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Ricardo
Espinoza, es el hombre clave que los representantes de
la sociedad civil tienen para hacer oír su voz ante los
organismos que componen el sistema de Naciones Unidas,
en su calidad de enlace con las instancias que regulan
la participación de las ONG reconocidas. En esta
entrevista nos explica como funciona el mecanismo que
permite a estas organizaciones expresar sus intereses.
Un
ginebrino de corazón
Espinoza es un
colombiano, que lleva toda una vida viviendo en Ginebra,
ciudad de la cual es ahora un orgulloso ciudadano.
« Llegué en 1963, año en que mi padre fue nombrado
funcionario internacional en la OIT, así que desde muy
pequeño me integré a la sociedad helvética; hice todos
mis estudios y la Universidad, y antes de ingresar a la
ONU trabajé para el servicio de la Cooperación Técnica
de la Confederación en diversas partes del mundo”,
recuerda.
Comenzó con el
tema de los Derechos Humanos a principios de 1980, “pero
hace sólo 10 años que trabajo en la ONU y 6 años y medio
aquí en la oficina de enlace con las ONG”, explica.
A pesar de ser
un ginebrino y un funcionario internacional bien
integrado en el sistema, Ricardo Espinoza no olvida sus
orígenes colombianos y nos cuenta con orgullo, que
proviene de las afueras de Bogotá, de Fontibón; “un
pueblo que fue la puerta de entrada de los Virreyes
españoles que llegaban a Cartagena por barco y luego
subían por el río Magdalena y paraban en mi pueblo, que
entonces era muy importante”, recuerda.
Un
interlocutor clave
En cuanto a su
función de jefe de la oficina de enlace de la ONU,
explica que su tarea consiste principalmente en
facilitar el trabajo de miles ONG en la ONU, de las
cuales hay 3200 que poseen el famoso estatus consultivo
del Consejo Económico y Social (ECOSOC), que les permite
participar en los diferentes foros.
“Pero
no solamente me ocupo de ellas, sino que también trabajo
con otras ONG que no tienen ese reconocimiento, y que
son organizaciones de la sociedad civil que quieren
trabajar con nosotros y que necesitan información,
asesoramiento y formación sobre los mecanismos de la
ONU”, subraya.
Un largo
proceso de reconocimiento
En el mundo
existen miles de ONG, pero sólo 3200 tienen ese
estatutos del principal órgano de Naciones Unidas, el
Consejo Económico y Social (ECOSOC), quién decide en un
comité a cual se le otorga el reconocimiento.
Espinoza
explica que para obtener dicho privilegio las ONG deben
pasar por un proceso de admisión, a través de un comité
compuesto por representantes de los gobiernos . “Se le
otorga ese estatus luego de un proceso relativamente
largo, que demora hasta 3 años, lo que al final les da
derechos y obligaciones en su forma de trabajar y
participar en las conferencias de la ONU”, dice.
En este marco
se incluyen las ONG que trabajan con otras agencias de
la ONU, como la OIT, la OMS, que tienen sus propios
reglamentos que regulan la participación de las
organizaciones de la sociedad civil.
También con
las pequeñas ONG locales
Pero
contrariamente a la creencia que sólo la ONU admite
organizaciones avaladas por los Estados miembros,
también colabora y permite la participación de ONG que
no tienen ese estatus, como es el caso, de
organizaciones locales o nacionales de cualquier ciudad
del mundo.
“Basta
que manifiesten su interés de colaborar con alguna
oficina de la ONU en el terreno. La otra posibilidad es
participar a nivel internacional, en los programas de
las agencias, para lo cual se requiere enviar una
solicitud, que hoy se hace a través de Internet”,
agrega.
Las
condiciones de participación son que las ONG tengan
existencia reconocida de algunos años, que tengan un
funcionamiento democrático para la elección de sus
directivos, que lleven una contabilidad y finanzas
transparentes, y presentar una lista de actividades que
permitan justificar que esas ONG en su trabajo puedan
interesar a la ONU.
“La
única salvedad es que ninguna ONG participe en nombre de
un gobierno. Desde 1996, las ONG locales o nacionales,
pueden pedir ahora tener el estatutos del ECOSOC,
posibilidad o que antes de esa fecha no existía”,
precisa.
Un amplio
abanico de intereses
Para Ricardo
Espinoza, lo interesante es que los representantes de la
sociedad civil provienen de todos los sectores sociales
y de todas las categorías y de todo tipo de intereses,
inclusive fundaciones que defienden los intereses de
ciertas aéreas del sector privado. Como ejemplo cita a
la Cámara de Comercio Internacional.
“Estas
ONG tienen derecho a existir ya que como organización
sin ánimo de lucro, tienen la posibilidad de representar
opiniones que muchas veces son desmentidas por otras ONG
más independientes, como sucede con las que giran en
torno a la Salud y que colaboran con la OMS".
Situaciones
conflictivas
Espinoza
reconoce que a menudo las ONG están presionadas por los
gobiernos u otros grupos de interés, a veces por la
administración de la ONU. Generalmente cuando se trata
de problemas políticos o relacionados con los Derechos
Humanos.
“Las
restricciones y problemas llegan cuando un Estado
miembro se queja de un comportamiento o de una
declaración de una ONG atenta a la identidad territorial
o adopta una posición más política, como sucede en el
campo de los Derechos Humanos”, señala.
“Es
una posición delicada ya que la interpretación de lo que
es político o no lo es, como atentar a la integridad de
un estado, o lo que podría ser interpretado como un
impedimento a la libertad de expresión, es dejado a la
apreciación de los Estados miembros. La ONU es una casa
política y son los Estados que rigen las reglas y
reglamentos”, subraya Espinoza.
“Hay
casos muy sensibles, donde un Estado acusa a los
representantes de ciertas ONG de ser terroristas o de
financiar el terrorismo. Nuestra tarea es velar para que
los derechos de las ONG para que puedan expresarse y en
las condiciones que lo puedan hacer y que sean
respetados por todas las partes, tanto por los Estados
miembros y por las ONG y nosotros los funcionarios
debemos tener un comportamiento ético ante esas
situaciones”.
“Los
funcionarios estamos aquí para velar que los derechos de
expresión y la veracidad de ciertas denuncias de los
Estados miembros se confirmen”, insiste.
Una
anécdota con representantes de Rapa-Nui
Pero no todo
el actuar de Ricardo Espinoza está sujeto al reglamento
administrativo y a las pautas burocráticas. También hay
un espacio para actuar con otro tipo de criterios y al
respecto recuerda el caso anecdótico con representantes
del pueblo Rapa Nui (Isla de Pascua).
“Hace
3 años una delegación se presentó en la puerta principal
del Palacio de las Naciones Unidas en Ginebra, sin
ninguna cita previa y pidieron hablar con algún
representante de la ONU”.
“Al
enterarme tuve el reflejo de decirle a los guardias de
seguridad que por favor los dejaran entrar y así 3 de
sus representantes pudieron llegar hasta mi oficina,
donde me manifestaron su problemática y sus deseos de
colaborar con la ONU. Desde entonces participan de
manera regular en el Foro Permanente de la ONU sobre
pueblos indígenas”.
Swisslatin / Alberto Dufey
(14.11.2009)
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