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Una oleada de reacciones provocó en diferentes sectores
de la sociedad helvética el reportaje “Suizos de origen,
sin dinero no hay patria”, del realizador y periodista
Antoine Plantevin y Raphaël Engel, emitido el pasado
jueves por el canal de la Televisión suiza de expresión
francesa (TSR1).
El reportaje de la prestigiosa emisión “Temps présent”,
apreciado por sus rigurosos reportajes de investigación,
abordó el caso de los descendientes suizos en Paraguay,
con el seguimiento de algunas familias que una vez
recibido el pasaporte, recurrieron a la ayuda social
para instalarse en Suiza.
Criterios discriminatorios
A partir de ahí Plantevin y Engel entrevistan a familias
paraguayas y chilenas, que a pesar de cumplir con los
requisitos básicos de la nueva ley de la nacionalidad,
han visto sus solicitudes rechazadas por no acreditar al
menos 3 viajes a Suiza. Una medida discriminatoria que
aplica por vía de decreto la Oficina Federal de
Emigración (OFDM), ordenada por el ex ministro de
Justicia Christoph Blocher (UDC, derecha nacionalista).
Tras la intervención del diputado Verde, Antonio Hodgers
(de origen argentino), 26 diputados presentaron una
"interpelación parlamentaria" (queja) para que sea derogado el
dispositivo y la actual ministra de Justicia, Eveline
Widmer-Schlumpf, ha prometido ahora revisar la ley.
Paralelamente a la difusión del reportaje, “Temps
présent” organizó un foro abierto en el sitio Internet
de la TRS1, bajo el tema: ¿Se debe otorgar el pasaporte
a todos los descendientes de suizos?, foro que resultó
muy animado y polémico.
La mayoría de las personas que intervinieron
manifestaron su asombro de enterarse que exista
discriminación entre suizos pudientes y pobres y
expresaron su desacuerdo por ello. La cuestión económica
no debe ser un obstáculo y los vínculos de sangre deben
ser suficientes para dar derecho a la nacionalidad de
sus ancestros.
La opinión generalizada es que los descendientes tienen
derecho a la nacionalidad, pero bajo ciertas
condiciones, en particular probar vínculos familiares,
culturales y sobre todo idiomáticos.
Dudas y desacuerdos
Las opiniones difieren en cuanto a los criterios que
deben cumplir los candidatos y a las verdaderas
motivaciones patrióticas que éstos reivindican.
Muchos participantes plantearon sus dudas en cuanto a
las motivaciones patrióticas de los candidatos y estiman
que el verdadero objetivo es conseguir un pasaporte para
poder venir a Suiza a trabajar y beneficiar de los
diferentes sistemas de ayuda social. Sospechan que
detrás de la búsqueda del pasaporte se esconde la
voluntad de aprovechamiento pecuniario.
Algunos pusieron en duda que después de 100 años sin
haberse preocupado de sus orígenes, los
descendientes conserven raíces culturales y preguntan
suspicazmente por qué recién ahora se preocupan de
la nacionalidad de sus abuelos.
Ignorancia de la ley y situación de extranjeros
Este tipo de reacciones se puede atribuir al hecho de
que la mayoría ignora que la nacionalidad suiza se
transmitía por derecho sanguíneo, sin importar el lugar
de nacimiento.
Este derecho fue cortado en 1953, con la
promulgación de una ley (artículo 10 LN) que estipuló
que los hijos nacidos en el extranjero que deseaban
conservar la nacionalidad debían manifestar ese deseo
ante el consulado antes de cumplir los 22 años. Esa ley
fue poco conocida por los descendientes de Latinoamérica
y la no inscripción en los plazos estipulados puso
término a la filiación por vía sanguínea.
Otros participantes en el foro opinaron que otorgar la
nacionalidad a descendientes no integrados era
discriminatorio en relación con los hijos de extranjeros
nacidos en Suiza. Estos no la adquieren a pesar estar
integrados, de hablar los idiomas nacionales, de haber
sido escolarizados, y estar impregnados de la cultura y
valores helvéticos. Por referéndum, los suizos se
opusieron en el 2005 a que se otorgue la nacionalidad
por nacimiento a los hijos de extranjeros nacidos en
Suiza.
Por último, muchos telespectadores descubrieron la
existencia de una diáspora de descendientes que sigue
apegada a valores ancestrales, como sostuvo uno de los
entrevistados que dijo: “a pesar de los años, la sangre
sigue corriendo”.
Swisslatin / Aldu
(6.04.2009)
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