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6.04.2009
Quinta Suiza

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Descendientes suizos en la Araucanía chilena: Weber, Hauenstein, Lichti, Conus, (foto Alexi Dufey Schick)

Conceder la nacionalidad suiza a los descendientes es un derecho condicionado

Resultados del Foro organizado por la TVSR luego del reportaje « Suizos de origen, sin dinero no hay patria».


Una oleada de reacciones provocó en diferentes sectores de la sociedad helvética el reportaje “Suizos de origen, sin dinero no hay patria”, del realizador y periodista Antoine Plantevin y Raphaël Engel, emitido el pasado jueves por el canal de la Televisión suiza de expresión francesa (TSR1).

El reportaje de la prestigiosa emisión “Temps présent”, apreciado por sus rigurosos reportajes de investigación, abordó el caso de los descendientes suizos en Paraguay, con el seguimiento de algunas familias que una vez recibido el pasaporte, recurrieron a la ayuda social para instalarse en Suiza.

Criterios discriminatorios

A partir de ahí Plantevin y Engel entrevistan a familias paraguayas y chilenas, que a pesar de cumplir con los requisitos básicos de la nueva ley de la nacionalidad, han visto sus solicitudes rechazadas por no acreditar al menos 3 viajes a Suiza. Una medida discriminatoria que aplica por vía de decreto la Oficina Federal de Emigración (OFDM), ordenada por el ex ministro de Justicia Christoph Blocher (UDC, derecha nacionalista).

Tras la intervención del diputado Verde, Antonio Hodgers (de origen argentino), 26 diputados presentaron una "interpelación parlamentaria" (queja) para que sea derogado el dispositivo y la actual ministra de Justicia, Eveline Widmer-Schlumpf, ha prometido ahora revisar la ley.

Paralelamente a la difusión del reportaje, “Temps présent” organizó un foro abierto en el sitio Internet de la TRS1, bajo el tema: ¿Se debe otorgar el pasaporte a todos los descendientes de suizos?, foro que resultó muy animado y polémico.

La mayoría de las personas que intervinieron manifestaron su asombro de enterarse que exista discriminación entre suizos pudientes y pobres y expresaron su desacuerdo por ello. La cuestión económica no debe ser un obstáculo y los vínculos de sangre deben ser suficientes para dar derecho a la nacionalidad de sus ancestros.

La opinión generalizada es que los descendientes tienen derecho a la nacionalidad, pero bajo ciertas condiciones, en particular probar vínculos familiares, culturales y sobre todo idiomáticos.

Dudas y desacuerdos

Las opiniones difieren en cuanto a los criterios que deben cumplir los candidatos y a las verdaderas motivaciones patrióticas que éstos reivindican.

Muchos participantes plantearon sus dudas en cuanto a las motivaciones patrióticas de los candidatos y estiman que el verdadero objetivo es conseguir un pasaporte para poder venir a Suiza a trabajar y beneficiar de los diferentes sistemas de ayuda social. Sospechan que detrás de la búsqueda del pasaporte se esconde la voluntad de aprovechamiento pecuniario.

Algunos pusieron en duda que después de 100 años sin haberse preocupado de sus orígenes, los descendientes conserven raíces culturales y preguntan suspicazmente por qué recién ahora se preocupan de la nacionalidad de sus abuelos.

Ignorancia de la ley y situación de extranjeros

Este tipo de reacciones se puede atribuir al hecho de que la mayoría ignora que la nacionalidad suiza se transmitía por derecho sanguíneo, sin importar el lugar de nacimiento.

Este derecho fue cortado en 1953, con la promulgación de una ley (artículo 10 LN) que estipuló que los hijos nacidos en el extranjero que deseaban conservar la nacionalidad debían manifestar ese deseo ante el consulado antes de cumplir los 22 años. Esa ley fue poco conocida por los descendientes de Latinoamérica y la no inscripción en los plazos estipulados puso término a la filiación por vía sanguínea.

Otros participantes en el foro opinaron que otorgar la nacionalidad a descendientes no integrados era discriminatorio en relación con los hijos de extranjeros nacidos en Suiza. Estos no la adquieren a pesar estar integrados, de hablar los idiomas nacionales, de haber sido escolarizados, y estar  impregnados de la cultura y valores helvéticos. Por referéndum, los suizos se opusieron en el 2005 a que se otorgue la nacionalidad por nacimiento a los hijos de extranjeros nacidos en Suiza.

Por último, muchos telespectadores descubrieron la existencia de una diáspora de descendientes que sigue apegada a valores ancestrales, como sostuvo uno de los entrevistados que dijo: “a pesar de los años, la sangre sigue corriendo”.

Swisslatin / Aldu (6.04.2009)

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