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El joven físico colombiano Carlos Bula Villareal,
llegó a proseguir su formación de post grado en el
Centro Europeo para la Investigación Nuclear (CERN),
justo en el momento en que el lanzamiento del Gran
Colisionador de Hadrones (LHC en su sigla en
inglés), tuvo que ser detenido debido a una avería
eléctrica.
Una coincidencia nada más y no ha sido su culpa de
que el experimento de “la máquina de Dios”, que
según sus detractores, “ los hadrones cuando
colisionen producirán un agujero negro capaz de
engullirse la tierra.” Teoría del caos que por
cierto Carlos Bula no comparte, pero lamenta que el
experimento haya sido suspendido, y ello haya
ocurrido durante su período de formación, lo que le
impidió participar de esa experiencia.
Este Físico de la Universidad de los Andes, de
Bogotá, hace parte de los cientos de científicos del
mundo entero que participan en el CERN en diferentes
proyectos relacionados con la física de partículas
que se llevan a cabo en los laboratorios
experimentales de Ginebra.
Un representante de la geografía colombiana
Este joven de 23 años tiene más aspecto de un
turista mochilero recorriendo Europa, que de un
científico implicado en los grandes desafíos de la
física del futuro que se desarrollan en el CERN.
Carlos Bula por orígenes es un genuino representante
de buena parte de la geografía colombiana, pues por
uno de sus ancestros, proviene del sur de Colombia,
Pupiales, Departamento de Nariño, en la frontera
con Ecuador.
A su vez por parte materna viene de Cota un pueblo
ubicado al centro del país,
mientras que su padre es oriundo de Sahagún
en Córdoba, departamento al norte del país, en el
Caribe.
En la Universidad de los Andes, Carlos Bula se
especializó en el sector de altas energías, “pero yo
he tratado ahora de encarrilar mi carrera en la
física aplicada, más allá de la física de
partículas”, afirma.
Precisamente será la investigación en este campo,
lo que permitirá a Carlos llegar al CERN en
Ginebra, debido a que su Universidad colabora
regularmente con experimentos internacionales en
física de partículas con este organismo pionero de
la física nuclear.
Un aporte de la física a la medicina
“Trabajo en física aplicada en el aérea médica,
donde desarrollo un sistema de tomografía, es decir
la obtención de imágenes del cuerpo humano, como
cortes del cuerpo, por medio de la toma de muchas
radiografías en múltiples direcciones. Mediante
algoritmos computacionales, el objetivo es conseguir
una mejor imagen del interior del cuerpo humano,”
explica.
Carlos Bula explica que la física está en todo el
proceso, pues a un médico lo que le interesa es el
resultado final; él necesita de una imagen para
realizar un diagnóstico, pero la obtención de esa
imagen involucra mucha física, pues se necesita
saber la dirección de los rayos x que se utilizan en
las máquinas vayan en la dirección correcta. “Se
utilizan diferentes detectores para recibir esa
radiación con la información de la estructura de la
persona, un trabajo de ingeniería”, precisa.
“El diagnóstico corresponde al médico, nuestro
trabajo es facilitarle un medio, una imagen, para
que pueda hacer un diagnóstico de una posible
enfermedad o del estado del paciente al interior de
su cuerpo”, agrega.
Colaboración CERN - Universidad de los Andes
La Universidad de los Andes colabora regularmente
con el desarrollo del Acelerador de Partículas del
CERN, pero Carlos Bula explica que a la vez allí se
busca realizar otro tipo de proyectos, que vayan
más allá de la física de partículas, es decir a la
física aplicada, como en su caso que investiga en el
campo de la medicina.
“Trabajamos con Medipix, que es un destructor de
silicios de pixeles, que ha sido desarrollado para
los experimentos de partículas, pero a su vez se le
puede dar otras aplicaciones”, sostiene.
En el CERN me encuentro en fase de entrenamiento y a
la vez estoy diseñando y construyendo un sistema de
pruebas para analizar las características y poder
utilizar el destructor Medipix en las aplicaciones
médicas.
Una experiencia única
En cuanto a su paso por el CERN, Bula evalúa la
experiencia de manera muy positiva:
“El CERN me ha dado una gran visión de lo que
significa ser un científico que no podía tener en mi
Universidad de Bogotá y esto me ha dado más energías
e inspiración para ser más responsable con mi
trabajo”.
“Ha sido una experiencia muy valiosa el tener la
posibilidad de establecer contactos con científicos de
todo el mundo, es impresionante. Hoy en día, todos
los científicos del mundo quieren estar en el CERN,
pues es indudable que aquí tendrá lugar gran parte
de los principales descubrimientos y avances en el
campo de la física moderna y de partículas”.
“También me voy feliz de haber conocido Suiza, un
país que deberíamos tomarlo como un ejemplo de
sociedad”, dice, a pesar de que pasó por el amargo trance
de haber sido desvalijado de su billetera en pleno
centro de Ginebra.
Swisslatin / Aldu
(04.11.2008)
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