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(El
primer artículo de prensa fue sin duda una carta)
A
propósito de la desigualdad entre hombres y mujeres en Suiza
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Estimado compadre,
Esta vez comienzo esta misiva semanal quejándome
del tiempo. Usted sabe que su compadre es friolento, a pesar de haber
vivido toda la infancia en los glaciales de la Patagonia. Ya llevamos
6 meses esperando la consagración de la primavera, pero nada aún. El
invierno parece que se encariñó con los magníficos macizos alpinos,
sus lagos y bosques ordenaditos y limpiecitos.
Pero el mal tiempo prolongado hace mal para la
“psique”, compadre...Además, el Hugo, que anda de visita, se
impacienta por ir a mirar las niñas piluchas que toman el sol cada
verano a orillas del lago. “Voyeur” este descendiente...
La vez pasada le contaba, compadre, el escándalo
que provocó el resultado de la encuesta PISA, sobre la evaluación de
los estudiantes suizos, que figuran bien atrás en la lista de alumnos
que tienen problemas con la escritura, la lectura, y la comprensión
de textos. Imagínese compadre, un colmo en el país de los padres de
la pedagogía moderna y de los colegios privados para gente rica.
Son realidades que desde adentro no se ven
compadre. Las cosas se saben cuando son vistas desde afuera. Y la
historia se repite. Esta vez le tocó el turno a las mujeres compadre.
Un estudio del Foro Económico Mundial (WEF, en su sigla inglesa) que
tiene su sede en Ginebra, reveló que Suiza es uno de los países
europeos donde la discriminación femenina en el trabajo es una de las
más altas. Indigna para un país desarrollado, compadre.
Se imagina compadre lo que debe pensar la Katty
si se entera de esto. Ella tan emancipada, emprendedora y
empeñada en la
liberación de la mujer de toda la Patagonia...Lo peor, es que toma
como ejemplo a sus congéneres helvéticas, pues su abuelita era la
que llevaba los pantalones en la casa...
El informe dice que la desigualdad es mayor
frente al empleo. Las mujeres ganan 20% menos que los hombres por el
mismo trabajo efectuado. También las mujeres se quedan atrás en
cuanto a participación política y en ocupar cargos de alta
responsabilidad. Injusto, compadre!
Lo que pasa compadre, es que uno idealiza mucho
las cosas. Pero la realidad es otra. Basta recordar que en la patria
de sus antepasados las mujeres obtuvieron derecho a voto muy tardíamente,
recién en 1971. Ese año hubo un referéndum y el 57% de los
electores acordaron el derecho a voto en el plano federal.
Pero, en el plano cantonal la cosa sigue igual
compadre. Algunos cantones de la Suiza profunda, que tal vez con razón
llaman primitivos, las mujeres siguen sin derecho a voto en el ámbito
comunal. Usted seguramente ya escuchó hablar de la “langemainde”,
esa costumbre que los suizos primitivos tienen para votar.
Sólo participan los hombres. Se reúnen en una
plaza pública y discuten como en los mítines mapuches sobre los
problemas y las leyes que deben adoptar. Se vota a mano alzada, lo que
a veces hace difícil declarar un ganador. Bueno, en este sistema las
mujeres no son admitidas para votar. Tradición obliga compadre. “Su
lugar es cuidar los niños y tener la casa en orden”, argumentan los
machos helvéticos.
Ahora los analistas andan buscando la causa,
respuestas y se interrogan ante tanta desigualdad de género, como se
llama técnicamente la diferencia entre hombres y mujeres. Tal vez será
para incluir a los que no son ni lo uno ni lo otro, algo muy común en
estas latitudes, al punto que el próximo 5 de junio hay un referéndum
para acordarle derechos jurídicos a las parejas de homosexuales.
Pero ese es otro tema que después le contaré,
compadre. Es todo por esta semana.
Aldu
Leer
cartas anteriores:
En
tierra de los antepasados
Sobre
empleo, despidos y solidaridad
Sobre
referéndum, campesinos e ilegales
Sobre
el remezón de la encuesta PISA sobre la educación
Sobre
la neutralidad suiza durante la Segunda Guerra Mundial
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Hurgando en los “blogs” íntimos
El despertador no para de
sonar y no tengo fuerzas ni para tirarlo contra la pared. Estoy acabada, no
querría tener que ir al trabajo hoy. Quiero quedarme en casa, cocinando,
escuchando música, cantando, etc.
Si tuviera un perro, lo pasearía por los alrededores.
Todo menos salir de la cama, meter primera y poner el cerebro a funcionar.
Me gustaría saber quién fue la bruja, la matriz de
las feministas que tuvo la infeliz idea de reivindicar los derechos de la
mujer y por qué ella hizo eso con nosotras que nacimos después de ella...
Estaba todo tan bien en el tiempo de nuestras abuelas, ellas pasaban todo el
día bordando, intercambiando recetas con sus amigas, enseñándose
mutuamente secretos de condimentos, trucos, remedios caseros, leyendo buenos
libros, decorando la casa, podando árboles, plantando flores, recogiendo
legumbres de las huertas y educando a sus hijos, la vida era un gran curso
de artesanos, medicina alternativa y cocina.
Hasta que vino una fulanita
cualquiera que no le gustaba el corpiño y contamina a varias otras rebeldes
con ideas raras sobre "vamos a conquistar nuestro espacio.¡Que espacio
ni qué nada!
Ya teníamos la casa entera, todo el barrio, el mundo a nuestros pies. Teníamos
el dominio completo sobre los hombres; ellos dependían de nosotras para
comer, vestirse y para hacerse ver delante de sus amigos; ¿qué rayos de
derechos quiso brindarnos? Ahora ellos están confundidos, no saben qué
papel desempeñan en la sociedad, huyen de nosotras como el diablo de la
cruz.
Ese chiste, esa gracia, acabó llenándonos de deberes. Y lo peor de todo,
acabó lanzándonos dentro del calabozo DE LA SOLTERÍA AGUDA.
Antiguamente, los casamientos duraban para siempre. ¿Por qué, díganme por
qué, un sexo que tenía todo lo mejor, que sólo necesitaba ser frágil,
comenzó a competir con los machos?
No aguanto más ser obligada al ritual diario de ser flaca como una escoba,
maquillarme, pasarme hidratantes, elegir la ropa, los zapatos, accesorios,
qué perfume combina con mi humor, ni tener que salir corriendo, quedarme
embotellada, correr el riesgo de ser asaltada, de morir embestida, pararme
todo el día frente a la PC LABURANDO COMO UNA DESCOSIDA, con un teléfono
en el oído y resolviendo problemas. Estamos pagando el precio por estar
siempre en forma, sin estrías, depilada, sonrientes, perfumadas, uñas
perfectas, sin hablar del currículum impecable, lleno de maestrías,
doctorados y especialidades.
NOS VOLVIMOS "SÚPER MUJERES" PERO SEGUIMOS GANANDO MENOS QUE
ELLOS.
¿No era mejor, mucho mejor seguir tejiendo en la silla mecedora?¡BASTA!
Quiero que alguien me abra la puerta para que pueda pasar, que corra la
silla cuando me voy a sentar, que me mande flores con cartitas con poesías,
que me haga serenatas en la ventana. Ay Dios mío, son las 6:30 AM y tengo
que levantarme... ¡ que fría está esta solitaria y grandísima cama!
¿Piensan que estoy ironizando?
ESTOY HABLANDO MUY SERIAMENTE.
ESTOY ABDICANDO DE MI PUESTO DE MUJER MODERNA.
¿ALGUIEN MÁS SE SUMA?
Uno se cansa también poh !
cariños..............Karin
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