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Fernando Luchsinger es un documentalista y
periodista chileno de
origen suizo, especializado en reportajes
televisivos en temas de medio ambiente, pero ante
todo es un apasionado por el montañismo, deporte que lo
ha llevado a realizar excursiones en el Himalaya a
más de 8 mil metros de altura.
Una pasión que se salda con 18 años de experiencia
en la ascensión a más de 120 cumbres en los Andes,
entre las que destaca la primera expedición
Latinoamericana al Monte Vinson, en la Antártica.
En 1990 inicia su serie expedicionaria en el
Himalaya, donde sube a las cumbres de Gasherbrum II,
Pakistán (8035 metros) Hishapagma, en Tibet
(8046 metros) y en 1991, las cimas del mítico
Everest, de Nepal (8848 metros).
En Tíbet escalará en el 1999 el Cho Oyu,
(8201 metros), y en el 2003 en Nepal, la cima del
Dhaulagiri, (8172 metros).
Pasados que se encuentran
Fue en el ejercicio de este deporte extremo, que la
vida de este nieto de descendientes suizos
originarios de Engi, en el cantón del Glaris, (que en
1888 emigrarían a la Araucanía chilena), se cruzaría
con la del célebre “pariente” suizo Fritz Luchsinger,
uno de los primeros alpinistas helvéticos en haber
conquistado las cumbres del Himalaya.
En efecto, 34 años antes de que Fernando partiera de
Chile en excursión a la cadena montañosa del Himalaya, en
1956, una expedición suiza concretó el primer
ascenso absoluto al Lhotse, la cuarta montaña más
alta de la Tierra.
En esta hazaña, siguiendo una ruta jamás pisada por
el ser humano, la cordada de Ernst Reiss y Fritz
Luchsinger alcanzó la inmaculada cima de más de 8
mil quinientos metros en un ventoso 18 de Mayo de
1956.
Al mismo tiempo, dos cordadas de la misma expedición
coronaban por segunda y tercera vez la altura del
Everest, convirtiendo a los escaladores suizos en
los primeros europeos en alcanzar el techo del
mundo.
Un Luchsinger de Glaris
Fritz Luchsinger era en ese entonces instructor del
Ejército, tenía 35 años y su tarea además de
escalador de punta era la preparación de la ropa y
los equipos técnicos.
Pero
entonces en Chile, Fernando Luchsinger, (foto) que
ya había comenzado a subir montañas varios años
antes, no sabía de la existencia de este
extraordinario escalador suizo.
“El año 1982, viendo un libro sobre montañas, “La
Aventura del Everest-Lhotse”, escrito por Albert
Eggler, encontré su nombre y parte de su historia.
Fue una increíble sorpresa saber que existía un
familiar que ni más ni menos había sido el primer
hombre en la cumbre de uno de los 14 montes que
superan los 8 mil metros”, cuenta Fernando.
“Hasta esa fecha, ninguno de mis familiares más
cercanos practicaba el deporte de ascender montañas,
y por mi parte, hacía tiempo que quería saber de
dónde venía esta pasión por subirlas”, agrega.
Muerte en la cima
La hazaña de Fritz Luchsinger de convertirse, junto
con Reiss, en los primeros seres humanos en alcanzar la
cumbre de la cuarta montaña más alta de la tierra se
hace aún más increíble cuando semanas antes, él
yacía gravemente enfermo en el pueblo de Thyangboche
con los síntomas de apendicitis.
Luego de esta historia, Fritz Luchsinger continuó
escalando en el Himalaya logrando la cima del
Dhaulagiri (8172 metros) en Nepal, y del Monte
Shishapagma (8046 metros), en el Tíbet. En esta
última montaña gigante, encontró la muerte luego de
regresar de su cumbre. Tenía 60 años y para ese
entonces, era el hombre con mayor edad en alcanzar
la cima de una montaña de ocho mil metros.
Tras la huella del célebre ancestro
En 1991 Fernando cumple finalmente con el ritual del
seguimiento de los pasos del legendario alpinista
suizo, cuando visitó la montaña donde Fritz
Luchsinger murió, el Shishapagma, de 8046 metros, el
cual se alza sobre la planicie tibetana.
“En noviembre logramos subirla. Luego vino el
Everest en 1992 donde alcancé la cumbre sur, 8750
metros sin la utilización de oxígeno. En 1999
acompañé hasta la cima a la primera chilena en
conquistar un monte de ocho kilómetros de altura, el
Cho Oyu y sus 8201 metros”, agrega.
“El año 2003, intentamos el Dhaulagiri, otro ‘ocho
mil’ conquistado por el escalador suizo. Él tuvo
éxito mientras que a nosotros una inusual tormenta
nos voló las carpas de los campos altos”, resume
Fernando la serie de sus hazañas que lo condujo a
cruzar su vida con ese lejano antepasado.
En el 2007, Fernando decide visitar el pueblo
originario de ambos montañistas, Engi, en el cantón
de Glaris:
“El viaje a Engi fue conmovedor sobre todo por ver
algo de la ‘suiza profunda’, en invierno y por
encontrarme absolutamente sólo por las calles. Al
ver el pueblo entendí mucho de mi personalidad y
comprendí que los genes te determinan poderosamente.
Me sentí "suizo" de alguna forma”, explica
emocionado.
El proyecto Lothse
Pero Fernando no quiere dejar en el olvido este
encuentro en las cumbres de la cadena del Himalaya y
de su paso por Engi. “En su memoria estoy
organizando una expedición al Lhotse, la cuarta
montaña más alta del planeta y que fue ascendida por
primera vez por Reiss y Fritz Luchsinger, explica.
Se trata del “Proyecto Lhotse”, presentando a “Lazos
Suizos”, que la Embajada de Suiza promueve en Chile
con ocasión de su bicentenario. “La idea central es
vincular los Andes con los Alpes”, dice.
A parte de la expedición al Himalaya, el proyecto
busca promover los vínculos chileno-suizos a través
de las experiencias de dos montañistas destacados de
dos generaciones diferentes y establecer relaciones
con instituciones suizas de montaña.
Para ello Fernando Luchsinger se encuentra
investigado, con el fin de documentar y recordar la
historia de uno de los pioneros suizos del
montañismo en el Himalaya.
Al mismo tiempo, busca motivar la realización de
actividades de montaña en colegios de Chile mediante
charlas y exposiciones fotográficas y concluir con
un documental.
En este campo, Fernando Luchsinger tiene un vasta
experiencia, pues entre su trabajo de documentalista
sobre el medio ambiente fue
productor en terreno y periodista para la serie de
la televisión Nacional de Chile (TVN) “La Tierra en
que Vivimos”. (1992-93).
Si el proyecto se realiza, los Luchsinger andinos y
los Luchsinger alpinos, quedarán vinculados para
siempre en sus respectivas cumbres e historias
familiares.
Swisslatin / Alberto Dufey
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