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Al “Klein” lo encontré participando en un
foro sobre “los sin papeles” en Internet bajo el seudónimo de
“invisible”. Me pareció consecuente su posición, un desafiante.
Lo invité a conversar en privado y aceptó de hablar sin pelos en la
lengua, como prometió, acerca
de su experiencia de indocumentado en Suiza.
El tema está candente, pues hace unas semanas el
Parlamento dio otro giro de tuercas para apretar la ley de asilo y en
particular la aplicación de drásticas medidas para expulsar a los
extranjeros ilegales. En tanto, los sin papeles se organizan e
intentan de sacar la voz al amparo de las pocas organizaciones de
solidaridad que existen.
La ampliación de las fronteras suizas a los
trabajadores de Europa del Este complicó aún más la precaria
situación de los emigrantes latinoamericanos, que pasaron ahora a
integrar el “tercer círculo”. Además, la nueva ley de extranjería
sólo otorgará permiso a extranjeros altamente calificados.
Se acabaron los permisos para trabajos de poca monta, para los
trabajillos que los suizos no querían hacer. Resultado: aumento de
las expulsiones manu-militari y cientos de extranjeros condenados a
vivir en la ilegalidad.
El testimonio del Klein, realizado a través de
un chateo en Internet, (un medio que permite a lo sin papeles no ser
infiltrados tan fácilmente por la policía), es una contribución al
debate, una experiencia de vida, asumida a su manera.
Swisslatin: ¿Porqué insistías en el
foro en que hay que desdramatizar la situación y asumir la condición
de clandestino?
El Klein: Porque no sirve de nada ponerse
a llorar y andar pidiendo asilo en las Iglesias. Tarde o temprano te
van agarrar y no puedes estar todo el tiempo escondido. Hay que vivir
en la normalidad, sino estay jodido.
S: Es decir,
¿el trabajo de solidaridad de las pocas organizaciones que
existen no sirve para nada?
E.K: Claro que sirve, pero eso es político. Un
resultado a largo plazo, p’a crear conciencia pública entre los
suizos cristianos y solidarios. En lo inmediato conseguirán 5 o 10
permisos humanitarios para los más cagados, pero eso no soluciona el
problema de montones de ilegales.
S: ¿Y qué propones, cuál es tu estrategia?
E.K: Simple, asumir la condición de clandestino.
Hacer de la situación ilegal una forma de vida. Todo ser humano tiene
derecho a vivir en este mundo y hay que luchar, defenderse para que no
te corran. Un poco de dignidad hay que tener. De todas maneras desde
que el mundo es mundo han habido huevones fuera de la ley. Hay que
vivir como en la canción de Manu Chao: Clandestinos.
S.: ¿Es tu canción preferida?
E.K:: Manu Chao no sólo es mi ídolo, su canción
es un poco como la internacional de todos los clandestinos del
mundo...
S: ¿Y que puedes aportar tu como experiencia?
E.K: Mucha. Si querís saber, llevo como 20 años
de clandesta en este país. Creo que llegué en esa condición. Me
vine siguiendo a mis padres que aprovecharon el golpe de Pinochet y se
vinieron como refugiados a Suiza.
S: ¿Y qué pasó contigo?
E.K. Cuando se vinieron a pedir asilo yo ya era
mayor. A mis padres nunca le dieron el asilo porque no pudieron probar
que eran perseguidos políticos. Tal vez no lo eran, pero en Valparaíso,
de donde venimos, éramos todos víctimas de Pinochet. La miseria. Al
final los viejos recibieron un permiso humanitario, pero yo no.
S: ¿Y qué hiciste?
E.K: Me tuve que ir nomás. Me pusieron en un avión
y a nadie le importó que iba a pasar conmigo. Pero a penas pude me
volví de nuevo. Ahí comenzó mi vida de clandestino.
S: ¿Y de qué vivías?
E.K. De la solidaridad familiar, de los amigos.
Los de Valparaíso éramos un gran lote y yo no era el único huevón
en la misma situación. Nos ayudamos uno a otros. Tejimos una gran
red, mucho más solidaria que los partidos políticos. Al principio me
escondía en las bibliotecas públicas, a ningún poli se le ocurre de
buscar a sin papeles en una biblioteca...
S.: ¿Pero, y después?
E.K.: Para que mis viejos no tuvieran problemas
con los polis, me fui a San Gallen, a casa de unos amigos un poco
patos malos, pero buena gente. Ellos que chamullan el alemán me
pusieron “el Klein”
porque soy un huevón chico.
S: ¿Y de que vivían?
