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Iain Mcdonald, escocés de 62 años dirige una
de las ONG más grande del mundo con sede en Ginebra, que
agrupa a 223 cooperativas de 87 países y representa
empleos para 800 millones de personas.
La Alianza Cooperativa Internacional (ACI), es sin
embargo, poco conocida del gran público, pero la crisis
económica global la convierte de nuevo en protagonista,
al presentar el modelo de empresas cooperativas, como
una opción no sólo de negocios sustentables, sino
como alternativa al sistema capitalista.
Es uno de los desafíos de la ACI, promover la creación
de cooperativas, como lo afirma su director general, un “cooperativista internacionalista”, como el
mismo se define.
Nació en 1947 en Edimburgo, Escocia, pero su experiencia
en el ámbito de las cooperativas comenzó en Glasgow,
en 1979, como responsable de formación en la entonces
Unión Cooperativa del Reino Unido.
Formación humanista
Pero su diploma oficial, es en
Historia y relaciones
raciales, título obtenido en la universidad de
Edimburgo, lo que le permitió trabajar en el
gobierno local y en la función pública del Reino Unido
durante muchos años hasta que ingresó al movimiento
cooperativo en 1979. Una formación más humanista, que
económica, pero siempre anclada en el ámbito político,
como ha sido su participación en el partido laborista en los
años 70, lo que permitió conocer de cerca el mundo
cooperativo.
Así, después de trabajar en la “Corporative
Wholesale Society”
en Manchester, fue designado en 2002 director general de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI).
Iain Mcdonald es un “cooperativista” convencido. Desde
los tiempos en que estudiaba en la Universidad pensaba que el
sistema capitalista no representaba la forma más justa y
social de hacer negocios, lo que en cambio si lo es, el
movimiento cooperativo.
“Desde un punto de vista político, he sido siempre un
internacionalista”, dice.
Cuando comenzó su trabajo de director general en
septiembre de 2002 en la ACI, lo hizo desde Manchester,
de donde impulsó proyectos
internacionales, lo que reforzó su interés por el
movimiento cooperativo.
Una alternativa a la crisis
“La crisis económica actual ofrece al movimiento
cooperativo una oportunidad única de proclamar al mundo
la importancia y el éxito de hacer negocios
alternativos. Con su sistema único de valores ofrece al
mundo alternativas que evita las trampas del capitalismo
y de su énfasis en el logro individual, que en otra
palabra es la avaricia”, afirma.
“En el sector cooperativo, eso no puede existir debido a
nuestros valores como la democracia y solidaridad; por
lo tanto creo que debemos explicar que el movimiento
cooperativo tiene la solución a los problemas
actuales”.
“Lo que hemos visto recientemente, es la cara
inaceptable del capitalismo, y en el mundo la brecha
entre ricos y pobres se está ensanchando cada vez más.
Es obvio que tiene que haber un cambio
serio para reducir esa brecha y construir un mundo más
justo y más social. El movimiento cooperativo es el
único sistema que ofrece una alternativa seria al
modelo”, agrega.
Iain Mcdonald sostiene que ningún otro modelo de negocio
posee la estructura de las cooperativas, basada, “en
valores como la democracia, la solidaridad, el esfuerzo
personal, la responsabilidad y la igualdad”.
A su juicio, sólo basta con mirar algunos ejemplos
exitosos de empresas cooperativas, que no han sido
afectadas por la crisis económica actual.
A.D:
La diversidad de cooperativas que existen en el mundo,
¿no constituye un problema para avanzar en una misma
dirección?
“Diría que la diversidad de cooperativas es una ventaja,
no un obstáculo porque no existe una forma de empresa
económica o social donde no sea aplicable al modelo
cooperativo. Cualquier tipo de empresa puede funcionar
como cooperativa y por lo tanto la diversidad de
cooperativas se agrega a las ventajas que tenemos. No
hay nada que no podamos hacer”.
“Quizás, nuestra desventaja es que es difícil que la
gente vea lo que estamos intentando hacer porque la
variedad de lo que ofrecemos es a veces difícil de percibir
por su magnitud”.
Como ejemplo cita las cooperativas de pescadores, las
cooperativas de viviendas, o las cooperativas de
consumidores, que funcionan muy bien. “Es nuestro
trabajo aquí en la ACI demostrar a la gente que
ofrecemos una forma bien pensada y bien analizada de
hacer negocios”.
¿Cómo explica que el trabajo que realiza la ACI es poco
conocido en el concierto de organizaciones
internacionales con sede en Ginebra?
“Pienso que el concepto del cooperativismo es
ampliamente conocido, pero la ACI no lo es tanto, a
pesar de que probablemente es la organización no
gubernamental más grande del mundo en términos de
números de socios. Tenemos cerca 800 millones de
miembros; proporcionamos millones de puestos de trabajo a
través del mundo, así que somos una gran organización,
representamos un concepto enorme”.
“Si usted mira su historia, pienso que uno de los
problemas del movimiento cooperativo, ha sido su
desarrollo naturalmente modesto; tampoco proclamamos
nuestros éxitos de la manera que lo hacen las empresas
capitalistas, nosotros no lo hacemos muy bien. Pero esto
es algo que estamos intentando cambiar”.
“Tenemos que ser más agresivos, tenemos que hablar de
nosotros mismos, darnos más a conocer”, es una tarea,
sostiene Iain Mcdonald.
Subvenciones y control gubernamental
Sobre los apoyos gubernamentales que marcaron la
existencia de las cooperativas en los países comunistas,
el director general de la ACI opina que esa visión ha
ido desapareciendo rápidamente. A su juicio, se le pide
ahora a los gobiernos sólo una legislación justa, pero
en ningún caso un control gubernamental.
“Diría que el movimiento cooperativo está creciendo, y
ello debido en parte a que los gobiernos están
entendiendo que la naturaleza independiente y autónoma
de una cooperativa, son absolutamente esenciales para su
supervivencia”.
Swisslatin / Alberto Dufey
(10.08.2009)
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