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Alberto y Andrés Huguenin pertenecen a la cuarta
generación de una familia de joyeros suizos establecidos
desde 1930 en México. Ahora buscan comercializar
sus nuevas creaciones, con diseños donde han logrado fusionar la
cerámica y Plata.
La dinastía la inicio Jorge Huguenin Elie, cuando en 1917 dejó
la pequeña ciudad de Le Locle, en el cantón de Neuchâtel,
para emprender un viaje con destino a México, no sin antes
pasar por España y Cuba.
En 1930
los tenemos instalado en tierras mexicanas junto a
su esposa y su hijo Jorge Huguenin Elie 2º.
En este país fundará su primer negocio, la “Joyería
Suiza” que abrió sus puertas en el mismo centro de la
ciudad
capital. El prestigio de sus piezas no tardó en consolidar
la casa, especialmente después de la 2ª Guerra
Mundial, cuando México atravesó una gran bonanza económica.
A lo largo de los años la importancia de esta Joyería
y su gran número de clientes, impulsó a fundadores a inaugurar
cuatro nuevos establecimientos y dos talleres.
La generación de orfebres innovadores
Es
en 1965 cuando se integra a estos negocios Alberto
Huguenin Elie, como tercera generación. Se inicia en los
talleres, aprendiendo así la orfebrería necesaria para
realizar sus propias piezas y posteriormente se encarga
de la atención y dirección de una de las joyerías recién
inaugurada, y así transcurren años, durante los cuales
absorbe experiencia, realizando piezas en brillantería,
oro y plata.
Es en el año 2008 que Andrés Philipe Hugenin Elie,
representante de la cuarta generación, después de hacer
viajes y estudios en Europa y parte de América, se
integra con sus diseños a esta familia de joyeros.
Entre Alberto y Andrés deciden darle una orientación muy
diferente a lo antes visto en la joyería. Así se fijan
como nueva meta: lograr la fusión de la cerámica y la plata.
Un cambio de giro basado en la historia
Este cambio de orientación en la línea trazada por las
generaciones precedentes, se debe a la importancia de
este metal en la historia del país, como así explica a Swisslatin, Alberto Huguenin:
“México siempre ha tenido los primeros lugares de
producción en plata en el Mundo. Son famosas sus minas
en todo el país, comenzando por las de Taxco, Guerrero,
ubicado a 150 kilómetros de la Ciudad de México. Estas
minas han enriquecido abundantemente a diversos
personajes desde el año de 1550”, sostiene.
“Se
cuenta que alrededor de 1725, José de la Borda un
minero prominente, dueño de las minas más ricas de
Taxco, en el día que su hija contrajo matrimonio, hizo
un camino de plata desde su casa, para que ella
transitara por él hasta la Iglesia de Santa Prisca,
catedral barroca de impresionante belleza que fue
construida con la riqueza de este personaje”.
Pero más allá de la leyenda, la familia Huguenin Elie
realiza investigaciones para lograr piezas de cerámica
hechas a mano, con calidad a la altura de los diseños
que siempre ha manejado, y al mismo tiempo depura
técnicas para incrustar plata en estas piezas.
Mediante una técnica complicada y minuciosa que
involucra el uso de plata liquida, casi pura, grado 970,
logran adherir sus diseños a los jarrones de cerámica,
atrapando la magia de una gran habilidad, logrando
piezas de la mejor orfebrería mexicana “firmadas”
y con constatación de origen.
Para
estas piezas, la familia de joyeros también diseña un
sistema a base de acero inoxidable, el cual queda
insertado en la boca del jarrón y lo corona a modo de
candelabro o vela.
Actualmente, con el afán que los motiva, estos joyeros
helvéticos-mexicanos están buscando nuevos canales para
exportar estas magnificas piezas a varias partes del
mundo Incluso en su patria de origen.
(E-mail
de contacto para eventuales interesados:
alberto.swissgroup@gmail.com)
Swisslatin
(19.05.2009) |