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23.09.2008
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Sello conmemorativo de los 75 años de la Sociedad Suiza de Salvamento. (Grafista: Thomas Datwyler)

Cartas a mi compadre

A propósito del rescate financiero del UBS por el gobierno suizo

 


Estimado compadre,

Acuso recibo de su incendiaria misiva en reacción a lo que usted llama la “socialización a la suiza" de su sistema bancario, la cual ha retenido toda mi atención. Me apresuro en responderle para  consolarlo diciéndole que no sólo usted ha tenido una reacción parecida viniendo de la Patagonia profunda de donde observa con ojos críticos lo que ocurre en su patria ancestral. El mismo clamor surge de todas partes.

En efecto compadre, después de semanas escuchando la misma cantinela sobre la solidez de los emblemas del sistema bancario suizo y del irrestricto respecto a las leyes del mercado y de su capacidad de autorregulación, sucedió al final que la Confederación ha tenido que intervenir para salvar al UBS, la misma entidad bancaria donde el Hugo tiene depositada sus cuentas secretas.

Más de 60.000 millones de francos suizos ha utilizado el gobierno a través del Banco Nacional para salvar al UBS, comprando una participación del 9% de los activos tóxicos de las hojas de balance de la entidad. Es decir, compadre, el Gobierno se queda con las deudas, acciones de la sub-prime estadounidenses que hoy no valen nada y que supuestamente en 10 años más podrán ser vendidas con ganancias para el Estado... Así nos venden la pomada.

La cantidad de fondos públicos invertidos en esta operación, necesaria para salvar el sistema financiero, equivale a 10.000 francos por cada habitante de este país, lo que significa que sin quererlo me he convertido en un accionista salvavidas del UBS. ίExtraordinario !

La decisión del Gobierno fue tomada sin consultarle al pueblo, algo extraño en un país donde hasta para construir un puente se convoca a un referéndum. Sucede compadre, que un reglamento constitucional escrito con letra chica, como en los contratos de los bancos, permite al Consejo Federal aplicar estas medidas. Al pueblo y al Parlamento solo le queda el derecho al pataleo.

Y en eso estamos compadre, pataleando y consternados al ver que los principales detractores del papel del Estado en la economía liberal, son ahora los primeros que aplauden la intervención del gobierno para salvar la empresa privada. Seguro que su venerado maestro, Carlos Marx  se debe estar dando vueltas en su tumba, al ver como el Estado corre en ayuda del mercado y de su sistema bancario capitalista. ίQue sacrilegio!

Pero como dice el refrán, compadre, no hay mal que por bien no venga. Porque tamaña intervención financiera prueba que el Estado tiene la capacidad de endeudarse y salir de la lógica de los equilibrios presupuestarios. Los parlamentarios amigos del Hugo, (liberales-radicales y de la extrema derecha) lo único que han hecho hasta ahora, es impedir que el gobierno financie proyectos de infraestructuras o sociales, como financiar los fondos de pensiones, invocando que el gobierno no debe endeudarse más allá del dinero de los impuestos que recibe.

Esto prueba también compadre, que si existiera voluntad política en el mundo por crear empleos o erradicar el hambre en la tierra, bastaría una concertación parecida y estaríamos todos viviendo en el paraíso terrenal. ίQue iluso soy!

Por ahora el sistema bancario helvético ha sido salvado.  Esto significa que la Katty podrá tranquilamente seguir jugando en la bolsa con el dinero conseguido en la explotación maderera de su Patagonia profunda.  Los grandes traficantes de dinero sucio podrán de nuevo depositar sus haberes en las cajas fuertes de los bancos suizos y los que disponen de los ahorros del segundo pilar (AFP, como lo llaman ustedes) tendrán que rezar fuerte, para que sus dividendos crezcan y no sigan perdiendo sus valores, como sucede hasta ahora.

Otra enseñanza de esta crisis compadre, es que la gente está comenzando a abrir los ojos. Los partidos tradicionales parecen paralizados y apenas sacan  la voz. No tienen alternativas. Pero surgen otras voces, el rugido de la calle, de la llamada “sociedad civil” que comienza a manifestarse, lentamente, pero haciendo camino al andar, como decía Antonio Machado. Y eso es bueno…

Hasta la próxima compadre y atentos saludos para toda su prole.

Aldu

 
 
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