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La sigla ICCWC agrupa un consorcio de cinco organizaciones intergubernamentales
que se dedica a perseguir a los autores de delitos contra la vida silvestre en
todos los rincones del mundo.
Esta especie de “superpolicía de la naturaleza” está integrada por la Secretaría
de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna
y Flora Silvestres (CITES), INTERPOL, la Oficina de la ONU contra la Droga y el
Delito (ONUDC), el Banco Mundial y la Organización Mundial de Aduanas.
Su misión consiste en marcar el inicio de una nueva era en la que los autores de
delitos graves contra la vida silvestre no queden impunes; una respuesta más
enérgica a lo que sucede actualmente, donde el riesgo de detención y castigo de
los culpables es demasiado bajo.
Agentes en el terreno
Los expertos del ICCWC tienen el mandato de llevar ante la justicia a los
responsables de delitos contra la vida silvestre y velarán por la aplicación de
la ley que promueve políticas de recursos naturales social y ambientalmente
sostenibles.
La intervención también incluye un aspecto económico, pues debe tomar en
consideración la necesidad de proporcionar medios de subsistencia a las
comunidades rurales pobres y marginalizadas, donde generalmente se cometen los
delitos contra la vida silvestre.
Alcances de la noción de vida silvestre
En la definición de la CITES, la "vida silvestre" significa todas las especies
de fauna y flora. La "fauna" son todos los animales y aves, como los tigres y
los halcones, así como los peces. La "flora" son las plantas, como las orquídeas
y los cactus, así como los productos forestales distintos de la madera, algunos
de los cuales se comercializan ilegalmente a niveles muy significativos.
En cuanto a los actos de "delincuencia", se refiere a los actos cometidos contra
las legislaciones y reglamentaciones nacionales diseñadas para proteger los
recursos naturales y administrar su gestión y utilización.
Los delitos que serán combatidos
Entre los actos delictuosos a castigar figura la explotación ilícita de los
recursos naturales, como la caza furtiva de un elefante, la extracción de una
orquídea rara, la tala no autorizada de árboles o la pesca de esturiones sin
licencia.
También actos subsecuentes, como el proceso de la fauna y la flora en productos,
su transporte, la oferta, la venta, la posesión, etc. Incluye también el
ocultamiento y el blanqueo de los beneficios financieros obtenidos gracias a
esos delitos.
Por último, se castigará los delitos perpetrados tanto en el país de origen,
como en el país de destino, en los que en última instancia se consumen los
especímenes de fauna y flora vivos, o sus partes y derivados.
El ICCWC prestará esencialmente apoyo a las agencias nacionales encargadas de
aplicar la ley sobre la vida silvestre y a las redes que actúan diariamente en
defensa de los recursos naturales.
Swisslatin / Alberto Dufey (15.01.2012) |