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“Los friburgueses en la Patagonia chilena” es el
título de la exposición fotográfica que el investigador
helvético Roger Pasquier presenta hasta el 26 de abril
en el “Museo Gruyeriano” de Bulle. También es autor del
libro "Los friburgueses y sus descendientes en la
Patagonia chilena".
Descendiente lejano de uno de los 143 pioneros
friburgueses que intentaron colonizar las desérticas
tierras de la Patagonia chilena entre 1875 y 1877, Roger
Pasquier establece un puente genealógico 134 años
después de aquella aventura migratoria promovida por
Albert Conus, personaje que el autor rescata del olvido
y defiende su cuestionada fama.
El
libro recoge testimonios familiares y una detallada
información de ese proceso migratorio que trae a la
memoria de los suizos del siglo XXI, que hace más de 100
años sus ancestros también emigraban en busca de mejores
condiciones de vida. La obra de Pasquier culmina con una
bella exposición, con fotografías y documentos
originales que ilustran la historia de la primera
emigración suiza en Chile.
Encuentro de generaciones en Bulle
El broche de oro lo pone el autor organizando el
encuentro de los actuales descendientes que aún viven en
Punta Arenas con los parientes de esas familias que aún
viven en el cantón de Friburgo, región de la cual
provenía el contingente de pioneros. Un simbólico
encuentro entre familias de Punta Arenas, delegación
encabezada por María Inés Baeriswyl en el Museo
Gruyerano de Bulle, el domingo 26 de abril, día de la
clausura de la exposición.
La emigración a Punta Arenas ha sido frecuentemente
olvidada por los historiadores oficiales, ya sea por el
escaso impacto que tuvo como proyecto colonizador o por
el fracaso en su tentativa de crear una colonia agrícola
similar a las establecidas por los emigrantes suizos en
Argentina. Su principal mentor, Albert Conus, ha sido
considerado más como un aventurero que se aprovechó de
la ingenuidad de sus compatriotas para venderles tierras
poco aptas para la agricultura, que como un pionero
visionario.
Al rescate de la figura del aventurero
Roger Pasquier, ex funcionario de la Agencia Suiza para
la Cooperación y el Desarrollo (COSUDE), no sólo
rescata la figura del organizador de esta expedición,
sino que además reivindica su figura de hombre
emprendedor, de un soñador, pero también de un hombre
que entendió la realidad económica de su país en aquella
época, y vislumbró un futuro mejor “para esos brazos que
sus padres no le dejaron tierras para labrarlas”, como
lo sostuvo en su proclama de reclutamiento.
Pasquier describe a Conus como una persona honesta, que
aspiraba a un futuro mejor para las empobrecidas
familias de campesinos suizos, para los cuales la única
alternativa a la miseria de entonces, era la de emigrar.
“Cierto es que se equivocó en su apreciación del clima y
de la calidad de las tierras para el desarrollo
agrícola, y que su llamado a emigrar fue poco seguido,
pero no hay que olvidar que apenas llegado el primer
grupo, estalló una rebelión militar contra el gobierno
chileno”, explica.
“En esa rebelión murieron 2 suizos y la noticia con
seguridad hizo desistir al tercer contingente de
friburgueses que se alistaba a emigrar”, agrega.
¿Pero hay que reconocer que la colonización fue un
fracaso?
“Sí y no; el proyecto de crear una colonia agrícola con
perspectivas de desarrollo económico fracasó, pero no la
emigración. Los suizos que llegaron se dispersaron,
cambiaron de actividades, pero los que se quedaron
forjaron la presencia suiza en la Patagonia chilena. Eso
es un hecho concreto y que perdura hasta el día de hoy,
impregnado de valores a través de sus descendientes”.
Con la emigración suiza en la Araucanía, ocurrida 8 años
más tarde, sucede lo mismo, sigue siendo una historia
que no se conoce, olvidada en Suiza ¿Cómo lo explica
usted?
“Hoy Suiza es un país de inmigración, tal vez a la gente
no le gusta que le recuerden ese pasado de pobreza de su
gente. Más aún que las autoridades de la época
estimulaban la emigración especialmente de los pobres a
los que se les financiaba el viaje y se les aseguraba
que en caso de fracaso, serían recibidos de nuevo en sus
comunas de origen”, explica Roger Pasquier.
Dos visiones explican el olvido histórico
Al respecto cita al profesor Python que explica que
sobre la emigración han existido dos puntos de vista.
Uno que consideraba como traidores y poco solidarios a
los que partían cuando las cosas andaban mal, ya que
dejaban a sus familias abandonadas al irse en busca de
mejores oportunidades, ya sea de tierras o trabajo. Eran
considerados oportunistas. El otro, un punto de vista
misericordioso que consistía en decir que se “vayan al
diablo, pues aquí esos pobres sin trabajo no tienen nada
que hacer, no tienen futuro”.
A juicio de Pasquier, este tipo de análisis provocó un
desinterés de los investigadores, por la poca
importancia económica que representaba para el país esa
forma de emigración, al contrario de lo sucedido con los
que emigraron a Norte América.
Otro aspecto que el libro rescata del olvido, es el rol
de la mujer, que reivindica en un proceso migratorio
dominado por la presencia de los hombres, como cabeza de
familias. De hecho, el título de la versión francesa se
llama “María Pittet, una emigrante”. Un verdadero canto
de amor a esta mujer que a los 16 años fue raptada por
bandidos que asolaban la Patagonia de la época; y que a
la muerte de su marido, se volvió a casar de inmediato,
lo que no era muy bien visto en la sociedad del siglo
XIX.
Un puente para los descendientes que quedan
Por
último, Pasquier aborda el tema de la nacionalidad suiza
de los descendientes de los pioneros, que en su mayoría,
por efecto de las leyes, perdieron la nacionalidad
suiza. Hoy los nietos y bisnietos de esos pioneros
estiman haber conservado vínculos estrechos con la madre
patria y mantienen vivos los valores inculcados por sus
ancestros, que ameritan el otorgamiento del pasaporte
suizo.
En su libro Pasquier considera legítima esa aspiración
adquirida por derecho de sangre y por vínculos
familiares. Más aún en la vida cotidiana se moviliza
para que los nuevos criterios que se aplican para
otorgar la nacionalidad, tomen en cuenta ese legado, que
no es sólo patriótico, sino que también cultural,
histórico, con lazos que se tejen y a través de vínculos
familiares.
(En español el libo de Roger Pasquier se puede solicitar
en
este link: clic)
Swisslatin / Alberto Dufey
(22.04.2009)
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