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Por primera
vez en la existencia de este prestigioso galardón, la
ciudad de Ginebra distinguió a una joven colombiana “sin
papeles” con el premio “Mujer exiliada, mujer
comprometida 2010”, que rinde homenaje al coraje y a la
dignidad femenina en situación de exilio.
Un premio con
doble significado, en medio de amplio debate en Suiza,
acerca de la decisión de algunos cantones, entre ellos
Ginebra, de otorgar a los hijos de emigrantes sin
papeles, la posibilidad de recibir formación
profesional.
Sandra Milena
Solarte Ordóñez, es originaria de Cali, de padre
indígena (del Cauca) que a los 18 años emigró a Suiza en
busca de un destino mejor, para escapar a la violencia y
a la pobreza de su país. Reside en Ginebra desde el
2001, “sin estatus legal”, como se designa en este país
a las personas sin papeles.
Una
“indocumentada” que sale de la sombra
Alba Viotto,
directora de la “Asociación migrantes en Movimiento”,
creadora de este premio, destacó precisamente la
designación entre las cinco otras galardonadas, la
situación de ilegal o de “sin papeles” de Sandra Milena,
lo que hace más valeroso su compromiso con la causa de
los pueblos indígenas de Latinoamérica, con la cual está
comprometida.
Alba Viotto
rindió homenaje al hecho en que las galardonadas no se
presentan ni actúan como víctimas y para salir adelante
han sabido desarrollar una capacidad de integración y de
entregar un aporte cultural solidario.
El Alcalde de
Ginebra, Remy Pagani, destacó también el hecho del
estatus legal de esta joven colombiana, en momentos en
que las autoridades ginebrinas buscan una solución para
legalizar a miles de “sin papeles”, que desde hace años
esperan ser regularizados.
La
regularización un tema de actualidad
El tema es de
actualidad a nivel nacional, en la medida que otros
cantones abrieron el debate al autorizar que los hijos
de personas ilegales, para que tengan acceso a una
formación profesional, una vez concluidos sus estudios
básicos. (La paradoja suiza, es que se permite a los
hijos de ilegales de realizar estudios primarios, pero
no se les regulariza).
Milena Solarte
Ordóñez, es además madre soltera, estudia y trabaja como
auxiliar de enfermería y realiza actualmente una
pasantía en el Centro de Apoyo y Consejos para Jóvenes
en materia de Derechos Humanos (CODAP), de Ginebra,
donde colabora en un proyecto en Bolivia.
La joven
galardonada participa también de manera benévola en el
seguimiento de los trabajos del Consejo de los Derechos
Humanos de la ONU y entrega la información recopilada, a
diferentes organizaciones indígenas latinoamericanas.
Una suiza
comprometida
“En
Colombia la situación de los pueblos autóctonos no ha
mejorado y mi compromiso consiste además, en valorar y
apoyar el desarrollo de la medicina tradicional
indígena, como un medio de superación de la pobreza”,
explicó Milena Solarte en la rueda de prensa, previo a
la ceremonia de premiación, consistente en una
estuatilla de bronce creada especialmente por la
escultora, María Elena Cornejo Klappenbach.
Las
otras galardonadas de este año han sido Nerima Cagna-Idrizovic
(Macedonia) residente en el Valais, Kenza Majbar
(Marruecos), residente en Lausana, Taiba Rahim,
(Afganistán) residente en el cantón de Vaud.
El premio de
honor fue para la militante suiza de los Derechos
Humanos, Marguerite Emery-Wicky, que durante los años de
las dictaduras militares en Latinoamérica, defendió el
derecho de asilo para chilenos y argentinos. En el 2002
recibió el reconocimiento de la Sociedad Internacional
de los Derechos Humanos, de Suiza. (En la foto vestida
de celeste).
Cabe recordar
que en el 2009, la galardonada latinoamericana fue Flor
Calfunao, defensora de los derechos del pueblo Mapuche
en Chile.
Swisslatin / Alberto Dufey
(18.03.2010) |