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25-08-2008
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  Quinta Suiza

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Jacques-Simon Egli presidente de la organización de Suizos del extranjero (OSE) (foto SL)

La Quinta Suiza rinde homenaje a la memoria de la emigración suiza de la pobreza

El 86° Congreso de los Suizos del Extranjero tras la huella de los fundadores de Nova Friburgo.


El 86° Congreso de la Organización de Suizos del Extranjero (OSE) culminó  este domingo en Friburgo con un emotivo homenaje histórico a los emigrantes del siglo XIX, en particular aquellos que se expatriaron en Brasil y que fundaron la ciudad de “Nova Friburgo”, ubicada en la región de la Serra dos Órgãos, en el estado de Río de Janeiro (1817-1827).

El 86° Congreso era el primero conducido por su nuevo presidente Jacques-Simon Egli (ex diputado Liberal por el cantón de Ginebra) que puso el encuentro bajo la consigna de una Suiza sin Fronteras y el apoyo de los expatriados a los acuerdos bilaterales con Europa, que sellan la libre circulación de personas en Suiza.

La historia olvidada

En la perspectiva de los “suizos latinoamericanos”, cada vez menos representados en el Congreso, en razón de los elevados costos que supone participar en este evento, la importancia hay que buscarla en el reconocimiento que Jacques-Simon Egli realizó a los emigrantes suizos del siglo XIX, hasta ahora una realidad mantenida casi en silencio por la Suiza oficial.

Egli abrió y cerró el Congreso con un homenaje a la memoria histórica de lo que representó la emigración de los suizos durante el siglo XIX, en particular hacia el Nuevo Mundo, una emigración triste reflejo de la miseria y pobreza de un país forzado a promover la expatriación de sus habitantes que padecían una de las peores calamidades de la humanidad: el hambre.

Un enfoque clave en un siglo en que Suiza pasó de ser una nación de emigración, a la de país de inmigración proveniente, esencialmente del Tercer Mundo. En el debate político, el asunto migratorio sigue estando en el centro de los debates, porque la llegada de extranjeros en busca de trabajo ha servido a los partidos de la derecha dura, para fomentar la xenofobia y el racismo.

La emigración de la pobreza

En este contexto recobra valor y actualidad la historia Suiza mantenida en el cajón de los documentos olvidados. Es el caso de la emigración del siglo XIX, que vio a millones de suizos obligados a partir en busca de mejores condiciones de vida, en países tan alejados, como Chile, Argentina, Uruguay, y en particular Brasil, que acogió al grueso de los emigrantes pobres de la Confederación.

El homenaje de la OSE a la fundación de “Nova Friburgo” en Brasil es emblemática, pues representa todo lo que fue esa epopeya migratoria, que entre otras cosas le costó el puesto a un cónsul suizo, que se lucró con el tráfico de compatriotas y que sacó a la luz pública sórdidos episodios de prácticas migratorias oficiales.

En el caso de la emigración a Brasil, numerosas comunas aprovecharon para deshacerse de aquellas bocas que la economía no podía alimentar, de cesantes sin esperanzas, de débiles mentales, prostitutas a la deriva, de enfermos incurables, y hasta de peligrosos delincuentes y niños huérfanos, que en el país sudamericano fueron presentados como “aguerridos trabajadores del agro”.

Esta historia se repitió también en otros países, pero a menor escala, pero el impacto político que tuvo en el plano federal una vez que el gobierno brasileño reclamara, provocó un cambio en la política migratoria de Suiza, que a partir de 1881, optó por prohibirla y regularla. Al menos la emigración masiva.

Un pasado vergonzoso

Al mismo tiempo la “conciencia suiza” olvidó esta parte de la historia, y por muchos años ha permanecido oculta, como si las nuevas generaciones se avergonzaran de un pasado tan triste y poco glorioso para un país que el siglo XXI, ha alcanzado el apogeo de su desarrollo económico, pero impulsado por corrientes políticas nacionalistas, hay sectores que se esmeran en alzar barreras impenetrables para los extranjeros y busca aislar a Suiza del resto de Europa.

En este sentido el 86° Congreso de los Suizos del Extranjero marcó un hito. Mira a Europa, y abre conciencia de que la historia migratoria, como lo dijo Jacques – Simon Egli, “es un eterno recomenzar”.

Políticas que revisar

Sólo cabe lamentar la escasa participación de suizos latinoamericanos, sólo una presencia (México) en los debates del Consejo, en consecuencias de que hay para la región 17 cargos a disposición, todos designados, pero según  Arianne Rustichelli, portavoz de la OSE, “se inscribieron pero no pudieron venir”.

El financiamiento del viaje, el hospedaje y las tarifas elevadas que hay que pagar por participar en los diferentes foros, giras, y paseos  están fuera del alcance de muchos bolsillos de suizos latinoamericanos, lo que explica está ausencia, ya casi normal en estos congresos.

Swisslatin / Aldu

 
 

 

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