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Trudy, el legado de una suiza en la selva Lacandona

La fotógrafa Gertrude Duby Blom y el museo Na Bolom, en Chiapas. Una mujer fuera de lo común.

 


Gertrude Duby Blom (Foto museo Na Bolom)

 

Na Bolom es una organización no lucrativa, un museo y un centro cultural de San Cristóbal de las Casas, en Chiapas, México, dedicado a la memoria del pueblo lacandón. Fue fundada en 1951 por la fotógrafa suiza Gertrude Duby y el arqueólogo Danés Frans Blom. Na, en tzotzil significa "casa" y Bolom, es un juego de palabras, debido a que Blom es confundido con Balum, que quiere decir "jaguar".

Trudy quiso que la casa con su acervo pasara al pueblo de México. En ella están las más de 40 mil fotografías, magnífico registro de la vida indígena en la mayor parte de las comunidades de Chiapas; la rica biblioteca sobre la cultura maya; una colección de arte religioso, que rescató Frans Blom cuando en la guerra de los cristeros se intentó destruir esas piezas (en los muros están expuestas gran cantidad de cruces de fierro salvadas por Blom de la fundición).

También hay una capilla en donde se exhiben objetos de arte religioso, además de una pequeña colección de piezas arqueológicas, Puede admirarse el vivero en el que ella cultivó árboles en peligro de extinción. Existe además, una sala dedicada a los lacandones, sus utensilios, herramientas, y una colección de tejidos de la región.

La historia de una mujer fuera de lo común

La intensa actividad fotográfica que durante 40 años realizó Gertrude Duby Blom se ha convertido en testimonio de la historia del pueblo lacandón en el Museo Na Bolom, y su nombre ha quedado hermanado a este grupo étnico. Fue su preocupación primordial ayudar a proteger la vida de los lacandones y de la selva, de aquí que conocer quién fue Trudy, como sus amigos la llamaban, resulte un interesante viaje por la historia de este siglo.

La biografía de esta admirable mujer parece más bien una novela. Su vida comienza cuando los torbellinos políticos en Europa inician la espiral de violencia que alcanzó su cúspide con la Segunda Guerra Mundial.

En 1940, junto a otros refugiados, demócratas, socialistas, comunistas y judíos, emigra a México. Conoce al secretario del Trabajo de la época, quien la contrata como periodista y trabajadora social; su encomienda es estudiar el trabajo de las mujeres en las fábricas, lo que la lleva a viajar por los estados del norte y centro de la República mexicana. En Morelos establece contacto con la revista Zapatistas, editada por mujeres que habían peleado junto al general Zapata, y colabora con sus escritos.

Es en esa época cuando compra una cámara Agfa Standar en $50.00 a un inmigrante alemán de apellido Blum, quien le da algunas nociones elementales sobre el uso de la máquina y le enseña a imprimir rudimentariamente. Su motivación por la fotografía no fue de origen estético, pues una vez más su ánimo de lucha estaba presente: ella vio en la fotografía una herramienta de denuncia, de ahí el gran interés que le despertara. Ya no abandonaría nunca más su cámara.

En la selva Lacandona

En 1943, viaja en la primera expedición del gobierno a la selva Lacandona; su trabajo consiste en documentar el viaje con fotografías y escritos periodísticos. Esa expedición le reservó el descubrimiento de dos nuevos amores en su vida: primero el de aquellos que conformarían su nueva familia, sus hermanos los lacandones, y segundo, el del arqueólogo danés Frans Blom, con quien compartió 20 años, hasta la muerte de él.

Gertrude fue ante todo una humanista que luchó por sus convicciones, que no cesaron jamás. En 1944 publicó su primer libro titulado Los lacandones, un excelente trabajo etnográfico. EI prólogo, escrito por su futuro esposo, descubre el valor humano de la obra de Duby: “Debemos dar las gracias a Gertrude Duby, por habernos permitido conocer que este pequeño grupo de indios mexicanos son seres humanos, son hombres, mujeres y niños que viven en nuestro mundo, no como animales raros u objetos de vitrina de museo, sino como parte integrante de nuestra humanidad”.

