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Después de 27 años representando en los foros de
derechos Humanos a la desaparecida Liga
Internacional por los Derechos y la Liberación de los
Pueblos (LIDLIP), esta infatigable suiza del
Oberland bernés, avecindada en Ginebra desde hace más de
30 años, prosigue su combate, esta vez, a favor de los
pueblos sin Estados.
Verena Graf no se rinde. A pesar de lo frustrante que
resultó la disolución de la LIDLIP por falta de medios
financieros, continúa en el frente. Ahora como
representante ante los Organismos Internacionales en
Ginebra, del Centro Internacional Escarré para las
minorías étnicas y las Naciones, (CIEMEN) que tiene
su sede en Barcelona.
“Es
una actividad muy semejante al que hacía antes, pues es
un trabajo de representación colectiva para los derechos
de los pueblos y minorías, en particular para aquellos
que no tienen la posibilidad de expresarse en los
Estados en que viven”, explica Verena.
Esta ONG catalana tiene orígenes monacales, pues su
actual presidente y fundador, Aureli Argemí, es un ex
monje de Monserrat. Fue un foco de la resistencia contra
el franquismo, que lo obligó a refugiarse en Italia.
Después colgó los hábitos, se casó y creó el CIEMEN.
Hace 30 años que funciona, pero no tiene aún estatus
consultivo ante Naciones Unidas.
Un combate ante los Estados
Y esta es la principal misión que tiene por delante
Verena Graf. Su primera tarea es ahora pelearse
con los Estados miembros del Comité de ONG para que le
otorguen ese estatus. “Lo necesitamos para poder tener
acceso a las conferencias, poder intervenir, hablar,
aclarar y denunciar los asuntos que preocupan a los
pueblos sin Estados, que en el mundo son 150”, precisa.
“Los principales obstáculos para conseguirlo son los
mismos Estados, por ejemplo, uno de ellos es Turquía,
que no quiere saber nada de Kurdistán, al igual que
Israel, debido a que el CIEMEN desarrolla proyectos en
los territorios palestinos”, agrega.
El comité que examina las solicitudes para adquirir el
“estatus consultivo” está presidido por Sudán, otro
obstáculo, pero no es el único; incluso España que no es
miembro del Comité de la ONU, pero ha pedido información
acerca del CIEMEN a las autoridades catalanas.
“Como España y Turquía han creado La Alianza de
civilizaciones, pensamos que de alguna manera
Turquía hace presión ante el gobierno de Madrid, que
tiene problemas con otros pueblos dentro de su Estado,
como el país Vasco”, explica Verena Graf.
Voz para los pueblos indígenas
“En Latinoamérica colaboramos con la “Coordinadora
Andina de Organizaciones Indígenas”, a cuyos delegados
recibí hace poco en Ginebra y los contacté con
diferentes órganos de la ONU, como la OMPI, la OMS y los
relatores del consejo de los Derechos Humanos". Una de
las tantas tareas de la representante del CIEMEN en
Ginebra".
¿Después de la creación del Consejo de los Derechos
Humanos de la ONU, cree que las ONG tienen algún peso
ante los gobiernos?
“Los Estados que tienen el poder deciden por encima de
los pueblos, siempre ha sido así, pero si no existieran
las ONG sería mucho peor. Es más, los Estados necesitan
del apoyo de las ONG. Tienen un papel, pequeño, el que
ahora se ha hecho más serio, más jurídico. Todavía hay
un espacio, aunque pequeño hay que aprovecharlo. Un caso
ilustrativo es el de los pueblos indígenas que han
conseguido muchos logros gracias a sus ONG”, sostiene.
Hay miles de ONG que persiguen los mismos objetivos
humanitarios. ¿Ahora con la CIEMEN, no cree que haya más
competencia entre ONG?
“No hay competencia, porque no existen otras ONG que
trabajan en derechos colectivos, que son más políticos
que los Derechos Humanos. Hay más de 150 pueblos sin
Estado, cierto, algunos pueblos viven en armonía y no
tienen que reivindicar autodeterminación e
independencia. Es el caso de Suiza, con el cantón del
Jura pero como es un Estado democrático, se pueden
conseguir soluciones por las vías administrativas
oficiales y electorales”, precisa.
¿Qué
derechos específicos reivindica el CIEMEN?
“El CIEMEN no reivindica derechos como organización en
sí, solo los derechos que los mismos pueblos piden, y
entonces los apoyamos en sus reivindicaciones. Hay casos
y casos, como los tamiles, que durante 20 años de lucha
han pedido una autonomía interna en Sri Lanka y no lo
han logrado. Ahora los están matando a todos”, subraya.
Por último le preguntamos a esta infatigable mujer
defensora de los derechos humanos, ¿cómo se financian?
Un tema recurrente con las ONG, en tiempos en que la
transparencia sobre su funcionamiento, es clave para su
credibilidad internacional.
Al respecto Verena Graf está tranquila. “El
CIEMEN, dice, tiene el apoyo de Cataluña, que tiene su
propio gobierno autónomo, la Generalitá, y son
ellos que financian en gran parte nuestra organización”.
Todo es transparente.
Swisslatin / Alberto Dufey
(13.05.2009) |