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El viaje de un descendiente suizo al país de sus orígenes

“Descubrí un país moderno, acogedor  y desarrollado que no correspondía a mis ideas preconcebidas”, cuenta Juan Pablo Staub.

 


Un encuentro altamente positivo con su patria de origen para Pablo Staub (Foto Nadine Chuat)

 

“Me habían dicho que los suizos era gente poco amable, cerrada y que desconfiaban de los extranjeros, pero descubrí un país abierto al mundo y hospitalario”, cuenta Juan Pablo Staub un chileno descendiente de colonos suizos que cumplió el anhelo de su vida, conocer la patria de sus ancestros.

En efecto, Juan Pablo Staub, a sus  30 años realizó el designio al que sentía predestinado: visitar la comuna de origen de sus abuelos emigrantes, Menzingen, en el cantón de Zug. El sueño de toda una familia, del  cual se siente el portador.

La generación ausente

“Mi padre se lo pasó toda su vida hablando de Suiza y se murió sin haber jamás puesto el pie en la tierra que vio nacer a sus propios padres. Fue el destino de toda una generación de colonos, y no quería que sucediera lo mismo conmigo”, cuenta Staub, también un apasionado de la genealogía.

“Un día tomé la decisión y dejé todo botado. Ahora o nunca, me dije, y eché manos a mis ahorros y partí”, agrega.

Así, 122 años después de la llegada de los Staub a Chile, el nieto del abuelo emigrante volvía a pisar las tierras de donde partieron. Durante un mes, con la mochila al hombro, este joven ingeniero agrónomo recorrió de norte a sur y de este a oeste toda la geografía helvética.

Con sus rudimentarios conocimientos de alemán y alojándose en los albergues juveniles, este descendiente de colonos descubrió asombrado que los suizos no eran aquellos xenófobos y huraños descritos por algunos medios de comunicación.

Gente hospitalaria

“Me encontré con un país abierto, hospitalario, donde todos se esmeran en darte una explicación. Me asombró el desarrollo tecnológico y económico que encontré hasta en las regiones más apartadas del país. Los trenes llegan puntualmente a sus destinos y los campos son aprovechados hasta en sus mínimas superficies”, señala.

Pero lo más emocionante fue el encuentro con su pueblo del cual es originaria la familia: Menzingen, en el cantón de Zug. Allí visitó la oficina del registro civil donde le abrieron los archivos, visitó la Iglesia, donde un amable párroco le mostró el certificado de matrimonio de su abuelo, escrito en alemán gótico.

“Mi alegría no tuvo límites cuando me presentaron a don Alois Staub. Es el historiador del pueblo, un profesor que se dedicó además, a la genealogía familiar. Me regaló sus libros y me explicó que el apellido Staub significa “polvo”, y era un nombre que probablemente se le daba a la gente que trabajaba en los molinos y entonces estaban siempre empolvados”, dice sonriendo con un tinte de malicia chilena.

Hace 20 años, su tía "Sor Consolata", una religiosa y profesora de alemán del Colegio Santa Cruz de Victoria, orden que pertenece a la Sagrada Congregación de Menzingen, había vuelto a la comuna de origen de la familia. El siguió sus pasos.

"Recorrer como un peregrino el pueblo de mis orígenes fue para mi una experiencia inolvidable, era una necesidad, un deseo que tenía guardado dentro de mi y que por fin pude realizar. Apasionante.

"Este viaje ha significado para mi cerrar un círculo que se abrió hace más de un siglo y que me permitió recuperar la otra parte de mi identidad", concluye Staub emocionado.

Swisslatin - Aldu

Los Staub, colonos suizos en tierras mapuches

La familia de Peter Joseph Staub y Luisa Senn, emigró a Chile en 1884 y se estableció en la colonia de Adencul, (cerca de Victoria) al pie de la montaña sagrada del pueblo mapuche del mismo nombre.

Sus abuelos habían emigrado hacia esos confines del mundo en busca de una vida mejor. Los tiempos eran malos en ese entonces, y una solución era la de emigrar. Fue lo que hicieron los Staub.

Juan Pablo Staub representa hoy a la tercera generación de emigrantes. Desde joven se ha dedicado a la genealogía, lo que le permite tener uno de los archivos más completos que existen sobre su familia.

“Más ahora que gracias al encuentro con Alois Staub, nuestros registros abarcan desde los inicios de la estirpe”, subraya.

Staub es miembro de la Asociación de Descendientes Suizos de la Araucanía (ADES), organización que le permitió realizar contactos en Suiza, e incluso tomar cursos acelerados de alemán dictados por una profesora de Lucerna, Alice Koller.

Probando "la fondue" en casa de amigos.

"Hice bien en acercarme a la ADES, porque aquí encontré a suizos y descendientes implicados en el trabajo de rescatar la historia de la emigración", releva.

Su próxima etapa, es ahora compartir su experiencia con otros jóvenes descendientes y estimularlos para que tiendan el puente con su patria de origen.

“De Suiza tenemos mucho que aprender”, dice, aunque lamenta que para los chilenos es un país un poco caro.

 

 

 


 




 

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