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Prevenir desastres con sabiduría indígena (UN)

Prevenir desastres con sabiduría indígena (UN)

Expertos de la OMS señalan que los conocimientos de las comunidades indígenas pueden salvar vidas durante catástrofes.

Expertos de la Organización Panamericana de la Salud y de la Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) estiman que la participación de las comunidades indígenas en las actividades de reducción del riesgo de desastres, puede salvar vidas durante catástrofes.

Los expertos llaman a desarrollar nuevos modelos de reducción del riesgo de desastres, basados en una estrecha colaboración con las comunidades que a menudo son las más afectadas por las catástrofes, tanto naturales como las causadas por el hombre.

Un informe de la OMS reconoce que los métodos convencionales de preparativos y mitigación de desastres han dejado al margen a los pueblos indígenas y a sus conocimientos, lo que ha sido un error.

En los últimos años, estas campañas de sensibilización se ha centrado en los grupos considerados más vulnerables a los desastres: niños y niñas, mujeres, los discapacitados y los ancianos, pero se ha dejado de lado el aprovechamiento de los conocimientos locales y las comunidades indígenas, que salvan vidas.

Escuchar a los indígenas

“¿Quién sabe más de sus tierras y de su medio ambiente que las mismas personas que conviven con él? Tenemos que escuchar a los grupos indígenas y, con ellos, elaborar soluciones que se originan desde abajo hacia arriba”, señala Ciro Ugarte, director del Programa de Preparativos para Emergencias y Socorro en Casos de Desastres de la OPS/OMS.

Por décadas, la ciencia convencional sobre los desastres y la formulación de políticas ha marginalizado los conocimientos y prácticas tradicionales indígenas, sobre todo en los países industrializados occidentales.

Sin embargo, desde que ocurrió el tsunami del Océano Índico en 2004—donde la falta de comunicación y la comprensión de los pueblos indígenas cercanos al mar costó la vida de miles de personas—la investigación sobre los desastres se ha centrado, cada vez más, en la incorporación de los conocimientos indígenas y científicos para reducir más eficazmente el riesgo, mejorar la respuesta y la recuperación, y adaptarse, a largo plazo, al cambio climático.

La situación en las Américas

Más de 60 millones de personas indígenas viven en las Américas. A menudo se encuentran en comunidades empobrecidas, aisladas y discriminadas; a menudo carecen de acceso a servicios de salud, transporte, agua potable y saneamiento adecuado, lo que los hace particularmente vulnerables cuando ocurre un desastre.

El cambio climático exacerba aún más las dificultades que enfrentan las comunidades indígenas vulnerables. La deforestación y la fragmentación de los bosques en el Amazonas, el derretimiento del hielo en el Ártico, los niveles del mar y la acidificación de los océanos ponen a los grupos indígenas en peligro cuando ocurren eventos climáticos extremos.

Casos emblemáticos

En Perú, un país con 52 grupos indígenas, nuevas carreteras construidas en las laderas orientales de los Andes han llevado a un aumento en el número de deslizamientos de tierra desde la década de 1980.

En México, los indígenas tarahumaras se vieron gravemente afectados por la sequía de 2012, que redujo sus cosechas de maíz y frijol.

Además, a través de las Américas, los pueblos indígenas a menudo viven en las laderas de las montañas escarpadas, las zonas costeras y en otras tierras de alto riesgo de terremotos, deslizamientos, avalanchas, huracanes e inundaciones.

Pese a los riesgos a los que se enfrentan las personas indígenas en las Américas, como en otras partes del mundo, las organizaciones gubernamentales están dominadas por los tomadores de decisiones no indígenas, quienes son los que suelen preparar leyes y planes de respuesta a desastres. Los pueblos indígenas a menudo no tienen suficientes oportunidades para participar en su diseño, ejecución, seguimiento y evaluación.

Swisslatin / PAHO News (06.11.2015)


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