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El video que acompaña esta nota hace parte de la serie “Suizos y Mapuches” que
se integra en el proyecto “Crónicas visuales de la Emigración Suiza en la
Araucanía”, que publica –entre otros- swisslatin.ch.
Cabe recordar que la versión precedente mereció el repudio oficial del “Club
Suizo de Temuco”, (Chile) que representa a un sector de colonos intolerantes,
que realizan otra lectura de lo que fue el proceso de colonización suiza en la
Araucanía. Muchos de ellos lo asimilan a la “Conquista del Oeste Americano” y se
erigen como los portadores del progreso y la civilización frente a la barbarie
mapuche.
Un tema que divide
El tema de la convivencia se inscribe en el contexto de la lucha ancestral del
pueblo mapuche por recuperar sus tierras, y en momentos en que resurgen
conflictos con algunos agricultores descendientes de colonos suizos que han
sufrido ataques a sus propiedades; desatando con ello una represión
desproporcionada de las fuerzas policiales, y la aplicación de leyes
antiterroristas por parte del Estado chileno.
Pero estos conflictos son marginales y se olvida muchas veces que las
relaciones entre suizos y mapuches han sido buenas en más de un siglo de
convivencia, como lo confirman los testimonios del mencionado vídeo.
Visión racista y xenófoba
El tema por cierto divide y no se puede ocultar la realidad de que un sector de
descendientes de colonos suizos mantiene relaciones conflictivas con aquellas
comunidades mapuches que reivindican las actuales posesiones agrícolas. En la
mayoría de los casos se trata de compras realizadas fuera de los territorios
asignados por el gobierno chileno para la colonización europea, proceso que tuvo
lugar entre 1883 y 1900 en la Araucanía.
El tema de la “buena convivencia” tampoco puede ocultar que un sector de colonos
tiene un concepto racista, xenófobo y clasista del pueblo mapuche, al que
abiertamente califican de flojos, ignorantes, ladrones, y que consideran como un
obstáculo para desarrollo del país.
Suiza y los organismos internacionales
El llamado “conflicto mapuche” sobrepasa la estrecha frontera chilena, pues
incluye Argentina y a otros pueblos originarios que la ONU no sólo sostiene en
sus reivindicaciones, sino que apoya con proyectos de desarrollo y de promoción
de los Derechos Humanos, a través de diversos organismos del sistema de Naciones
Unidas.
El Pacto Internacional de Derechos Económicos y Sociales y Culturales, el Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos, son algunos de los instrumentos
que amparan y protegen a estos pueblos. Recientemente el Relator Especial de la
ONU para los pueblos Indígenas, James Anaya, ha pedido el gobierno que deje de
aplicar la ley antiterrorista contra el pueblo mapuche, improcedente cuando se
trata de reivindicaciones territoriales históricas.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) dispone de un importante
instrumento multilateral, el Convenio 169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales de
1989, que reconoce las aspiraciones de esos pueblos en el control de sus propias
instituciones y formas de vida y de su desarrollo económico.
Suiza promueve el respeto a las minorías
Por su parte Suiza, país respetuoso de sus minorías que son la clave de su
existencia como "Estado Confederado", desempeña un rol activo en la promoción de
los derechos humanos, sociales y políticos del pueblo mapuche. Financieramente
sostiene proyectos educativos, culturales y económicos que permitan desarrollar
su autonomía como pueblo.
Es en este contexto que el tema de “la buena convivencia entre suizos y
mapuches” adquiere toda su importancia, si bien no está exento de matices
paternalistas, pero que encuentran su fundamento en las primeras relaciones que
establecieron los suizos cuando en 1883 ocupan tierras usurpadas por el Gobierno
chileno a un pueblo que confinan por las armas, en retazos de tierras
improductivas (reducciones) sin ningún tipo de apoyo técnico ni financiero.
Una deuda pendiente
Esas buenas relaciones permitieron a muchos colonos suizos sacar adelante sus
concesiones, pues aportaron con su trabajo de jornaleros, guías, y en el empleo
doméstico, a que muchos de ellos superan su condición de pobres emigrantes con
la cual llegaron.
Los descendientes de los colonos suizos que mantienen hoy conflictos con el
pueblo mapuche argumentan que las hectáreas de tierras recibidas por sus
ancestros, no fueron más que un préstamo del Estado, pues para convertirse en
propietarios definitivos, debieron devolver los créditos en su totalidad.
Es verdad todo ello, pero olvidan de decir, que los habitantes originarios
fueron, primero, despojados de esas tierras sin que recibieran el justo de pago
de esas expropiaciones, y segundo, cuando los suizos terminaron de pagar sus
concesiones, los mapuches tampoco recibieron un peso por sus antiguas tierras.
Hay una deuda pendiente.
Swisslatin / Alberto Dufey (04.03.2012) |