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Una vez más la ciudad de Ginebra fue el centro
del actuar de alta y discreta diplomacia para resolver un conflicto
clave para la paz en España. Fuentes policiales españolas revelaron
que el papel de mediación decisivo para conseguir el “alto el fuego
permanente” de los independistas del ETA lo desarrolló el Centro para el Diálogo
Humanitario.
Esta institución situada en el barrio de los
organismos internacionales de la ciudad de Ginebra facilitó los
encuentros con los enviados de ETA, y con los emisarios del gobierno
español.
Secreto total
El Centro para el Diálogo Humanitario se habría
encargado de facilitar el desplazamiento de los negociadores y los
lugares de reunión, con el fin de garantizar la confidencialidad y
evitar que se filtrara la más mínima información.
El contacto con el Centro para el Diálogo Humanitario se produjo con
posterioridad a los primeros mensajes que hizo llegar ETA al Gobierno,
con su intención de dialogar. Estos primeros mensajes llegaron a lo
largo del mes de mayo de 2004 a través de un contacto entre personas
relevantes de la izquierda abertzale y del Partido Socialista.
La reacción del Ejecutivo fue de cautela y, como la oferta era
verbal, reclamaron que lo que se les estaba proponiendo se realizara
por escrito. Meses después, los independentistas hicieron llegar a
Rodriguez-Zapatero una misiva con propuestas concretas.
Un mediador eclesiástico
Esto se produjo el 23 de agosto de 2004. Las fuentes consultadas
explicaron que la misiva llegó a través de un alto cargo de la
Iglesia francesa, el cardenal Roger Etxegaray, quien nació en el País
Vasco francés. Un hombre que ya ha mediado, como enviado papal, en
otros grandes conflictos. Después de esto, entró en acción la
institución ginebrina.
Este proceso contó también con la colaboración
del Centro para el Diálogo Humanitario
con sede en Ginebra, que puso a disposición
una discreta red de mediadores, especialistas en conflictos
independiente de cualquier gobierno o institución internacional.
Su labor de mediación comenzó por un análisis
detallado de las características del conflicto y el perfil de los
mediadores, entre ellos Josu Ternera y otras personas, en mayoría
antiguos miembros de la organización independentista.
Un miembro del gobierno helvético
La institución ginebrina se ocupó además de
organizar varias otras reuniones en Zürich y otras localidades de
Suiza, así como en Noruega.
Las fuentes consultadas explicaron que la
intervención de esta institución fue facilitada por un miembro del
Gobierno suizo y su labor fue decisiva para allanar el camino hasta
alcanzar el "alto el fuego permanente", que consiguió
posteriormente.
El Centro está dirigido por el británico
Martin Griffiths, un diplomático con estudios de Derecho que ha
pasado por UNICEF y otros organismos de Naciones Unidas, un perfil que
se repite en los cargos de responsabilidad del Centro.
Entre el equipo de mediadores, destacan
personalidades, como ex diplomáticos, que han desempeñado
importantes cargos en distintos campos y mantiene una colaboración
abierta con los Ministerios de Asuntos Exteriores noruego y suizo.
Swisslatin
/ Agencias |