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Los delegados del Comité Internacional
de la Cruz Roja (CICR) iniciaron esta semana una nueva fase de visitas
a los detenidos en las cárceles de la base estadounidense de Guantánamo,
en Cuba.
La organización suele realizar de seis
a siete visitas al año, cuya duración es variable y puede extenderse
desde algunos días hasta semanas, todo depende de las facilidades que
otorga la administración penitenciaria estadounidense.
La última visita del CICR a Guantánamo
tuvo lugar el pasado mes de diciembre lo que permitió entregar
mensajes a los detenidos enviados por los familiares. La visita
permitió a su vez constatar la incertidumbre total en que viven los
presos de la base.
Futuro incierto
El portavoz de la organización
humanitaria en Ginebra, Vincent Lusser señaló que las únicas
visitas que reciben los prisioneros son las de los delegados del CICR
y, en algunos casos, de sus abogados ya que sus familiares no pueden
visitarlos bajo ninguna circunstancia.
Un hecho que para el CICR desata
"preocupación desde el punto de vista humanitario". Los
presos "no conocen cuál será su futuro ni en términos legales
ni humanos" agregó.
En los cinco años de funcionamiento de
Guantánamo, los representantes del CICR han hecho posible el
intercambio de 28 mil mensajes entre los detenidos y sus familias en
30 países, indicó.
Vincent Lusser, precisó que algunos de
esos prisioneros ya llevan cinco años soportando esa situación, ya
que los primeros ingresos a Guantánamo tuvieron lugar el 11 de enero
de 2002.
No hay condenas
Sostuvo que los detenidos en la base
militar son 396 actualmente, tras algunos traslados y liberaciones
registradas a lo largo de 2006.
Desde su apertura más de 750 personas
han estado detenidas allí, sin que ninguna de ellas haya sido
condenada formalmente por delito alguno.
Tras la llegada de los primeros
prisioneros, el CICR tuvo acceso inmediato a ellos, de modo que la
primera visita se realizó del 17 al 22 de junio de 2002, aunque entre
ese año y 2004 la institución enfrentó algunos problemas pues
"no se nos permitía visitar a todo el mundo".
Visitas normalizadas
Posteriormente, las visitas se
normalizaron y ahora "tenemos acceso a todos los detenidos,
hablamos en privado con ellos y tenemos la posibilidad de entregarles
mensajes de sus familias y recibir los que ellos les quieren
enviar", anotó el portavoz.
Lusser aseguró que esta rutina de
visitas "ha tenido un impacto positivo" en las condiciones
de los detenidos, pero declinó brindar detalles al respecto, ya que
-subrayó- "los problemas pasados y presentes los abordamos con
las autoridades de Estados Unidos en un diálogo bilateral".
Al abordar la problemática de la base
naval, ubicada en el extremo oriental de la isla de Cuba, Lusser dijo
que las preocupaciones de su institución "se centran no en el
lugar sino en las condiciones de detención, en el estatus legal de
los prisioneros y en las garantías jurisdiccionales" de las que
deberían gozar.
Swisslatin
/ agencias
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