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La vida tiene muchas vueltas, y precisamente una de ellas
ha sido encontrar en la telaraña de la red a Willy, un antiguo
militante de la solidaridad latinoamericana en los tiempos de las
dictaduras militares. Combatió junto a los revolucionarios
sandinistas, fue correo de los exiliados chilenos en Suiza, se embarcó
en una brigada de apoyo a los zapatistas, y ahora a sus 57 años
sigue luchando por los “sin papeles”.
Nos encontramos en foro Internet de emigrantes ilegales.
Tras un breve intercambio de mensajes convenimos al final en una cita
para una semana después en un bar de la Limatrasse en la ciudad de Zúrich.
Allí descubrimos que nos habíamos conocido en Ginebra.
Todo comenzó en el foro de Internet:
El Veto: Propongo de montar una ONG y llamarla “Pasadores de fronteras Sin Fronteras” para burlar
el cierre fronterizo de Blocher...
(Silencio en el foro, nadie responde).
Tal vez una broma...
Nube: Así que provocando el hombre...
El Veto: No, va en serio. ¿Y tu quién
eres? No te había encontrado antes en este foro...
Nube: Aquí de paso, buscando algún tema para
escribir... Para una propuesta como la tuya hay que tener cojones, una
sólida retaguardia jurídica, o a lo mejor eres un policía que
intenta infiltrar a los ilegales...
El Veto: Así que periodista ah! Y
buscando tema. Bueno te propongo el mío, soy un pasador de fronteras,
pero no un delincuente que se gana la vida explotando a los pobres
refugiados o emigrantes ilegales. No soborno a la policía ni me hago
pagar por los servicios. Lo hago por solidaridad. Ya lo hacía antes
con los refugiados chilenos y argentinos en la época de las
dictaduras...
Nube: Así que se las trae “El Veto”, eso promete.
Me recuerdas a un suizo alemán que conocí en los años setenta que
militaba con la resistencia latinoamericana. Ayudaba a pasar las
fronteras en su auto a militantes que llegaban Suiza en busca de
asilo.
El Veto: ¿Y cómo se llamaba?
Nube: Nunca supe su verdadero nombre. Pero su nombre de
combate era Willy, “Willy el suizo”, le decíamos.
El Veto: Me parece que yo también lo
conocí. Dame otro dato.
Nube: Era rubio y siempre llevaba una barba del mismo
color, suizo alemán, hablaba como 5 idiomas. En esos años vivía en
San Gall, pero estaba en todos los mítines políticos de Suiza,
siempre con su boina a lo Che Guevara...
El Veto: Creo que también lo conozco. Sé
donde ubicarlo. Estuvo algunos años fuera de Suiza pero regresó, si
quieres te hago un contacto y así lo entrevistas...
Nube: Me parece una buena idea. Bajemos a privado y nos
ponemos de acuerdo.
El Veto: OK.
Fue así como surgió el encuentro. La sorpresa fue grande
cuando me enteré que “El Veto” y el Willy eran la misma persona.
Ahí supe que había escogido para chatear el nick de “El Veto”
que correspondía a “el Helveto”, uno de sus nombres de combate
que le dieron en la guerrilla nicaragüense. Pero él pensó que Nube
era un nick de mujer y por eso organizó la cita...ja!
Charlamos de todo, de la vida. Tras tantos años
defendiendo causas perdidas, ahora se siente útil ayudando a pasar
las fronteras a ilegales que lo contactan para entrar a Suiza. Es más
que un trabajo, que un oficio, es una especie de sacerdocio que
practica con devoción casi mística.
“Pienso que es un derecho de todo humano circular libremente
por el mundo en busca de una mejor vida. Las fronteras no deberían
existir, de hecho no existen para las transnacionales y los ricos. Sólo
para los pobres, para los que buscan trabajo...”.
El Willy reconoce que su desafío a la ley tiene también
algo de provocación. “Es lo único que nos va quedando, la insumisión”,
dice. Burlando las fronteras se juega el pellejo, pero a esta altura
de la vida no teme nada. Pudo haber muerto en una cárcel de Pinochet
o bajo las balas de “la contra” en Nicaragua, “pero no fue mi
hora”, responde lanzando una carcajada.
¿No corres el riesgo que te acusen de traficante de seres
humanos?
“Corro el riesgo que me acusen de todo. Pero yo no
trafico, no gano dinero, ni es mi negocio”, explica. Ayudo a pobres
desamparados, personas que le han negado una visa a pesar de que
tienen un pariente legal en Suiza. Es una injusticia”, agrega.
“En este país de la abundancia y la riqueza hay lugar
para todos, reitera. Es normal entonces que la gente se desplace donde
hay que comer. Es el primer instinto animal del hombre...”
El encuentro se transformó en nostalgias y botellas de
vino compartidas en la soledad de la noche. Me despedí de Willy que se
quedó sumido en su oscuro entendimiento, sin comprender que Nube
no era una mujer.
Swisslatin
-Alberto Dufey
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