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22.04.2009
Quinta Suiza


Roger Pasquier autor del libro "Los friburgueses y sus descendientes en la Patagonia chilena (foto Nadine Chuat)

Un puente entre Friburgo y los descendientes suizos en la Patagonia chilena

Roger Pasquier rescata del olvido la importancia de la colonización suiza en Punta Arenas.


Los friburgueses en la Patagonia chilena” es el título de la exposición fotográfica que el investigador helvético Roger Pasquier presenta hasta el 26 de abril en el “Museo Gruyeriano” de Bulle. También es autor del libro "Los friburgueses y sus descendientes en la Patagonia chilena".

Descendiente lejano de uno de los 143 pioneros friburgueses que intentaron colonizar las desérticas tierras de la Patagonia chilena entre 1875 y 1877, Roger Pasquier establece un puente genealógico 134 años después de aquella aventura migratoria promovida por Albert Conus, personaje que el autor rescata del olvido y defiende su cuestionada fama.

El libro recoge testimonios familiares y una detallada información de ese proceso migratorio que trae a la memoria de los suizos del siglo XXI, que hace más de 100 años sus ancestros también emigraban en busca de mejores condiciones de vida. La obra de Pasquier culmina con una bella exposición, con fotografías y documentos originales que ilustran la historia de la primera emigración suiza en Chile.

Encuentro de generaciones en Bulle

El broche de oro lo pone el autor organizando el encuentro de los actuales descendientes que aún viven en Punta Arenas con los parientes de esas familias que aún viven en el cantón de Friburgo, región de la cual provenía el contingente de pioneros. Un simbólico encuentro entre familias de Punta Arenas, delegación encabezada por María Inés Baeriswyl en el Museo Gruyerano de Bulle, el domingo 26 de abril, día de la clausura de la exposición.

La emigración a Punta Arenas ha sido frecuentemente olvidada por los historiadores oficiales, ya sea por el escaso impacto que tuvo como proyecto colonizador o por el fracaso en su tentativa de crear una colonia agrícola similar a las establecidas por los emigrantes suizos en Argentina. Su principal mentor, Albert Conus, ha sido considerado más como un aventurero que se aprovechó de la ingenuidad de sus compatriotas para venderles tierras poco aptas para la agricultura, que como un pionero visionario.

Al rescate de la figura del aventurero

Roger Pasquier, ex funcionario de la Agencia Suiza para la Cooperación y el Desarrollo  (COSUDE), no sólo rescata la figura del organizador de esta expedición, sino que además reivindica su figura de hombre emprendedor, de un soñador, pero también de un hombre que entendió la realidad económica de su país en aquella época, y vislumbró un futuro mejor “para esos brazos que sus padres no le dejaron tierras para labrarlas”, como lo sostuvo en su proclama de reclutamiento.

Pasquier describe a Conus como una persona honesta, que aspiraba a un futuro mejor para las empobrecidas familias de campesinos suizos, para los cuales la única alternativa a la miseria de entonces, era la de emigrar. “Cierto es que se equivocó en su apreciación del clima y de la calidad de las tierras para el desarrollo agrícola, y que su llamado a emigrar fue poco seguido, pero no hay que olvidar que apenas llegado el primer grupo, estalló una rebelión militar contra el gobierno chileno”, explica.

“En esa rebelión murieron 2 suizos y la noticia con seguridad hizo desistir al tercer contingente de friburgueses que se alistaba a emigrar”, agrega.

¿Pero hay que reconocer que la colonización fue un fracaso?

“Sí y no; el proyecto de crear una colonia agrícola con perspectivas de desarrollo económico fracasó, pero no la emigración. Los suizos que llegaron se dispersaron, cambiaron de actividades, pero los que se quedaron forjaron la presencia suiza en la Patagonia chilena. Eso es un hecho concreto y que perdura hasta el día de hoy, impregnado de valores a través de sus descendientes”.

Con la emigración suiza en la Araucanía, ocurrida 8 años más tarde, sucede lo mismo, sigue siendo una historia que no se conoce, olvidada en Suiza ¿Cómo lo explica usted?

“Hoy Suiza es un país de inmigración, tal vez a la gente no le gusta que le recuerden ese pasado de pobreza de su gente. Más aún que las autoridades de la época estimulaban la emigración especialmente de los pobres a los que se les financiaba el viaje y se les aseguraba que en caso de fracaso, serían recibidos de nuevo en sus comunas de origen”, explica Roger Pasquier.

Dos visiones explican el olvido histórico

Al respecto cita al profesor Python que explica que sobre la emigración han existido dos puntos de vista. Uno que consideraba como traidores y poco solidarios a los que partían cuando las cosas andaban mal, ya que dejaban a sus familias abandonadas al irse en busca de mejores oportunidades, ya sea de tierras o trabajo. Eran considerados oportunistas.  El otro, un punto de vista misericordioso que consistía en decir que se “vayan al diablo, pues aquí esos pobres sin trabajo no tienen nada que hacer, no tienen futuro”.

A juicio de Pasquier, este tipo de análisis provocó un desinterés de los investigadores, por la poca importancia económica que representaba para el país esa forma de emigración, al contrario de lo sucedido con los que emigraron a Norte América.

Otro aspecto que el libro rescata del olvido, es el rol de la mujer, que reivindica en un proceso migratorio dominado por la presencia de los hombres, como cabeza de familias. De hecho, el título de la versión francesa se llama “María Pittet, una emigrante”. Un verdadero canto de amor a esta mujer que a los 16 años fue raptada por bandidos que asolaban la Patagonia de la época; y que a la muerte de su marido, se volvió a casar de inmediato, lo que no era muy bien visto en la sociedad del siglo XIX.

Un puente para los descendientes que quedan

Por último, Pasquier aborda el tema de la nacionalidad suiza de los descendientes de los pioneros, que en su mayoría, por efecto de las leyes, perdieron la nacionalidad suiza. Hoy los nietos y bisnietos de esos pioneros estiman haber conservado vínculos estrechos con la madre patria y mantienen vivos los valores inculcados por sus ancestros, que ameritan el otorgamiento del pasaporte suizo.

En su libro Pasquier considera legítima esa aspiración adquirida por derecho de sangre y por vínculos familiares. Más aún en la vida cotidiana se moviliza para que los nuevos criterios que se aplican para otorgar la nacionalidad, tomen en cuenta ese legado, que no es sólo patriótico, sino que también cultural, histórico, con lazos que se tejen y a través de vínculos familiares.

(En español el libo de Roger Pasquier se puede solicitar en este link: clic)

Swisslatin / Alberto Dufey (22.04.2009)

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