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De nación de fuerte inmigración extranjera, Argentina se
ha convertido a partir de los años 80, en un país de
emigración, en particular de los descendientes de
europeos cuyos ancestros fundaron ciudades y granjas
agrícolas.
El estudio de la OIM, cuya sede central se encuentra en
Ginebra, publica el nuevo perfil migratorio de
Argentina convertido en un país que en la actualidad
debe hacer frente a nuevas realidades migratorias.
Comunidad multiétnica
Entre 1881 y 1914 más de 4,2 millones de personas
originarias de Italia (2 millones), España (1,4
millones), Francia (170.000), Rusia (160.000) y Suiza se
establecieron en Argentina. En 1914, más de un 30 por
ciento de la población había nacido en el extranjero.
Esta inmigración masiva europea, que continuó hasta
bien entrado el siglo XX, tuvo como resultado la
fundación de pueblos y ciudades a lo largo de todo el
territorio nacional, el desarrollo de la industria y la
creación de comunidades multiétnicas que han conformado
la identidad nacional argentina.
La tendencia se revierte
No obstante, durante la década pasada, los descendientes
de estos migrantes europeos volvieron a migrar, en
especial a los Estados Unidos y a Europa, elevándose a
800.000 el número de argentinos que viven en el
extranjero (un 28,4% en España y un 17,9% en los Estados
Unidos).
Aunque las remesas de los migrantes argentinos
representan únicamente un 0,4 por ciento del PIB y en
2007 sumaron US$ 290 millones, el informe muestra que
han experimentado un aumento de un 900 por ciento entre
2001 y 2007.
Inmigración regional
Pero al mismo tiempo que los descendientes de europeos
hacen el camino inverso, ha aparecido otro fenómeno
concurrente, el de la llegada, en su mayoría, de
personas en edad laboral de países vecinos que migran en
busca de empleo y de mejores condiciones de vida.
En los últimos años, unas condiciones económicas y unos
servicios sociales favorables han provocado el
desplazamiento de miles de paraguayos y bolivianos,
entre otros, a Argentina.
Según el último censo de 2001, 1.531.940 extranjeros
vivían en el país, lo cual representaba un 4,2 por
ciento de la población.
Tras el lanzamiento, en abril de 2006, de un programa de
regularización llamado "Patria Grande", se facilitó la
regularización de 560.131 migrantes del MERCOSUR y de
otros países asociados -entre los que se incluyen
Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú-, siendo la mayoría de
Paraguay, 50,8%, Bolivia, 27,8%, y Perú, 13,2%.
Perfil de los inmigrantes sudamericanos
La mayoría de las mujeres peruanas y paraguayas trabajan
como empleadas domésticas mientras que los migrantes
bolivianos se dedican a la agricultura, los servicios,
la construcción y la industria.
Los migrantes chilenos y uruguayos están empleados en el
sector servicios y en pequeñas empresas y los
brasileños, poco cualificados se dedican a la
agricultura. No obstante, los brasileños representan el
colectivo de migrantes más numeroso empleado en puestos
altamente cualificados.
Trata de blanca y trabajos forzados
El estudio de la OMI revela también de otras facetas de
la migración, el aumento del tráfico y la trata de
personas.
Durante los últimos años Argentina se ha convertido en
un país de origen, tránsito y destino de la trata de
hombres, mujeres y menores para su explotación laboral y
sexual. La mayor parte de esta actividad se lleva a
cabo dentro del territorio nacional, llevándose a cabo
desplazamientos desde las zonas rurales a las zonas
urbanas para la explotación sexual de los migrantes.
Sin embargo, el comercio sexual de mujeres y menores se
realiza igualmente en países vecinos y en Europa
occidental. Por otro lado, los hombres originarios de
Bolivia y Perú son tratados en Argentina para desempeñar
trabajos forzados en fábricas y en el sector
agropecuario.
Swisslatin
(14.08.2009) |