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Investigadores
de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), trabajan actualmente en
un proyecto que tiene como finalidad analizar la emigración suiza en
Argentina evitando caer en "miradas románticas",
distorcionadoras de la realidad histórica.
El
proyecto dirigido por Elsa Ghio, docente en la Facultad de Humanidades
y Ciencias (FHUC) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), apunta
a destruir ciertos mitos y ajustar la historia de la emigración suiza,
sobre bases más realistas.
Otro
enfoque algo similar lo propone Norma Battú, docente en la Facultad
de Ciencias Jurídicas y Sociales (FCJS) de la misma Universidad
Nacional del Litoral (UNL), pero su análisis de la emigración helvética
se centra en aspectos jurídicos.
La
“Pampa gringa” o los colonos de Santa Fe
La
autora del libro "Paraíso y Ñandubay", estima que "La
segunda mitad del siglo XIX configuró un tiempo difícil, con
conflictos permanentes. Argentina se estaba constituyendo como Nación,
y hay que tener presente que fue un período en el cual entraron en
contacto mundos disímiles, que generalmente no estaban preparados
para vivir en armonía".
"Convivían
distintos grupos humanos: aborígenes, afros, criollos descendientes
de españoles (muchos de ellos con sangre de los dos primeros grupos)
y europeos. En cada grupo había distintos subgrupos. La sociedad
santafesina, en las colonias agrícolas, presentaba un complejo
entramado. Se habla de `los europeos', pero es erróneo afirmar que
constituían un grupo compacto.
Norma
Battú cita un ejemplo: el territorio italiano no estaba aún
unificado, y los inmigrantes llegaban sintiéndose piamonteses,
friulanos, lombardos. No es un dato menor que la primitiva colonia San
Carlos, finalmente, se haya organizado en tres secciones: Norte, con
mayoría de inmigrantes saboyanos; Centro, con italianos, y Sur, con
suizos-alemanes", añadió.
El
caso de la agencia suiza "Beck & Herzog"
Lo
original del trabajo de Norma Battú, es el análisis del proceso
migratorio desde la perspectiva del Derecho.
“Dada
mi profesión de abogada analizo problemas jurídicos suscitados en
una colonia agrícola santafesina en torno a la interpretación de una
palabra inserta en una cláusula contractual. Integro de este modo el
interés por diversos temas: la inmigración, la interpretación de
normas jurídicas, y las indagaciones sobre el lenguaje enfocado como
conocimiento y como interacción social", explica.
"Concretamente,
estoy trabajando un conflicto en la Colonia San Carlos, en 1861, entre
la empresa suiza de colonización "Beck & Herzog", y un
grupo de colonos provenientes de Saboya y Piamonte", agrega.
Beck
& Herzog, con sede en Suiza, tenía un convenio con el Gobierno de
la Provincia de Santa Fe. Poseía sucursales en ciertos países
europeos (Francia, Italia, Alemania). Sus agentes efectuaban
propaganda, entusiasmando a gente que trabajaba el campo, o tenían
alguna profesión útil (herreros, carpinteros, etc.), para emigrar a
la Argentina.
Las
trampas de un contrato
"Si
decidían emprender la aventura, los futuros colonos firmaban un
contrato (redactado en idioma francés), que refería los derechos y
obligaciones de cada parte. Al colono al llegar se le daba la tierra,
y si cumplía ciertas obligaciones -entre ellas, entregar a la
empresa, durante cinco años, el tercio de las cosechas (le tiers des
récoltes) obtenidas- se escrituraba la tierra a su nombre".
"Las
parcelas tenían aproximadamente treinta y tres hectáreas; para gente
que poseía en Europa pequeñísimos lotes, diseminados en la montaña,
esta superficie -que desde el contexto actual puede parecer escasa-
era atractiva".
Entre
los colonos de Santa Fe surgió un problema de interpretación
generado por la palabra “récolte”, que se traduce como
"cosecha", "recolección". La empresa entendía
que los colonos debían entregar los cereales en grano, vale decir,
luego de trillarlos. Nueve de los colonos alegaban que la palabra no
implicaba el proceso de trilla, y por consiguiente podían entregar el
cereal simplemente segado, en gavillas.
Un
proceso judicial
"Desde
el punto de vista de la Hermenéutica Jurídica, podemos decir que la
empresa adhería a una interpretación lógica; los colonos sostenían
una interpretación literal", explica Norma Battú.
"El
Juez de Paz de San Carlos se excusó de intervenir, por ser él mismo
colono. Charles Beck, director de la colonia, acudió a las
autoridades de la ciudad capital. Todo giró entonces en torno de la
sentencia que pronunciaría el Juez de Primera Instancia, para emitir
la cual el funcionario debía previamente interpretar el vocablo francés
récolte".
La
causa se resolvió a favor de la empresa: los colonos debían entregar
el tercio de granos, o sea el cereal trillado. En este acto de
interpretación aparece claramente el ejercicio de poder. Más allá
de alegatos y razones, era políticamente correcto apoyar a Beck &
Herzog, para no dar una imagen negativa del país ante las empresas
colonizadoras. Hay que ubicarse en el contexto histórico: Argentina
necesitaba de inmigrantes para cultivar las tierras.
La
jurista concluye en que los numerosos conflictos de la emigración se
agravaban porque
coexistían diversos ordenamientos jurídicos: el de estas tierras -en
proceso de consolidación-, y el reglamento de la empresa Beck &
Herzog".
Swisslatin
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