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El
pasado 3 de junio se inauguraron dos exposiciones simultáneas sobre la
emigración Suiza en Chile: “La América, inmigración, integración, descendencia”
y “Chind, niños descendientes suizos de la Araucanía”, en presencia de la nueva
embajadora helvética, Yvonne Baumann y de varios de los artistas exponentes. Un
aporte helvético al bicentenario del país.
Por
primera vez en la región histórica de la emigración suiza en Chile, artistas
eran invitados a expresar este movimiento migratorio a través de obras
intimistas, bajo una mirada personal y sensible, como lo había solicitado el
curador de la exposición, Félix Lazo.
Hasta
ahora, las exposiciones precedentes se habían caracterizado por un reflejo
histórico y lineal, en un registro más testimonial que artístico, lo que
constituye la originalidad de esta muestra en que han tomado parte 8 artistas
nacidos en Suiza, y cinco descendientes, pero todos radicados en estos momentos
en Chile.
Participación femenina
Entre
los exponentes destaca la presencia femenina de tres artistas, como la “bernesa”
de Puerto Montt, Rosa Teresa Reist-Oelkers, Inés Fenner, y Evelyn Rozas, que han
puesto la sensibilidad en sus texturas y colores, con sello femenino y
trascendente.
Les
acompañan el ginebrino Jean Piguet, establecido hace más de 15 años en
Santiago, donde su obra ha madurado entre nostalgias y el tener que adaptarse a
la realidad de los emigrantes modernos, en su caso, por amor.
Sensibilidad también expresada por la mirada de un descendiente del fin del
Mundo, Carlos Baeriswyl, cuya familia llegó hace más de un siglo a establecerse
en la Patagonia chilena, tras el sueño utópico del friburgués Albert Conus.
Completan la muestra las obras de Ireneo Nicora, Urban Blank, y Carlos Edwards,
que expresan también el subjetivismo intimista migratorio.
Los
hijos de los emigrantes
Esta
exposición se complementa con la propuesta original del descendiente Alejandro
Rogazy, “Chind, niños descendientes suizos de la Araucanía”, un enfoque
intimista, travesti, de infantes hijos de la emigración retratados en sus
fiestas de disfraces, que jugaban a ser reyes, mujeres y hombres; todo mezclado,
en esos sueños del siglo pasado.
Rogazy
se apoya en fotos familiares de su propia infancia en Victoria, la ciudad que
concentró la mayor cantidad de inmigrantes suizos en la Araucanía, para entregar
esa mirada intimista, provocativa, lúdica y sarcástica, que debe ser
interpretada en un segundo grado. Una exposición ya presentada el año pasado,
con mucho éxito, en el Museo de Arte Contemporáneo de Castro, (Chiloé).
Los
alcances de la muestra
En lo
social, la muestra ha sido la ocasión para la bienvenida de la nueva embajadora
de Suiza en Chile, Yvonne Baumann, que reemplaza a uno de los embajadores que se
empapó con la presencia suiza en estos confines, André Regli.
Su
presencia será sin duda muy activa, como así ya lo demostró en su encuentro con
las colectividades suizas de Concepción, donde comprometió el apoyo de su país,
con aportes para la reconstrucción de caletas de pescadores, damnificados por el
último terremoto que asoló la región.
Por
último, la muestra sirvió para reunir a los descendientes de la Araucanía, para
compartir momentos que tienen la particularidad de mantener activa la memoria de
los pioneros de la emigración, y de sentirse protagonistas del “devenir” de esta
historia que continúa a través de exposiciones como éstas. Mientras tanto, a la
espera del Mundial de fútbol, que en otro plano, enfrentará a las selecciones de
Suiza y Chile.
Swisslatin /Aldu
(06.06.2010) |