E.K.: De cualquier trabajillo. Ahí descubrí que
existía otro mundo, el de los fuera de la ley. Siempre había algo
que hacer, descargar camiones, lavar platos, reparar e instalar radios
en los autos, trozar carnes en un frigorífico, ayudar a vestir
difuntos, hacer de maestro chasquilla.
S: ¿Y sin papeles?
E.K: Qué pregunta más huevona, claro que sin
papeles!. Lo que pasa es que la gente que te da trabajo lo sabe y no
le importa, al contrario, le sacan provecho al asunto, porque te pagan
menos y no tienen que pagarte cotizaciones, ni seguros, ni nada.
Conozco una mina que lleva toda su vida trabajando como empleada doméstica
en casa de unos suizos que están en la alta política, trabaja al
negro; y así ene de gente en lo mismo.
S: Pero tu llevas muchos años de ilegal,
cuesta un poco creerlo... ¿no?
E.K: Es tu problema. Para entender hay que pensar
que nunca uno esta solo, la familia con papeles te ayuda, te protege,
no te abandonan. Eso es solidaridad pura. Como ya dije en el foro, hay
que actuar normal, ser uno más del grupo, no andar escondido como las
ratas. Es falso decir que los clandestinos vivimos como ratones; al
contrario, nos gusta la vida, y esta condición es un desafío
permanente. No hay fin de semana que no vaya a una discoteca, a una
fiesta latina.
S.: ¿Y cómo lo haces cuando necesitas ir al
médico, hacer uso de los seguros, comprar un auto, hacer trámites?
E.K.: Ya te dije, somos una mafia. Nos cambiamos
identidades, falsificamos. Estamos obligados, ¿nunca escuchastes
decir que a situaciones extremas, respuestas extremas? Yo he trabajado
hasta de chofer, con un carnet falso...
S: ¿Y la policía, no le tienen miedo, cómo
lo hacen para evitarla?
E.K.: Uno
se acostumbra. La evitamos actuando normal nomás. De tanto seguirnos
terminamos a veces conociéndonos. Un poli joven se metió una vez con
nosotros para infiltrar una red de droga de Yugoslavia. Dijo que sabía
que éramos ilegales pero mientras no hubiera orden de un juez no nos
haría nada. Al final, de tanto frecuentar en Zürich las fiestas
latinas se enamoró de una brasileña. El huevón culea con ella y la
tiene como amante. ¿Cachai? El poli tiene miedo ahora que lo
delatemos pues es ilegal lo que hace, engaña a su mujer y protege a
su brasileña...
S: ¿Es extraño que tantos años viviendo de
clandestino y con familia legal no hayas logrado regularizarte?...
E.K: Lo que pasa es que estoy con una orden de
expulsión de 5 años...
S.: ¿Por qué, te sorprendieron en algo
reprensible?
E.K: Ya te dije, a situaciones extremas,
respuestas extremas. Cuando me pillaron, me metieron preso y después
me echaron. Esa vez tardé un año en volver a Suiza. Ahora si me
pillan me voy derecho a la cana. Es la regla del juego...
S.: ¿Y los amores, estás casado, tienes
novia?
E.K. Soy libre como el viento...Estuve un tiempo
metido con una compatriota que tenía permiso C, pero la huevona me
sacaba en cara todos los días que yo estaba con ella sólo por los
papeles. Al final me cansé y le di filo. Uno tiene su orgullo también.
Además, en este país nunca falta la oportunidad de echarse un polvo.
S: Me da la impresión que eres una persona
preparada, con estudios...
E.K.:
Ah! Por eso me encantan los encuentros por Internet, uno se
imagina grandioso al otro; yo a ti te veo como esas minas periodistas
románticas en busca de aventuras....
S.: Te equivocas, soy un hombre...
E.K:: Entonces, ¿por qué utilizas el
nick de “nube” para chatear conmigo...?
S.: ¿Cuál es sexo de las nubes?
E.K: No
huevís po! Volviendo a tu pregunta, soy autodidacta. Estudié en la
universidad de la vida. Ahora por ejemplo me reciclé en informática.
Comencé reparando computadores para los amigos y ahora estoy en
programación. Soy un especialista en piratear música, películas,
programas y a veces hasta me las doy de hacker. No creo que el Bill
Gate vaya a ser más pobre porque le pirateamos algunos programas...
S: ¿Y cómo ves el futuro?
E.K: Negro, este país con las nuevas leyes se va a convertir en una
sociedad de clandestinos. Pero mientras más seamos, mejor. Será más
difícil controlar a miles de ilegales, por eso hay que organizarse, y
el Internet nos da una buena ocasión. Clandestinos del mundo
unidos...
Swisslatin – Aldu
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