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Estimado compadre,
Acuso recibo de su incendiaria misiva en reacción a
lo que usted llama la “socialización a la suiza" de
su sistema bancario, la cual ha retenido toda mi
atención. Me apresuro en responderle para
consolarlo diciéndole que no sólo usted ha tenido
una reacción parecida viniendo de la Patagonia
profunda de donde observa con ojos críticos lo que
ocurre en su patria ancestral. El mismo clamor surge
de todas partes.
En efecto compadre, después de semanas escuchando la
misma cantinela sobre la solidez de los emblemas del
sistema bancario suizo y del irrestricto respecto a
las leyes del mercado y de su capacidad de
autorregulación, sucedió al final que la
Confederación ha tenido que intervenir para salvar
al UBS, la misma entidad bancaria donde el Hugo
tiene depositada sus cuentas secretas.
Más de 60.000 millones de francos suizos ha
utilizado el gobierno a través del Banco Nacional
para salvar al UBS, comprando una participación del
9% de los activos tóxicos de las hojas de balance de
la entidad. Es decir, compadre, el Gobierno se queda
con las deudas, acciones de la sub-prime
estadounidenses que hoy no valen nada y que
supuestamente en 10 años más podrán ser vendidas con
ganancias para el Estado... Así nos venden la
pomada.
La cantidad de fondos públicos invertidos en esta
operación, necesaria para salvar el sistema
financiero, equivale a 10.000 francos por cada
habitante de este país, lo que significa que sin
quererlo me he convertido en un accionista
salvavidas del UBS.
ίExtraordinario
!
La decisión del Gobierno fue tomada sin consultarle
al pueblo, algo extraño en un país donde hasta para
construir un puente se convoca a un referéndum.
Sucede compadre, que un reglamento constitucional
escrito con letra chica, como en los contratos de
los bancos, permite al Consejo Federal aplicar estas
medidas. Al pueblo y al Parlamento solo le queda el
derecho al pataleo.
Y en eso estamos compadre, pataleando y consternados
al ver que los principales detractores del papel del
Estado en la economía liberal, son ahora los
primeros que aplauden la intervención del gobierno
para salvar la empresa privada. Seguro que su
venerado maestro, Carlos Marx se debe estar dando
vueltas en su tumba, al ver como el Estado corre en
ayuda del mercado y de su sistema bancario
capitalista.
ίQue
sacrilegio!
Pero como dice el refrán, compadre, no hay mal que
por bien no venga. Porque tamaña intervención
financiera prueba que el Estado tiene la capacidad
de endeudarse y salir de la lógica de los
equilibrios presupuestarios. Los parlamentarios
amigos del Hugo, (liberales-radicales y de la
extrema derecha) lo único que han hecho hasta ahora,
es impedir que el gobierno financie proyectos de
infraestructuras o sociales, como financiar los
fondos de pensiones, invocando que el gobierno no
debe endeudarse más allá del dinero de los impuestos
que recibe.
Esto prueba también compadre, que si existiera
voluntad política en el mundo por crear empleos o
erradicar el hambre en la tierra, bastaría una
concertación parecida y estaríamos todos viviendo en
el paraíso terrenal.
ίQue
iluso soy!
Por ahora el sistema bancario helvético ha sido
salvado. Esto significa que la Katty podrá
tranquilamente seguir jugando en la bolsa con el
dinero conseguido en la explotación maderera de su
Patagonia profunda. Los grandes traficantes de
dinero sucio podrán de nuevo depositar sus haberes
en las cajas fuertes de los bancos suizos y los que
disponen de los ahorros del segundo pilar (AFP, como
lo llaman ustedes) tendrán que rezar fuerte, para
que sus dividendos crezcan y no sigan perdiendo sus
valores, como sucede hasta ahora.
Otra enseñanza de esta crisis compadre, es que la
gente está comenzando a abrir los ojos. Los partidos
tradicionales parecen paralizados y apenas sacan la
voz. No tienen alternativas. Pero surgen otras
voces, el rugido de la calle, de la llamada
“sociedad civil” que comienza a manifestarse,
lentamente, pero haciendo camino al andar, como
decía Antonio Machado. Y eso es bueno…
Hasta la próxima compadre y atentos saludos para
toda su prole.
Aldu
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