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El 1 de enero del 2006 entró en vigor
la nueva ley de nacionalidad suiza, cuya principal modificación se
hizo a favor de las personas de origen suizo, que habían perdido el
derecho a obtener el pasaporte rojo con la cruz blanca.
Para muchos descendientes
estrechamente vinculados con la madre patria, la nueva ley constituye
un acto de justicia esperada por varias generaciones; un
reconocimiento tardío, pero para muchos, la última esperanza para
reanudar con un pasado no muy lejano.
La odisea de un descendiente sin
pasaporte
El testimonio de un descendiente de la
familia Muschi, originario de Manno, cantón del Tesino, es revelador
del calvario que muchos hijos de emigrantes suizos debieron enfrentar
a la espera del cambio de la nueva ley.
Oscar Muschi nos contactó desde la
clandestinidad en los EEUU, donde emigró en una mala época buscando
los medios para la subsistencia para su familia que no pudo encontrar
en Perú, la patria a donde emigraron sus abuelos suizos hace un siglo
atrás.
"Los Muschi dejaron su comuna
para probar fortuna en Perú, pero desgraciadamente y contrario a la
costumbre suiza de triunfar, el caso de mi familia fue poco exitoso,
mi bisabuelo decidió regresar al Ticino, pero mi abuelo se enamoró y
se quedó a vivir en el Perú, nunca regresó a su comuna con los
viejos”, cuenta Oscar, el nieto descendiente.
Nuestras raíces están en Suiza
"Han pasado ya casi 60 años de aquello,
durante los cuales sus respectivos hijos extemporáneamente lograron
ser reconocidos como ciudadanos de la comuna de Manno en el Ticino,
derecho al que a nosotros los nietos nos fue negado”, señala.
“Pero hoy la ley ha sido modificada
y se abre una luz para recuperar un derecho que consideramos justo,
pues es innegable que allá están nuestras raíces. En lo personal,
esta coyuntura me permitirá salir de esta situación tan embarazosa
de seguir escondido del servicio de Inmigraciones estadounidense”,
agrega.
“Sin embargo el tiempo transcurrido en esta espera no lo
podremos recuperar jamás, ¿por qué la Madre Patria tardó tanto?
Hoy no somos los jóvenes de ayer, las generaciones que nos sucedieron
la han pasado tan duro, creciendo en ambientes convulsionados con
economías en crisis y por tanto, con pocas oportunidades de salir
adelante”, se pregunta.
Una ley discriminatoria
Oscar Muschi fustiga la antigua ley de
la nacionalidad, a su juicio “discriminatoria y contradictoria”. Y
cuenta su caso:
“Para recuperar la ciudadanía (léase
obtener un pasaporte suizo) se me exigía mantener lazos con entidades
suizas : por ejemplo el Club Suizo, el Colegio Suizo. Sin embargo mi solicitud
al club nunca fue aprobada, porque se me exigía el pasaporte suizo !
Algo parecido sucedió con el Colegio Suizo, la
dirección del plantel aceptó la solicitud de ingreso para mis hijos,
en forma condicional (el pasaporte era una obligación), se me estuvo
reclamando el estado de mi solicitud de ciudadanía, hasta que la
Dirección se olvidó del detalle. Aquí se ajusta el acertijo, ¿cual
es primero, el huevo o la gallina?
Lo que pudo ser y no fue
Esa negativa resultó nefasta para los
Muschi: “Los contactos con familiares en Suiza, se fueron enfriando
de generación en generación; mientras por un lado se nos exigía el
demostrar tener contacto con ellos, al mismo tiempo se nos cortaba la
posibilidad de tener libre acceso a ellos. Los actuales parientes
suizos no nos reconocen como tal o nos miran con desconfianza”.
“Durante muchos años escuché a mi
papá y a mis tíos hablar sobre el abuelo, su tierra, la familia de
Manno, la belleza de Lugano, lo que pudo ser y no fue”.
“Pude hacer mi carrera
universitaria, gracias a los esfuerzos de mi madre; en el año 1979
contraje matrimonio y fruto de ello, nacieron mis dos hijos Italo y
Julissa, quien me acaba de hacer abuelo”.
“Desde el año 1984 mi actividad
profesional estuvo enfocada como especialista en el comercio internacional,
en una de las más importantes plantas de fundición de Lima, Perú.
Un extranjero más a pesar de los
orígenes
Sin embargo la situación de la minería
que era nuestro principal mercado, decayó. Entonces vino la debacle,
la empresa fue vendida dos veces. A finales de 1999, la situación en
Perú era prácticamente insostenible para mí, estaba desempleado y
tenia acreedores por todos lados, tenia que emigrar.
“Mi primera intención fue ir a
Suiza, pero fue inútil, a pesar de ser hijo de suizos, para la Ley yo
era un extranjero más”.
“Entonces, no lo pensé más, a
inicios del 2000, conseguí una visa de negocios en la Embajada de los
Estados Unidos, mi intención fue mirar el panorama y después mandar
por los míos, sin embargo los incidentes del 11 de Septiembre,
echaron mis planes por los suelos, las visas a este país se pusieron
imposibles”.
“Hoy mi familia está desmembrada, y
yo vivo en la ilegibilidad aquí; sin embargo, las últimas reformas
de la ley de la nacionalidad suiza, pueden darme la oportunidad de
reunirme con ellos”.
Oscar Muschi piensa ahora, que el reinsertarse
con la tierra de sus ancestros le
llevará mas tiempo de lo que hubiese deseado, pero –insiste-
“estamos listos para ese encuentro, es tiempo de cerrar el circulo,
es el hijo pródigo que intenta regresar a casa”.
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