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La Senadora mexicana Rosario Green
estrenó su cargo de nueva presidenta del Comité de Derechos Humanos de la Unión
Interparlamentaria Mundial (UIP), denunciando la situación de varios de sus
colegas parlamentarios, víctimas de los derechos fundamentales en 21 países.
En el informe dado a conocer este
jueves, se analiza además, la situación en Colombia y Ecuador, pero los casos
con mención de los afectados, no fueron hecho públicos, en la conferencia de
prensa ofrecida en el Palacio de las Naciones en Ginebra, en presencia de los
otros miembros del Comité, la Senadora Sharon Carstairs
(Canadá) y de su homólogo Philippe Mahoux, (Bélgica).
No solamente los defensores de los
Derechos Humanos son perseguidos en el mundo por sus ideas, sino que también
sucede con los miembros de las asambleas parlamentarias de algunos países, como
es el caso de Israel, donde los integrantes del Consejo Legislativo Palestino
Abu Tir, Mohammed Totah y
Ahmed Atoun, padecen de la represión ejercida
por los ocupantes de sus territorios.
Los casos más emblemáticos
Pero la situación es también dramática para
los parlamentarios libaneses Gibran Tueni, Walid Eido, Antoine
Ghanem y Pierre Gemayel.
También lo es para Roy Bennett, Job Sikhala, Paul Madzore, y
Nelson Chamisa, en Zimbabwe.
A ellos se agregan los casos emblemáticos,
como el de Mu Sochua, parlamentaria mujer de Camboya, de reciente notoriedad
pública y otro que ha pasado en silencio, el de su colega de la Federación Rusa,
Galina Starovoitova, también un caso de violación a la libertad de expresión.
En total son 21 países, donde 122 legisladores
son víctimas de violaciones a sus derechos fundamentales: Afganistán,
Bangladesh, Bielorusia, Burundi, Camboya, Colombia, Ecuador, Eritrea,
Federación de Rusia, Irak, Líbano, Madagascar, Malasia, Mongolia, Myanmar,
Palestina/Israel, Filipinas, Rwanda, Sri Lanka, Turquía y Zimbabwe.
Un
signo de impotencia
Curiosa situación de presenciar a
importantes Senadores lanzando un llamado público a favor de la libertad de sus
colegas caídos en desgracia en otras latitudes, donde los Derechos Humanos no se
les respetan ni a parlamentarios ni a jueces... ¿Que le queda entonces de
esperar al simple ciudadano común?
Lo digo, pues generalmente le
corresponde a los Parlamentos aprobar leyes de Derechos Humanos, no sólo en el
plano de la libertad de expresión sino que también en cuanto a la equidad de
género, libertad sindical y religiosa, o en materias de educación y derecho a la
alimentación.
El senador belga
Philippe Mahoux (Vice-Presidente del Comité) dio la
impresión de reconocer el escaso rol de los propios parlamentarios al momento de
actuar en favor de sus propios colegas encarcelados. De ahí que la opción del
llamado público ante la prensa se convierte en un mecanismo de presión clave.
Problema
de credibilidad
Son los tiempos que
corren, donde muchos Parlamentos han perdido credibilidad, por estar integrados
por grupos de intereses económicos relacionados con el poder de turno, otros
controlados por las mafias, como en Italia, y otros dominados por políticos
corruptos, o al margen de la realidad.
Son los Parlamentos
que aprueban las leyes para aplicar justicia y no lo hacen. De ahí el valor de
este Comité de Derechos Humanos de la Unión Parlamentaria Mundial, cuyo informe
será presentado durante la asamblea de presidentes de parlamentos que tendrá
lugar la próxima semana en Ginebra.
Swisslatin /
Alberto Dufey (15.07.2010) |