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Estimado
compadre,
Le pido acepte
mis disculpas por la tardanza en responder a sus
preguntas sobre la apremiante realidad helvética en
pleno periodo de crisis y con un nuevo referéndum
ad-portas, esta vez sobre las relaciones con la
Unión Europea.
Sucede
compadre, que aún no logro sobreponerme de la última
votación, cuya derrota todavía no consigo digerir,
pues en mi opinión, sigo convencido que su venerado
pueblo, vota contra sus propios intereses.
Nunca pensé que
votaría en contra de la posibilidad de una
jubilación anticipada, demasiado costosa según los
partidos de centro derecha y los ultranacionalistas
de la UDC. También sucedió lo mismo cuando se
propuso pagar menos por un seguro de enfermedad
estatal, iniciativa popular también rechazada por la
“vox populi”.
No hay dinero
para financiar algunas pensiones de jubilados en el
desempleo, pero sí de la noche a la mañana el Banco
Nacional pone a disposición 600 mil millones de
francos para salvar el UBS de la bancarrota
provocada por su especulación en los fondos de las
subprimes estadounidenses.
A veces me pregunto compadre, si la UDC tiene razón
de representar al pueblo suizo como un rebaño de
corderos, que sigue sin reflexionar los cantos de
sirena, votando siempre contra sus propios
intereses. ¡Pero son los riesgos de la democracia!
Ahora compadre, nos aprestamos a votar el próximo
domingo 8 de febrero sobre la extensión de los
acuerdos bilaterales aplicados a la libre
circulación de personas a 2 nuevos miembros de la
Unión Europea, Rumania y Bulgaria, ex dos países del
Este.
Una votación trascendental que tendrá lugar en
tiempos de crisis, lo que hace vaticinar un voto
negativo, sobre todo cuando está en juego un acuerdo
con la Unión Europea que concede acceso mutuo a los
mercados laborales. En tiempos de desempleo, una
eventual llegada de mano de obra extranjera más
barata y masiva, es vista con malos ojos por los
sindicatos y trabajadores, que temen la competencia.
Los partidos de derecha nacionalista dicen que la
extensión del acuerdo laboral impulsará una ola de
inmigrantes que llevará a un mayor desempleo y
pondrá una carga suplementaria en el sistema de la
seguridad social helvético. Un punto de vista
compartido por algunos sindicatos y partidos de la
extrema izquierda.
Por otro lado, compadre, la votación del 8 de
febrero es considerada como una de las más
importantes de los últimos tiempos, pues afecta las
relaciones con la Unión Europea, el socio comercial
más importante de Suiza, también en aspectos
culturales y científicos.
No se olvide compadre, que el rechazo del acuerdo
laboral llevará probablemente a la anulación de un
conjunto de los otros siete acuerdos bilaterales en
vigor desde 2002.
Por una vez el Consejo Federal (Gobierno), el
Parlamento, los principales partidos de centro
derecha y centro izquierda, así como la comunidad
empresarial, sostienen que el tratado laboral es
crucial para la economía suiza, para acceder a
nuevos mercados y seguir con las buenas relaciones
con la UE.
El consenso es tal que hasta el Hugo se ha
movilizado en la Patagonia profunda invitando a
votar si, a todos aquellos que tienen derecho a
sufragar por correspondencia. Heroico gesto
compadre!
Hasta la Cathy dice que votará por el Sí, aunque
ella lo hace ante el horror que significaría para
ella tener que hacer la cola en la ventanilla de los
no comunitarios en las aduanas de los aeropuertos
europeos. Debido a los acuerdos bilaterales,
actualmente los suizos circulan libremente por
Europa, donde pueden trabajar y estudiar sin
problemas.
Un voto negativo haría caer esta prerrogativa, la de
menor importancia comparada con las consecuencias
económicas en un país que obtiene la mitad de sus
ingresos en Europa. ¡Cierto, para la Cathy es muy
importante!
Pero como ya le he dicho compadre, esta votación
interviene en plena crisis económica, un clima poco
favorable para pensar en abrir las fronteras a
ciudadanos de otros países, que como es el caso de
Bulgaria y Rumania, poseen un nivel de vida más bajo
que el de Suiza, en particular el de los salarios.
Votar a favor de la extensión de los acuerdos es
hacer prueba de visión a largo plazo y temo
compadre, que su venerado pueblo, ya perdió hace
tiempo esa capacidad, obnubilado por la vida fácil
de los años de las vacas gordas, hasta volverse
egoísta.
No se extrañe entonces compadre, si descubre tras
los resultados del referéndum que su voto no ha
servido para nada.
Reciba mis cordiales saludos.
Aldu
(03.02.09)
PS. Disculpe el pesimismo que me invade, no es culpa
mía, es causa de la crisis…
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