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Código para garantizar agricultura sana (WB)

Código para garantizar agricultura sana (WB)

La FAO y la Organización Mundial de la Salud (OMS) instan a aplicar nuevas directrices sobre legislación y etiquetado.

La FAO y la Organización Mundial de la Salud (OMS) instan a los países a aplicar nuevas directrices de leyes e etiquetado sobre el uso de plaguicidas para evitar las consecuencias aún desconocidas sobre la salud.

Las nuevas directrices están dirigidas a las autoridades reguladoras de pesticidas, sobre todo en los países en desarrollo y países con economías en transición, y detallan los elementos de un marco jurídico nacional de plaguicidas válido.

Describir los peligros potenciales

Entre otros puntos, las directrices señalan que las etiquetas de los pesticidas deben explicar cómo utilizar los productos de forma correcta y lícita, describir los peligros potenciales y las medidas cautelares, y dar instrucciones sobre cómo responder a intoxicaciones o vertidos.

El director de la FAO a cargo del Departamento de Agricultura y Protección del Consumidor, Ren Wang, indicó que a pesar de los avances logrados desde la implementación del Código Internacional para la Distribución y Uso de Plaguicidas, en vigor hace 30 años, hace falta mejorar muchas reglas nacionales para adaptarlas al mundo de hoy.

Impacto en el comercio de productos agrícolas

Wang explicó que en la actualidad se sabe mucho más de las consecuencias a largo plazo que tienen los pesticidas sobre la salud y el medio ambiente, además de que existen nuevos acuerdos internacionales y se reconoce que la mala gestión de esas sustancias puede tener efectos negativos sobre el comercio de productos agrícolas.

Añadió que el uso de plaguicidas ha seguido creciendo en las últimas tres décadas y que el mercado de dichos productos se ha duplicado en los últimos 15 años, superando los 50.000 millones de dólares anuales en ventas.

Código que pone orden en un caos legislativo

El Código Internacional de Conducta para la Distribución y Utilización de Plaguicidas data de 1985  y ayudó a imponer un orden muy necesario en una situación de salvaje Oeste, en la que muchos países aún no tenían legislación para el control de plaguicidas, y los problemas con la salud y el medio ambiente derivados de su mal uso eran galopantes”, según Wang.

“Los que pagaron el precio más alto fueron los millones de agricultores pobres sin acceso a la información, formación y medios adecuados de protección”.

El Código –que cambió su nombre al de Código de Conducta sobre manejo de plaguicidas y que ha sido actualizado varias veces, la última en 2013- junto con una serie de directrices técnicas de la FAO, trabajo normativo y programas de campo, ha proporcionado un marco de referencia internacional sobre el control de los plaguicidas tanto para los gobiernos como para el sector privado.

Avances en los controles

Hoy en día, casi todos los países cuentan con una legislación vigente sobre plaguicidas y los productos generalmente están mejor etiquetados. Los plaguicidas más tóxicos han sido retirados del mercado en muchos países, y cada vez se van incorporando con más frecuencia enfoques alternativos a la utilización de productos químicos en la agricultura, como el integrado, que hace hincapié en los métodos naturales para controlar y prevenir las plagas y enfermedades.

Swisslatin / FAO News (26.11.2015)


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