficina de México para América Latina y el Caribe.
Después que la oficina se trasladó a Panamá trabajó un año y medio allí, para
ocuparse ahora de la gestión de operaciones de UNITAID en Ginebra.
¿Has
pasado entonces de la salud pública a un organismo privado?
“UNITAID,
es una institución privada, pero su objetivo es abiertamente público. Además es
muy innovador, porque busca impactar en los mercados de medicamentos a favor de
países pobres, para hacer posible que los medicamentos de los países ricos sean
accesibles allí”.
“Desde
esa perspectiva UNITAID trabaja para el beneficio de esos países. En sus
fundamentos está estipulado que el 85% de sus recursos deben ir a los países de
bajos ingresos de acuerdo a la definición del Banco Mundial y el 10% a países de
medianos ingresos”.
Pero a
su juicio, lo más original de esta iniciativa, es que el financiamiento proviene
de un impuesto que hasta ahora, 6 países aplican a los boletos aéreos (Francia,
Inglaterra, Noruega Brasil, Chile, y España) y otros 23 países aportan con
recursos concretos y algunas entidades privadas, como la Fundación Bill Gates.
Apoyo
a agricultores de plantas medicinales
Raquel
Child destaca que un billón de dólares son destinados a los programas de SIDA
pediátrico, con medicamentos llamados de la segunda línea, a la prevención de la
transmisión de madre a hijos, y otro tercio de los recursos van para la lucha
contra la tuberculosis y la malaria”.
“Conseguimos
hacer accesible medicamentos nuevos y facilitamos la producción de la planta de
donde saca el medicamento contra la malaria, la artemicina, producida en China y
en ese país financiamos proyectos de agricultores para que la produzcan”,
explica.
¿ Y
porqué no dirigirse directamente a los fabricantes de medicamentos?
“Primero,
como ya dicho, UNITAID basa su estrategia en dos elementos centrales, uno su
mecanismo innovador de financiamiento que forma parte de la lógica de los nuevos
mecanismos de financiamiento para el desarrollo, como es el impuesto a las
emisiones de CO2 , y en nuestro caso, el impuesto a los boletos aéreos.”
“Segundo,
nosotros trabajamos con otros socios para complementar lo que ellos hacen, pues
en materia de salud internacional se ha visto que hay cantidad de duplicación de
esfuerzos, de manera que nosotros financiamos proyectos que otras instituciones
hacen, y son ellos los encargados de negociar con las farmacéuticas o las
empresas que producen diagnósticos, o que fabrican genéricos”.
“Nosotros
no negociamos directamente, pero si con instituciones que realizan proyectos de
gran magnitud, como por ejemplo el Fondo Mundial contra el SIDA, la tuberculosis
y la malaria, la UNICEF y la misma OMS, para que ellos, dentro de sus programas
busquen impactar en el mercado de los medicamentos”.
“Lo que
nos diferencia de otras organizaciones, es que ellas trabajan con una lógica tradicional, que es financiar lo que ya
existe, mientras que nosotros financiamos lo que no hay, para que pueda existir,
pero que sea de calidad y que los medicamentos lleguen a tiempo y en las
condiciones que los países tienen, por ejemplo de almacenamiento y de
logística”, concluye Raquel Child.
Swisslatin / Alberto
Dufey (15.05.2010)
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