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La vida entre dos culturas de un suizo-chileno

Nieto de colonos suizos en la Araucanía, Roberto Bolomey, habla de su experiencia de retorno al país de sus ancestros. 

 


Roberto Bolomey convertido en un importador de vino chileno en Suiza (Foto Nadine Chuat)

 

Roberto Bolomey  es un suizo-chileno originario de Metrenco (en Chile) y de las comunas de Lutry y Forel en el cantón de Vaud. Licenciado en Ciencias Políticas de la Universidad de Lausana, pero se dedica a la importación de vinos chilenos. Representa en Suiza a las Viñas William Fèvre. Casado dos veces, con 3 hijos del primer matrimonio chileno y dos con la nueva pareja, que es Suiza.

Sus ancestros llegaron en julio de 1887 a colonizar la Araucanía en Chile. Más de un siglo después, este nieto de colonizadores volvió a Suiza. Reside en Lausana.

¿Cómo descubriste que eras suizo?

Siempre supe que era suizo de origen. Cuando tenía 18 años un compañero de universidad, de madre suiza, me dijo que tenía derecho también al pasaporte por ser descendiente de tercera generación. Pero eso fue lo legal, precisa, pues a los 14 años ya le había escrito a mis abuelos la historia de la emigración que les tocó vivir.

Es una suerte tener el apellido de una región típica, donde los Bolomey es lo más típico que hay, el apellido es popular como Martín en Francia y lo usan incluso para hacer chistes. Yo también hago bromas con mi apellido cuando me enfrento con suizos que me tratan como extranjero y les digo:“Cuidado, que en este país el único suizo de origen soy yo...”

¿Y cómo fue tu experiencia de retorno a la patria de tus abuelos?

Yo volví a una ciudad. Mis ancestros se fueron a colonizar una zona virgen que en esa época le pertenecía a los mapuches, ellos tuvieron que luchar como un invasor, sin querer ser invasor.

Y ese es el problema que tiene hoy la Araucanía, pues los descendientes del pueblo mapuche están recobrando sus derechos y su orgullo. La colonización que hicieron los suizos en esa época, fue en ese sentido de falsas promesas de tierras vírgenes, que en el fondo no lo eran, pues pertenecían a los mapuches.

En cambio para mi volver acá fue diferente. Yo volví a la civilización, a hacer estudios universitarios, no a colonizar. Para mí fue mucho más fácil que para ellos.

¿Cómo fue tu experiencia de integración en el país de tus ancestros?

“Mi integración fue bastante rápida, por 2 razones, primero porque apenas recién llegado me tocó hacer el servicio militar lo que me permitió aprender bien el francés. Eso me ayudó mucho a superar las dificultades que existen para integrarse en este país.

Ahora considero que estoy bien integrado, tengo relaciones sociales con un grupo variado de gente, de diferentes orígenes, y he constatado que los suizos que se interesan en uno, son suizos que se interesan en culturas extranjeras.”

Suiza es un país lento para avanzar, económicamente es un país donde cuesta iniciar un negocio, sobre todo cuando uno parte de cero, sin capitales. Pero después de mucho esfuerzo y constancia se logra salir adelante, hay que luchar siempre con un resentimiento hacia el extranjero, ese racismo sutil que se lee entre líneas. Pero es un racismo que también existe en Chile, que no es de piel, sino que allá es un racismo de clases sociales.

¿Y cuál es la relación con tu otra patria, Chile?

Al principio fue difícil porque uno siempre tiene ganas de volver, porque idealiza, sabiendo que es un proceso natural. Por nostalgia volví a Chile en el 2000. Me quedé dos años. Cuando retorné de nuevo a Suiza lo hice ya sin volver a idealizar.

Cierto, tengo allá mi familia y mis amigos y estoy informado de lo que pasa en Chile, pero ya estoy más desligado, porque mi futuro está ahora aquí en Suiza. En Chile me encontré con el racismo social; cuando sabían que yo venía de Suiza, con otro bagaje cultural, en lugar de ayudarme a integrarme me cerraron las puertas. Es un celo que se transforma en racismo social.

Volver a Chile después de 20 años viviendo en Suiza fue para mí como emigrar de nuevo. Fue más difícil retornar a Chile que venir a Suiza.

