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Desconocida en su tierra natal, pero venerada en
Ecuador y Colombia, la religiosa franciscana Verena
Bütler, originaria de Auw, en el cantón de Argovia,
se apresta a ingresar al panteón de los santos del
Vaticano.
La milagrosa monja helvética que vivió en el siglo
XIX realizando su trabajo pastoral primero en las
comunidades ecuatorianas y luego en Colombia, será
canonizada en Roma el próximo mes de octubre,
convirtiéndose oficialmente en Santa.
Un milagro convincente
La sagrada congregación vaticana encargada de los
santos, admitió como prueba de la capacidad
milagrosa de esta monja suiza, la curación calificada
como prodigiosa de una colombiana que sufría una
infección pulmonar.
La curación se registró en junio de 2002 en una
clínica del balneario histórico de Cartagena, en el
norte de Colombia, donde la médica Mirna Liliana
Jazmine mejoró tras permanecer varios días en la
unidad de cuidados intensivos con una grave
infección pulmonar.
La paciente comenzó a mejorar ante el asombro de los
médicos que consideraban inminente su muerte,
después que su madre le colocara una reliquia de la
religiosa que vivió en Cartagena entre 1895 y 1924.
"Como buena católica creía en los milagros, pero no
pensaba que yo recibiría uno. Los médicos siempre
somos un tanto escépticos", dijo Jazmine al diario
El Tiempo.
Expulsada de Ecuador
Jazmine fue invitada a la ceremonia el 12 de octubre
en que el papa Benedicto XVI canonizará a Bütler,
que integraba la comunidad de las religiosas
franciscanas de María Auxiliadora, informó la
hermana superiora Fabiola Aristizábal.
La futura Santa Verena Bütler, que nació en 1848 en
Auw (Suiza), desempeñó buena parte de su labor
pastoral en Portoviejo (Ecuador), de donde fue
expulsada en 1895 por el gobierno de Eloy Alfaro, y
luego en Cartagena, donde fundó un colegio y centros
hospitalarios.
La madre superiora en Colombia de la comunidad a la
que pertenecía Bütler, subrayó que la religiosa
"aunque no nació en nuestro país, se consideraba a
sí misma como colombiana".
De hecho, un grupo de religiosas y de laicos viajará
a Roma para participar de la ceremonia de
canonización.
Hija de campesinas humildes
María Bernarda (de nombre de pila: Verena) nació y
fue bautizada en Auw (cantón de Argovia, Suiza) el
día 28 de mayo de 1848. Era la cuarta hija de
Enrique y de Catalina Bütler, campesinos humildes y
católicos practicantes. Al concluir la enseñanza
escolar básica, se dedicó a los quehaceres
domésticos y al trabajo en el campo.
En plena juventud ingresó en una casa de religiosas.
Al sentir que Dios no la llamaba a vivir en aquel
lugar, regresó a la casa paterna, donde, entregada
al trabajo, a la oración y al apostolado, continuó
alimentando su vocación hasta que, el día 12 de
noviembre de 1867, a los 19 años de edad, ingresó en
el monasterio franciscano de María Auxiliadora, en
Altstätten (Suiza).
María Bernarda
El 4 de mayo de 1868 vistió el hábito franciscano,
tomando el nombre religioso de María Bernarda del
Sagrado Corazón de María. Hizo la profesión
religiosa el 4 de octubre de 1869. Destacaba por su
profunda virtud y sus cualidades humanas; por ello,
no tardó en ser nombrada maestra de novicias y, más
tarde, superiora, servicio que prestó hasta su
partida para las misiones.
Cuando Monseñor Pedro Schumacher, obispo de
Portoviejo (Ecuador), escribió relatando el total
abandono en que vivía la gente de aquellas tierras y
ofreciendo su diócesis como campo misionero, María
Bernarda tuvo el convencimiento de que aquella
invitación era una clara llamada de Dios a anunciar
el Evangelio y a fundar una casa filial del
monasterio de Altstätten en tierras ecuatorianas.
Emigrante religiosa
Tras vencer la resistencia inicial de las
autoridades eclesiásticas y obtener el permiso
pontificio para dejar el monasterio, el 19 de junio
de 1888, se dirigió, con seis compañeras, a Le Havre,
Francia, donde embarcaron las siete rumbo a Ecuador.
En estas tierras comenzaría su carrera pastoral, que
la convertirían en una monja milagrosa.
Swisslatin / agencias
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