La mujer indígena y su entorno

En este texto, Duby describe la llegada de don José a la comunidad Lacandona, sus costumbres y su alegría, su sabiduría ancestral y también su fragilidad ante las enfermedades, incluidas las curables a esa fecha. Analiza las condiciones de la mujer en ese entorno y se maravilla de la sabia sencillez de su pensamiento. Hace un breve recuento de la historia de los lacandones, a quienes llama "Los últimos descendientes de los constructores de las maravillosas ciudades en ruinas". Los define corno "luchadores valientes en contra de la conquista durante siglos ", con una mentalidad "forjada en una libertad que nunca conoció dueños ni explotadores".

En poco tiempo, Trudy se ganó el cariño de los lacandones; dice de ellos: "Mis amigos lacandones me dieron la mayor prueba de su confianza cuando me llevaron en mi tercera visita a ver la laguna sagrada de Metzabok"; de las mujeres lacandonas nos dice: "no toman parte en las ceremonias religiosas ni entran en los templos. Piensan que si una lacandona pisa la corteza del balché, moriría". Reflexiona acerca de futuro de este grupo étnico y señala que para "salvarlos es necesario, o dejarlos solos, lo que no es posible porque la selva ya está abierta para su explotación, o ayudarles a desarrollar su economía y a curar sus enfermedades”.

La vida en libertad

En 1946 publica un ensayo titulado ¿Hay razas inferiores?, tema candente al finalizar la Segunda Guerra Mundial, donde apunta la igualdad de los hombres y la construcción común de la vida en libertad. Su obra no se detiene: junto a Blom viaja y conoce la selva Lacandona palmo a palmo y a sus habitantes, de quienes se convierte en incansable defensora.

AI admirar las bellas fotografías de Gertrude Duby Blom, podemos constatar que fue una mujer incansable que nunca se dejó abatir y, estuviera donde estuviera, luchó por aquellas causas que consideró justas. Los últimos años, en compañía de sus amigos los lacandones, se dedicó a fotografiar y denunciar la depredación de la selva lacandona. Trudy, dejó una obra que se agigantará con el paso del tiempo.

André Cabrolier

Una mujer multifacética

Gertrude Elizabeth Loerchester era su nombre soltera. Nació en Berna, Suiza; hija de un ministro protestante. Desde pequeña mostró un carácter rebelde e independiente, muy joven manifestó interés por el medio ambiente, así que decide estudiar horticultura, actividad que combina con la escritura de artículos sobre las desigualdades sociales, influenciada por sus vecinos los Duby. Poco después se casa con el hijo y comienza a realizar reportajes sobre los obreros y se involucra de lleno en las cuestiones sociales y movimientos antifascistas. 

Gertrude en 1951 con una mujer lacandona.

Por su activismo político es recluida en Italia bajo el régimen de Mussolini y posteriormente es llevada a un campo de concentración en Francia. El gobierno de Suiza negoció su libertad y poco después abandonó Europa llegando a México a principios de los años cuarenta.

Su preocupación permanente sobre bienestar social, la llevaron a proseguir la carrera que había iniciado como reportera realizando trabajos sobre las mujeres obreras en la ciudad de México y de
aquellas que participaron en la Revolución Mexicana. Es entonces cuando compra su primer cámara, recogiendo imágenes para acompañar sus reportajes, así se convierte en su fiel compañera captando fotografías que la llevarían al reconocimiento mundial.

En 1942, Gertrude vio realizado uno de sus sueños al participar en la primera expedición gubernamental para conocer a los Mayas Lacandones, con quienes a partir de entonces entablaría una estrecha relación de amistad de cincuenta años. Su preocupación por la deforestación de la Selva la lleva a establecer una campaña permanente de defensa en medios escritos acompañados por sus impresionantes imágenes.

La defensa del medio ambiente selvático y la defensa del grupo indígena Lacandón la lleva a realizar constantes viajes a Chiapas hasta establecer su residencia en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas junto con su esposo Frans Blom. Juntos continúan su trabajo de investigación y de conservación de la cultura y del
medio ambiente de Chiapas.

Las imágenes captadas por Gertrude durante cerca de cuarenta años han contribuido para el conocimiento antropológico de diferentes grupos indígenas de Chiapas, son un importante archivo gráfico que forma parte del patrimonio cultural de los chiapanecos.

Durante su vida, publico artículos y libros, recibió premios por su incansable labor en pro de la conservación del medio ambiente, sobresaliendo entre ellos el Premio Chiapas y el Premio "Global 500" de las Naciones Unidas.

Falleció el 23 de diciembre de 1993.


 

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