¿Y qué hiciste en Chile durante esos dos años?

En Chile me reciclé en el aérea del vino, cultura vinícola que aprendí en Suiza. Ahora importo vino chileno y los vendo en restaurantes y a una clientela privada.

¿Y cómo vives el problema de la identidad cultural?

Es muy difícil de desligarse de una cultura. En Suiza siempre respondo que soy chileno, porque sueño y pienso como latino. Suizo soy solamente cuando se trata de papeles. Pero me desenvuelvo bien en la cultura suiza sabiendo que no pertenezco acá. Además, es algo que a uno se lo hacen notar aquí.

Con mis hijos es un tema que no hablamos. Ellos saben que vivimos con un pie aquí y otro allá. Chile para ellos es muy lejano. No trato de idealizarles el país. Quiero que se integren, que se sientan bien donde nacieron, donde estudiaron. Las raíces las descubrirán, tal como yo descubrí las raíces suizas. Tengo un hijo de 16 años que acaba de irse a terminar sus estudios a Temuco, en Chile. Fue una necesidad de él, de descubrir sus raíces.

¿Y tu relación con la colonia de chilenos de Lausana?

La frecuento poco, porque se pelea mucho. En el fondo es un reflejo de la sociedad chilena, donde se manifiestan las diferencias de nivel social, económico y cultural, que la hace conflictiva.

Swisslatin - Aldu

Suiza crece gracias a la inmigración

El crecimiento demográfico en Suiza a partir de 1980 se debe esencialmente al aporte de los extranjeros, que constituyen el 20,4% de la población, según el último censo publicado recientemente por la Oficina Federal de Estadísticas, (OFE).

Cabe recordar que dos factores determinan el crecimiento demográfico. Primero el excedente natural (diferencia entre nacimientos y decesos), y segundo: el saldo migratorio (diferencia entre inmigración e emigración).

Hasta fines de la década de los años 70, el excedente natural era el principal factor del crecimiento demográfico helvético. Pero poco a poco, el número de  nacimientos comenzó a disminuir y  el excedente migratorio desde 1980 comenzó a ser un factor más dominante que el excedente natural.

Niños extranjeros

Si el excedente natural es todavía positivo, se debe a los nacimientos de niños extranjeros. Desde los años 1960, en efecto, el excedente natural es más elevado en la población extranjera que en la población suiza. Esto se debe a tres factores:

Las mujeres de nacionalidad extranjera dan a luz a más niños por término medio que las suizas (1,9 contra 1,2 en 2003).

La parte de las mujeres en edad de procrear es más elevada entre la población extranjera.

Las personas de nacionalidad extranjera son numerosas en acabar su vida en su país de origen, lo que explica el índice de mortalidad débil entre los extranjeros en Suiza (2003: 3 defunciones para 1000 habitantes, contra 10 en Suiza).

Población aumenta gracias a las naturalizaciones

Desde mediados de los años 1990, el crecimiento de la población suiza se ha debido casi exclusivamente a las naturalizaciones. En 2003, el 2,4 % de los residentes extranjeros adquirieron la nacionalidad suiza. Sin embargo, se trata de un porcentaje modesto en comparación europea.

En el curso del siglo XX, la proporción de extranjeros fluctuó mucho. A las fases de inmigración sucedieron fases de retorno al país. Estos movimientos de va y viene siguieron en general la evolución de la coyuntura y del mercado de trabajo.

Suiza es uno de los países de Europa dónde la proporción de extranjeros es la más elevada (actualmente el 20,4 %). Esta situación se explica por la estructura económica del país, por su pequeña talla y por la política restrictiva en materia de naturalizaciones.

La mayoría de los residentes extranjeros viven desde hace tiempo en Suiza. Cerca de un cuarto nacieron en Suiza y son pues extranjeros de la segunda, incluso de la tercera generación.

Entre los que nacieron en el extranjero, el 36 % viven desde hace 15 años o más de manera interrumpida en Suiza. Dos tercios de los extranjeros poseen un permiso de establecimiento ilimitado. La duración de residencia y el estatuto de los extranjeros varían considerablemente según las nacionalidades.

Swisslatin

(Fuente: Oficina Federal de Estadísticas)  

 


  

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