Los
representantes de los 153 países miembros de la
Organización Mundial de Comercio (OMC) tras 3 días de
discusiones en Ginebra, no lograron superar las enormes
diferencias y resolver los asuntos pendientes para
cerrar en 2010 la Ronda lanzada en Qatar en 2001.
La cita del
órgano rector del comercio mundial estuvo presidida por
el ministro de Hacienda chileno, Andrés Velasco, quién
destacó que las reglas y compromisos de la OMC han
impedido que la respuesta a la crisis económica mundial
sea “una espiral proteccionista.
Velasco
recalcó que la actual crisis económica y financiera, la
más grande en la historia reciente, puso en duda muchas
de las bases sobre las que se construyó el orden
económico internacional de la post guerra. Ello llevó a
replantearse el rol y el funcionamiento de las
instituciones económicas y financieras que surgieron
bajo ese orden.
Suiza
dijo no al proteccionismo
A pesar de que
la Ronda de Doha no fue el tema central de las
conversaciones, su tratamiento fue inevitable. La
ministra de Economía de Suiza Doris Leuthard pidió
resistirse al proteccionismo y mantener abiertos los
mercados para lograr el crecimiento económico y
bienestar.
Analistas
coincidieron en que los beneficios no llegarían solo por
la reducción drástica de las subvenciones agrícolas
norteamericanas y europeas, sino también por el
levantamiento de las barreras aduaneras para miles de
productos.
El rol
de los países en desarrollo
Los países en
desarrollo tomaron la iniciativa en la conferencia y
manifestaron el mayor compromiso e interés para que el
proceso termine con éxito, pero Estados Unidos no asumió
una posición definida. Esto prueba que el problema en
las negociaciones de liberalización comercial no son las
naciones del Sur.
De hecho, un
grupo de 22 países emergentes y en desarrollo, entre
ellos siete latinoamericanos (Argentina, Brasil,
Paraguay, Uruguay, Chile, México y Cuba), ya han
acordado una reducción de sus aranceles comerciales.
Intercambio multilateral regulado
En una declaración
conjunta, los países del Sur afirmaron estar "decididos
a mantener nuestra solidaridad para fomentar y apoyar el
comercio Sur-Sur, la cooperación económica y las
corrientes de inversión", y subrayaron la importancia de
un intercambio multilateral regulado, sólido, abierto y
justo para luchar contra el proteccionismo.
La alternativa
a Doha es más proteccionismo, fragmentación,
desigualdad, inestabilidad social y política, advirtió
el canciller brasileño Celso Amorim, aunque el histórico
proteccionismo brasilero (devaluación, control de
precios, aranceles, autorizaciones previas, etc.)
impidió a Bolivia exportar manufacturas desde fines de
los 90.
Brasil impuso
licencias para el 60% de sus importaciones el 26 de
enero de 2009. Las restricciones se aplican a 17
sectores manufactureros, entre ellos textiles y muebles.
Se requerirán licencias de importación en Brasil para
cereales, hidrocarburos, productos de hierro fundido,
hierro o acero, maquinarias, aparatos y equipos, excepto
partes y piezas, entre otros.
La
postura estadounidense
El delegado
comercial de Estados Unidos Ron Kirk volvió a exigir una
mayor apertura a los países emergentes y en vías de
desarrollo.
No es la
primera vez que en este dilatado ciclo de conversaciones
Washington formula planteamientos similares, y que luego
contradice con posturas inflexibles que han conducido al
fracaso de las pláticas. La posición de Estados Unidos
es identificada por muchos como un freno a los avances
en este ciclo de negociaciones iniciado en Doha.
Ahora, los
líderes políticos pretenden terminar las negociaciones
para 2010 aunque varias fechas límite anteriores no se
han cumplido.
A pesar de establecer una fecha límite insegura y de
planear la realización de otra reunión de evaluación a
un nivel desconocido, los miembros de la OMC siguen
divididos en temas sustanciales y tienen por delante un
duro proceso de negociación.
Swisslatin / agencias /
(3.12.2009) |