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Como “La segunda muerte de la vaca friburguesa”,
calificó el director de Pro-Specie Rara, Philippe Amman
tras enterarse el pasado jueves, que el patrimonio
genético de las vacas chilenas de Punta Arenas estaba
demasiado mezclado para resucitar la desaparecida raza friburguesa.
“Requiem para la típica vaca suiza de Friburgo”,
fue el título publicado por el principal diario del
cantón “La Liberté” ante las frustradas esperanzas que
los genes de las congéneres chilenas podrían hacer
revivir la tradicional vaca blanquinegra, desaparecida
hace 30 años en Suiza.
El hallazgo en el 2006 había provocado un gran interés
en la prensa suiza y la fundación en defensa de la flora
y fauna helvéticas “Pro Specie Rara”, al punto que envió
un equipo de científicos a Punta Arenas para realizar
las pruebas genéticas.
Análisis clínicos
Los análisis fueron realizados por el profesor del
Instituto de Genética de la Universidad de Berna, Tosso
Leeb, que descubrió que las vacas chilenas de origen
friburguesas tenían genes de la raza Holestein (5 a 10%)
pero muy alejadas de la Simmental, las “primas” cercanas
de las vacas friburguesas.
“El porcentaje de genes suizos resultaron muy bajos”
para intentar recrear la raza”, sostuvo el catedrático
universitario. Con este resultado se puso término a las
esperanzas de cientos de agricultores de la Patagonia
chilena que habían puesto las esperanzas en participar
en la recreación de la especie originaria.
El toro Herón, el último de raza pura
El último reproductor de raza pura de esta vaca
originaria del cantón de Friburgo, el toro llamado
Heron, fue abatido en 1975, dándose oficialmente por
desaparecida esta especie típica del cantón de Friburgo.
Pero una nueva esperanza de recrearla había aparecido
luego de que el historiador Roger Pasquier realizara en
el 2005 una investigación sobre los descendientes
friburgueses en Punta Arenas y descubriera que algunos
agricultores, poseían vacas que en mucho se asemejan a
la extinta friburguesa.
Esta
especie llegó a Punta Arenas
cuando un descendiente de inmigrantes helvéticos José
Davet importó en Patagonia una docena de vacas del
pueblo friburgués de Blessens en la década de los 30.
Primas lejanas
Pero tras los análisis de las variedades chilenas, los
expertos encontraron algunos componentes de la vaca
Holstein, de origen holandés, gran productora de leche y
también con manchas blancas y negras, que fue la que
suplantó al rumiante que era el símbolo del cantón suizo
de Friburgo.
Philippe Amman explicó que con la desaparición de la
vaca típica en Suiza, "ya no se podía cotejar los
resultados con la referencia genética de una vaca
original friburguesa, pero sí con la de la vaca de
Simmental, que aún existe y es muy cercana a la extinta
friburguesa – pero de color rojo con blanco y que
antiguamente se encontraba en el mismo rebaño".
Desgraciadamente este porcentaje genético se encontró en
las “primas chilenas” en un porcentaje muy ínfimo y
alejado, que es imposible recrear la vaca original.
Una raza resistente a los climas rudos
Pero no todo está perdido para los agricultores chilenos
de Punta Arenas, pues Philippe Amman piensa que vale la
pena interesarse en esta vaca de origen suizo, que
debido a sus múltiples mezclas, se ha convertido en un
animal muy resistente para climas rudos.
A su juicio, se debería fomentar la selección de esta
“pariente lejana” de la típica friburguesa a través de
un programa de cooperación técnica a cargo de la Oficina
Federal de Agricultura. Pero yo no habrá pasaporte suizo
para las vacas de la Patagonia chilena.
Swisslatin / Aldu
(18.05.2009) |