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El gobierno
español tras asumir el pasado mes de enero la
presidencia de turno de la Unión Europea para los
próximos 6 meses, anunció la puesta en marcha de un
programa anual de reasentamiento de refugiados,
establecido de conformidad con la nueva ley de asilo de
ese país.
El anuncio fue
acogido con agrado por parte del Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) con sede en
Ginebra, por considerar el reasentamiento como un
importante instrumento de protección internacional que
brinda cada año una solución duradera a miles de
refugiados que no pueden permanecer en condiciones
seguras en su primer país de asilo y para quienes no es
posible el retorno al país de origen.
España, se
suma así a otros doce países europeos (Dinamarca,
Finlandia, Francia, Irlanda, Islandia, Noruega, Países
Bajos, Portugal, Reino Unido, República Checa, Rumania y
Suecia) que ya cuentan con programas anuales de
reasentamiento.
Europa con
bajo porcentaje de reasentamientos
El programa
español ACNUR se enmarca en cierta medida en la reciente
propuesta de la Comisión Europea de lanzar un programa
europeo conjunto de reasentamiento para entregar una
solución global al problema de los refugiados.
El ACNUR ha
estado presionando a los países europeos para que se
comprometan más con los programas de reasentamiento de
refugiados y espera que la decisión de España pueda
alentar a otros Estados miembros de la UE a tomar
medidas análogas.
Según esta
agencia de la ONU, actualmente, el 90% de los refugiados
reasentados cada año son acogidos por Estados Unidos,
Canadá y Australia. Todos los países europeos juntos
apenas ofrecen el 6% de las oportunidades de
reasentamiento a nivel mundial. En 2009 ACNUR apoyó el
reasentamiento de unos 66.000 refugiados y sólo unos
5.000 fueron acogidos por países europeos.
Una solución
que no es un derecho
Para
el ACNUR, los refugiados no siempre son capaces de
retornar en condiciones de seguridad a sus hogares o de
permanecer en el país en el cual encontraron protección.
Hay situaciones en que el reasentamiento a un tercer
país es la única solución duradera segura y viable para
los refugiados.
El
reasentamiento consiste en la transferencia o
reubicación de un refugiado del país donde buscó
protección a un tercer país que ha aceptado admitirle. A
los refugiados, por lo general, se les otorgará asilo u
otra forma de derechos de residente de largo plazo y en
muchos casos tendrán la oportunidad de convertirse en
ciudadanos naturalizados.
El reasentamiento es tan solo una de las tres soluciones
duraderas que es posible lograr para los refugiados, y
tiene limitaciones de cuotas que establecen los países
de reasentamiento para recibir refugiados por año.
El ACNUR
precisa que el reasentamiento tiene carácter excepcional
y se utiliza para casos muy específicos, siguiendo
criterios específicos que han sido establecidos por los
países y por el ACNUR y no es un derecho de los
refugiados, ni tampoco es automático.
“El
haber sido reconocido como refugiado en un determinado
país, no significa necesariamente que exista una razón
válida para iniciar el procedimiento de reasentamiento
hacia un tercer país”, señala un documento explicativo
de la organización.
Decisión
exclusiva de los gobiernos
Cabe señalar
también que el ACNUR no tiene la autoridad para
reasentar a los refugiados. La decisión de aceptar a un
refugiado para beneficiarse del reasentamiento es una
decisión exclusiva y discrecional de los países de
reasentamiento, y no del ACNUR.
Pero gracias a
la generosidad de los países de reasentamiento y la
incansable labor de diferentes organizaciones no
gubernamentales (ONG), el reasentamiento se ha
convertido en un elemento fundamental del sistema de
protección internacional de los refugiados.
Cabe señalar
por otro lado, que el año pasado, Alemania, Bélgica,
Francia, Italia y Luxemburgo adoptaron programas de
reasentamiento ad hoc, lo que hace que poco exista una
política europea global para dar solución a los flujos
de refugiados.
Swisslatin
(5.02.2010) |