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Marianne Fiala-Beutler ostenta desde el pasado mes
de mayo el cargo de Cónsul Honoraria de Suiza con
asiento en Temuco, la capital de la Araucanía
chilena, región escenario de luchas indígenas por
recuperación de sus tierras ancestrales, algunas de
ellas en manos de descendientes suizos.
Desde 1967 que está región que acogió a la
emigración histórica de los suizos en Chile no
contaba con una representación oficial.
La nominación interviene en momentos en que el
conflicto indígena continúa teniendo como
protagonistas directos a los descendientes de la
colonización helvética que tuvo lugar hace 125 años,
como ha ocurrido recientemente con el incendio
intencional perpetrado en contra de la propiedad de
Eduardo Luchsinger, en las cercanías de Vilcún.
Este
hecho se agrega a otros vividos por descendientes
suizos en la región de Ercilla, (familias Urban,
Martin, Jequier) cuyos predios hacen parte de las
reivindicaciones mapuches, que estiman que esas
tierras les pertenecen por derecho propio.
Presencia esencialmente simbólica
Desgraciadamente los poderes conferidos a la nueva
cónsul no le permite intervenir en la defensa de los
intereses de los suizos de las regiones de
Concepción, la Araucanía y Valdivia,
circunscripciones que le fueron asignadas.
En efecto, el cargo tiene ante todo funciones para
incrementar la imagen y presencia de suiza en la
región, como también brindar consejo y ayuda a los
viajeros suizos que se encuentran de visita en la
región y estrechar lazos con las asociaciones
helvéticas.
Las cuestiones importantes como visas, trámites de
nacionalidad, inscripción de nacimientos,
matrimonios, legalizaciones y expedición y
renovación de pasaportes siguen siendo de
competencia de la Embajada en Santiago, al igual que
cuestiones económicas y políticas claves.
Satisfacción de las organizaciones de suizos
No obstante el carácter simbólico del cargo, la
designación de Marianne Fiala-Beutler fue bien
recibida por las asociaciones y autoridades de las
regiones de su representatividad, en la medida que
hacía 41 años que no había presencia oficial en el
sur de Chile, una zona de gran inmigración de suizos
estos últimos años.
Más aún cuando la nueva cónsul llegó hace poco a
establecerse en la región junto a su marido y de
temprano se incorporó en el trabajo de entidades
locales, como la Asociación de Descendientes suizos
de la Araucanía (ADES) y el Club suizo de Temuco.
Superar imagen del último vice-cónsul
Marianne Fiala-Beutler tendrá además la tarea de
borrar la discreta imagen dejada por el último vice-cónsul en
Traiguén, Max Brunner, a quién se le reprocha su
desconocimiento en materia de ley de nacionalidad,
que provocó la pérdida del pasaporte suizo a muchos
descendientes.
Brunner no consideró suizos a los hijos de
descendientes nacidos en Chile, y no comunicaba esos
nacimientos a Berna, en consecuencias que estaba en
vigor la ley de “iuris sanguis”, (son suizos los
hijos de suizos nacidos en el extranjero por derecho
de sangre). El aplicaba el derecho de suelo (chileno
en que nace en Chile).
La nueva cónsul, Marianne Fiala nació en Berna, es
casada y madre de una hija de 17 años. En Suiza
trabajó como tecnólogo médico. Durante los últimos
20 años dirigió el laboratorio médico en la Clínica
Dermatológica y Alergológica de su esposo en Brugg,
en el cantón de Argovia.
Junto a su esposo fundó y contribuyó al club "Pro
Kids", cuyo objetivo era apoyar caritativamente
proyectos infantiles, entre otros el Hogar de
Cecilia de Widmer en Traiguén.
A parte de promocionar la imagen de Suiza en la
región, tiene el mandato de mantener relaciones con
las autoridades políticas locales y con el Cuerpo
Consular en la región.
Swisslatin
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