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Móviles inteligentes (Foto WB)

Móviles inteligentes (Foto WB)

Pero aumenta la brecha en cuanto a las habilidades y conocimientos para sacarle provecho a estos dispositivos, según el Banco Mundial.

Más de la mitad de los latinoamericanos tiene un teléfono móvil, es decir, hay casi 320 millones de suscritores únicos, según los últimos datos del Banco Mundial, que destaca, a su vez, que el “mundo en desarrollo es más móvil que el mundo desarrollado.”

En varios países de América Latina ya hay más de un dispositivo móvil por habitante; en Panamá, Argentina, Chile y Guatemala hay más suscripciones móviles por 100 personas que en Gran Bretaña o Suiza. Otros países tienen menos, cómo México, con 83 suscripciones móviles por 100 personas, o Bolivia con 90.

En 2012, la telefonía móvil representó 3.7% del Producto Interno Bruto de América Latina y generaba, en aquel momento, 350 mil puestos de trabajo directos. A modo de comparación, el mercado móvil en Europa representa solo el 2.1% del PIB.

El banco Mundial estima que la penetración de teléfonos inteligentes será más del doble para 2017. Ya desde 2012 la región es uno de los mercados de dispositivos móviles con mayor crecimiento en el mundo.

Una brecha entre oportunidades y habilidades

Sin embargo, una cosa es que en América Latina haya esta enorme cantidad de dispositivos móviles en manos de los ciudadanos y otra, muy diferente, es que los latinoamericanos tengan las habilidades y los conocimientos para aprovecharlas plenamente.

La Unión Internacional de Telecomunicaciones (IUT), el organismo de Naciones Unidas especializado en tecnologías de la información y la comunicación, hizo un índice precisamente para medir cuáles son los países que están mejor preparados para hacer un uso efectivo de estas tecnologías.

De un total de 157 países analizados, los primeros de América Latina son Cuba , en el lugar 14; Argentina, en el lugar 26; y Chile, en el puesto 30. Perú ocupa el lugar 63, Brasil el 72, y México el 80.

Algunos ejemplos destacados

Iniciativas cómo MexicoFirst, con el apoyo del gobierno mexicano y el Banco Mundial, tratan de remediar a esta brecha y tienen como objetivo de ayudar a jóvenes a aprender las habilidades que se requieren en la industria.  En general la recomendación de los expertos es que las instituciones educativas trabajen más de cerca con la industria y que los planes de estudio evolucionen con la tecnología.

En Chile por ejemplo, una aplicación apoyada por la incubadora “Start-up Chile sobre el reciclaje de latas será implementada en Amsterdam, Holanda.

La aplicación Mami, de Colombia, que ayuda a las mujeres embarazadas a cuidar su salud a través de mensajes de texto, se ha presentado en varios congresos internacionales.

 El “Laboratorio para la Ciudad en el Distrito Federal en México fomenta ideas y soluciones para la capital mexicana con el uso de datos abiertos y tecnología.

Lo que sí parece estar claro, sin embargo, es que hay mucho potencial en la región. “La tecnología no es el fin, sino la herramienta para llevar a cabo una buena idea”, afirma Eva Clemente, experta en tecnologías de comunicación del Banco Mundial. “Y buenas ideas no faltan en América Latina.”, subraya.

Swisslatin (11.08.2014)


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