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Estimado compadre,
Me perdonará usted por no responder a sus reiteradas
misivas acerca de lo que sucede en su querida patria
ancestral en tiempos de crisis y desamores patrios.
Comprendo su agravio que le provocó la reciente
emisión que difundió la TV suiza de expresión
francesa: “Suizos de origen, sin dinero no hay
patria”. Lo consuelo compadre diciéndole que usted
no ha sido el único en reaccionar con amargura y a
guisa de ejemplo, le transcribo esta carta, que
resulta más expresiva de lo que yo mismo le pueda
contar. Le deseo buena lectura: (Aldu)
La Suiza que amamos vive en nuestros corazones
“El amor se lleva en el corazón, y el querer en la
mente. La semilla del amor la sembraron
aquellos nuestros padres, madres, abuelos y abuelas,
aquellos fueron los que sembraron la semilla de
sentirnos parte de Suiza, esta Suiza que hoy se
empeña en no aceptar a sus hijos.
¡Cuánto dolor sentirán nuestros abuelos, que están
seguramente en el cielo al ver como la madre patria
se olvidó de ellos! Y ahora quiere borrar a sus
descendientes. Triste para aquellos pioneros que
añoraron su patria y que la clavaron en nuestros
corazones como ejemplo y baluarte de rectitud.
Triste para aquellos que forjaron en nosotros, sus
descendientes el querer y amar esa lejana tierra;
ellos que vinieron con la esperanza de forjar una
nueva vida, sin olvidar sus raíces su forma de vida
y costumbres. Ellos cultivaron en nosotros el amor
por un país que no es el mismo de hoy, sino aquella
Suiza que era cuando la dejaron.
Hoy muchos suizos se preguntan, ¿porqué con tanta
fuerza los descendientes quieren ser
considerados? A ellos les respondo: La semilla
sembrada en mi corazón la sembró una mujer suiza del
vientre que nací, y ¿debo renunciar a esto por el
capricho de aquellos que viven en un país tan
distinto al que vivieron nuestros abuelos y a esa
Suiza que añoraron cada día de sus vidas en estas
lejanas tierras?
Los que aquí vinieron, nuestros ancestros, sembraron
en nosotros este sentimiento y que hoy toma fuerza
por la facilidad en la comunicación, que nos acerca
de forma extraordinaria y de la que no pudieron
disfrutar nuestros abuelos.
Hoy muchos hemos podido viajar a Suiza y estar en
la cima de los Alpes, sueños de aquellos que
vinieron a estas tierras y que no pudieron regresar,
para muchos pioneros ni siquiera existe una lápida
en algún cementerio, tal vez sólo un árbol crecido
junto a una tumba en una concesión olvidada, como
único testigo. Ellos añoraron tanto su patria y se
devoraron cada carta o periódico que recibían de
allá; hoy nosotros tenemos el privilegio de contar
con esta comunicación maravillosa que nos permite
conocer y comprender lo que nos enseñaron y contaron
nuestros antepasados.
Esos ancestros cultivaron en nuestros corazones el
amor por Suiza; fueron ellos los que nos dejaron ese
legado en lo más profundo de nosotros, legado que
hoy algunos de sus habitantes no comprenden, pues
ellos no saben lo que es vivir lejos de la patria ni
sufrir por ella como nuestros abuelos dejados en el
abandono es estas lejanas tierras, las que con mucho
esfuerzo y tesón lograron algunos subyugar. Muchos
murieron en el intento, esto no lo saben aquellos
que solo miran de lejos y no entienden lo vivido por
aquellos, ni conocen en profundidad lo que fue la
emigración suiza en estas latitudes.
¿Yo te pregunto suizo de Berna, Zürich, de Argovia
y de toda Suiza, quién ocupa ahora el espacio que
era de mi abuelo? No deseo quitarte ese lugar, pues
hoy no lo necesito, pero el espíritu de mi abuelo es
mío, lo he heredado de aquél que vino desde allá a
esta tierra y nada ni nadie me puede quitar ese
vínculo tan profundo.
La mayoría de nosotros desea la nacionalidad por ese
amor que sembraron nuestros ancestros en nuestros
corazones; es un derecho que deseamos para sentirse
parte de ellos, que nos dieron la vida, ya que por
nuestras venas corre su sangre y en nuestros
corazones vive la semilla que ellos sembraron.
Podrá borrarse la tinta del papel, tal vez mañana ya
el pasaporte no sea rojo ni tenga una cruz blanca, y
después de una guerra puede que cambien las
fronteras, mas la semilla en mi corazón permanecerá
para siempre sintiendo y amando a aquellos que me
enseñaron a amar y a querer.
Swisslatin / Ricardo Fernández Schneider
(13.04.2009)
PS: El canal TV5 América Latina (en francés)
emitirá de nuevo “Suizos de origen, sin dinero no
hay patria”, los días 16 y 17 de Abril de 2009
(ver horario en cada país). También se puede ver por
Internet en este enlace.
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