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Después de Estados Unidos y de Japón, será el turno de
España de renegociar con Suiza los acuerdos de doble
imposición, en el marco de las medidas de
flexibilización sobre el intercambio de informaciones
sobre el secreto bancario, conforme a las reglas en
materia fiscal de la Organización para la Cooperación y
el Desarrollo Económico (OCDE).
La decisión helvética es resultado de las presiones
recibidas por parte de la comunidad internacional en las
últimas semanas, lo que obligó el pasado 13 de marzo a
la Confederación a restringir parcialmente su secreto
bancario para colaborar en «investigaciones fundadas de
fraude fiscal», como lo ha pedido la OCDE.
El secreto bancario se mantiene
El ministro de Finanzas Hans-Rudolf Merz precisó sin
embargo, que la revisión del convenio entre Suiza y
España no pone en tela de juicio la existencia del
secreto bancario, y dijo que las modificaciones se
limitarán a ampliar el intercambio de información "en
determinados casos que España señale sobre sospechas de
fraude demostradas y concretas".
Antes del acuerdo del G-20 de la semana pasada de exigir
más colaboración a países considerados de favorecer la
evasión fiscal, como es el caso de Suiza, el Gobierno
español había expresado en varias oportunidades la
necesidad de exigir información detallada e
individualizada de todas las cuentas abiertas en los
bancos helvéticos bajo titularidad española.
Tras la oferta suiza de revisar el convenio que los
españoles consideran insuficiente, la revisión se
limitará, como para el resto de países, a los casos en
los que las autoridades hispánicas tengan sospechas
fundadas de fraude y tengan abierta una investigación en
curso.
Convenio al margen del secreto bancario
Cabe señalar que España y Suiza, firmaron un convenio de
doble imposición el 29 de junio de 2006, el que
establece que la Confederación practicará una retención
en los pagos de los intereses que realice a españoles
con cuentas en los bancos helvéticos y otras
instituciones financieras, pero manteniendo siempre el
secreto bancario.
En consecuencia, la revisión no afectará a los
riquísimos residentes españoles en Suiza y famosos
deportistas, que seguirán cotizando conforme a la
fórmula tradicional aplicada a otros famosos, quienes
pagan una cantidad fija negociable, no en función de los
ingresos, sino del valor de la vivienda en la que
residen.
Un impuesto polémico
Este impuesto llamado “forfaitaire” ha sido revocado en
el cantón de Zúrich, mientras que en el cantón de Vaud,
donde reside la mayoría de españoles pudientes, la
medida se encuentra en estudio ante las presiones de los
partidos de izquierda, que reclaman igualdad entre los
ciudadanos en materia de impuestos. En Suiza, los
cantones aplican sistemas diferentes, como el caso de
Zug, donde los millonarios pagan los impuestos más bajos
del país.
Según datos de la oficina comercial española en Suiza,
la inversión hispánica alcanzó los 500 millones de euros
en 2007, de los que el 60% (300 millones) fueron
dirigidos al sector de Banca y otros servicios
financieros.
El ministerio suizo de Finanzas no ha fijado aún la
fecha para la revisión y un vocero del ministro
Hans-Rudolf Merz esperaba que el gobierno español haga
llegar una lista de casos de sospecha de fraude, y de
los puntos que a su juicio deberían renegociarse en el
actual convenio.
El Gobierno suizo dejó muy claro que el secreto bancario
continúa existiendo, y que la adaptación a los
estándares de la OCDE en materia administrativa no
modifica las reglas para los contribuyentes domiciliados
en Suiza.
Swisslatin
(21.04.2009)
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