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Genealogía


 

Apellidos usuales españoles entre los 10 más comunes en Suiza

Llamarse González o Pérez es tan popular en España como en la Confederación Helvética.

 


Los patronímicos hispánicos más comunes, como García, Pérez, González, Fernández, López y Rodríguez han pasado a ser apellidos suizos populares debido a la emigración, según los resultados del último censo federal.

Ante de la década de los años 60, llevar un apellido hispánico era sinónimo automático de ser extranjero en Suiza. Hoy en día varios de ellos han pasado ser apellidos helvéticos, producto de la naturalización creciente de hispanohablantes y de paso figuran en el ranking de los apellidos más usuales en los territorios de la Confederación.

Raíces europeas

En España, 33 españoles de cada 1000 se apellidan García, que ha pasado a ser el más común, seguido de González, Fernández, Pérez y Rodríguez, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

En Suiza estos mismos patronímicos se encuentran entre los 10 más difundidos, al igual que en Francia y Suecia, por lo que se puede afirmar que han echado raíces en el ámbito europeo.

En las regiones de expresión francesa de la Confederación, predominan las personas que se apellidan Pérez y García, seguido de González. En Francia los más comunes son los García.

En cuanto a nombres Antonio y María son los más populares en España, con 38 y 32 personas de cada mil, respectivamente. María lo es también en Suiza.

Aparición de los Fernández

El apellido Fernández empata con González en España, pero ha hecho su aparición entre los 10 primeros en Suiza, Francia y Andorra.

En el caso de los Pérez, ha pasado a destronar a los Meier, que sigue siendo uno de los apellidos más populares en Suiza de expresión germánica, pero con fuerte implantación en las regiones latinas, como el Tesino, y Romandía (cantones de expresión francesa).

Inmigración y globalización

La aparición de nombres españoles en la genealogía helvética se atribuye a la fuerte corriente migratoria proveniente de la península Ibérica ocurrida esencialmente en la década de los años 60-70, y cuyos descendientes han echado raíces. A ello hay que agregar el aporte de inmigrantes latinoamericanos que han portado a la difusión de apellidos hispánicos.

En el pasado, la contribución de patronímicos extranjeros provino esencialmente del flujo de refugiados checos, húngaros, y eslavos, que han pasado también a ser nombres suizos.

Característica especial hispánica

Los patronímicos en español se derivan del nombre del padre mediante los sufijos ez, oz, iz y hasta az, que significan ‘hijo de’. No queda claro el origen de esta terminación. Se la atribuye de manera habitual al visigodo, pues es en los nombres visigodos donde se encuentran con mayor frecuencia esta terminación patronímica.

En la mayoría de los países de habla castellana, cada persona suele tener dos apellidos (paterno y materno), exceptuando principalmente a Argentina. Los apellidos patronímicos, los más difundidos, son aquellos que provienen de un nombre propio (González de Gonzalo, Álvarez de Álvaro, por ejemplo).

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La evolución de los apellidos y la particularidad suiza

Entre los griegos y romanos, se decía del nombre que, derivado del perteneciente al padre u otro antecesor, y aplicado al hijo y otro descendiente denotaba en éstos la calidad de tales. El nombre del padre se ponía en genitivo; por ejemplo: de Petrus, Petri.

Los apellidos patronímicos primitivos variaban en cada generación, cuando no coincidían los nombres de padre e hijo. Sólo se hizo hereditario de modo absoluto en los primeros años de los tiempos modernos.

La particularidad de los apellidos suizos

Deben diferenciarse de los toponímicos, denominaciones derivadas del lugar de procedencia de la persona o su familia.

En el caso de los apellidos suizos, estos se transmiten por el lugar de origen de las familias, una particularidad muy helvética que nació en la Edad Media. El lugar de origen se obtenía a través de la compra de un bien raíz en la comuna de nacimiento o de domicilio. El apellido se transmite así junto a la comuna de origen, sin importar después el país de nacimiento de los descendientes.

La comuna de origen se conserva para toda la vida. Es posible tener hasta 3 lugares de orígenes, los que a la postre determinan la proveniencia de los apellidos.

 

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