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Claude Hurard,
50 años, es un inmigrante suizo del siglo XXI, residente en Paraguay
desde hace 26 años. De formación inicial electro mecánico se ha
convertido ahora en hotelero, cumpliendo así su viejo sueño de tener
su propio hotel familiar.
Este miembro
activo de la Sociedad Suiza de Beneficencia de Paraguay (ha ocupado
cargos de tesorero y presidente) es también el actual presidente del
Rotary Club Asunción Catedral, incursiona ahora en el rubro de la
hotelería.
“La
Maison Suisse” (foto) es un pequeño hotel familiar con tradición y
calidad Suiza. En esta primera etapa hemos habilitado 6 habitaciones
para 4 personas, pero el año próximo nos ampliaremos a 10”, explica
Hurard.
“Aquí se podrá
pedir con anticipación platos típicos de la cocina suiza y organizar
reuniones familiares y empresariales”, agrega el empresario.
Todo comenzó estudiando alemán
Claude Hurard es
un friburgués de pura cepa. En esta ciudad bilingüe realizó sus
estudios de electro-mecánico en el Tecnikum de Perolle, antes de
emigrar hacia a Paraguay, ahora su segunda patria. Y tal vez la
definitiva.
“Hace 27 años,
cuando me encontraba haciendo una pasantía y estudiando alemán en la
ciudad de Colonia, en Alemania, mi padre Paul Hurard Combaz Deville,
me llamó desde Friburgo para proponerme de emigrar a Paraguay”,
recuerda.
“Nos vinimos a
Paraguay por las cantidades enormes de impuestos que teníamos que
pagar en Suiza, una carga demasiado alta para permitir a una familia
como la nuestra de surgir y ser independiente”, explica.
“Para ser
independiente en Suiza se necesitaba mucho capital y en cierta medida
estuvimos obligados a emigrar para poder sobrevivir. Durante años,
Paraguay mantuvo una política fiscal más justa”, subraya.
En el mundo de los negocios
”Inmigrar a
Paraguay, para mí fue un cambio total. Mi profesión me ayudó
enormemente a vencer las dificultades de la vida en un nuevo país y a
los pocos años aprendí y ejercí otras profesiones”, cuenta con
entusiasmo.
En efecto, en su
recorrido por el mundo de los negocios, Claude Hurard fue ganadero,
radiólogo en los hospitales dependientes de la Universidad Nacional de
Asunción y varias veces administrador de empresas, como en el Cruce de
los Pioneros, en el Chaco y en la cooperativa de producción
agropecuaria Pindo.
Antes de
convertirse en hotelero creó una empresa de base de datos y de páginas
web en los comienzos de Internet. A pesar de las dificultades, está
convencido que su decisión de emigrar fue justa y no se arrepiente.
“Me casé con una
paraguaya hace 20 años, Nidia Fleitas y tengo 4 hijos, Jacqueline,
Valérie, Paul y David. Mi familia es una familia de comerciantes y yo
siempre tenía el sueño de tener un pequeño hotel familiar, lo que
ahora es una realidad”, precisa.
A pesar de
tantos años viviendo en Paraguay, Hurard nunca se ha olvidado de
Suiza, como testimonia su paso como dirigente durante más de 10 años
en la Sociedad Suiza local.
Suiza en la lejanía
“Ahora vemos
Suiza muy lejos. Demasiada administración. Además, subraya, los nuevos
pasaportes biométricos cuestan para nosotros, una familia grande una
fortuna. (250 francos suizos cada uno).
”Pero queremos crear lazos de amistad y de intercambio de jóvenes y
también de negocios. Tenemos muchos que ofrecer y aconsejar a futuros
emigrantes para que no cometan los errores que muchos han cometido y
por eso han fracasados,” dice.
“Nuestra
comunidad es pequeña pero trabajadora. A mi me gustaría recibir música
suiza, campanas, afiches, catálogos de empresas, libros usados en
alemán, y francés para crear en mi hotel una especie de centro
cultural suizo”.
Proyectos
Claude Hurard es desde hace 2 años presidente del Rotary Club Asunción
Catedral. “Tenemos dos proyectos uno es abrir una escuela con 20
computadores dentro de un
orfanato y la recuperación de 1.000 fuentes de agua y la compra de
libros sobre el medio ambiente”.
“Es posible que
con la ayuda de un gran compatriota, Francisco Elmiger, proveniente de
Lucerna, creemos en los próximos meses una sociedad de descendientes
suizos y amigos paraguayos, para estrechar más los lazos entre Suiza y
Paraguay desde el punto comercial, cultura y social”, concluye
entusiasmado.
Swisslatin /
Alberto Dufey
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