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Alemania quiere actos concretos que apoyen el compromiso
de varios países europeos de abandonar el secreto
bancario. Y en el caso de Suiza, Berlín desea que se
mantenga la presión. El ministro alemán de Finanzas
Peer Steinbruck quiere que estos países se den por
enterados de que existe una lista negra:
“Sólo tienen que saber que existe una lista y si esto
les pone nerviosos, ya es algo. Es un síntoma de que
algo se está moviendo”.
Las dudas del ministro de Finanzas alemán no han sentado
bien en Berna que ha convocado al embajador germano.
País mal agradecido
"En mi opinión estas declaraciones son inaceptables,
pues son desdeñosas y agresivas, tanto en su sustancia
como en su forma", declaró el lunes Calmy-Rey durante
una rueda de preguntas en el parlamento helvético.
"Yo hubiera esperado otra reacción de parte de Alemania
hacia un socio como Suiza, sobre todo cuando se trata
de un país que se beneficia de su relación con Suiza.
Sólo piensen en la migración, en las fronteras o
incluso en el balance comercial", agregó.
La respuesta de Suiza es ambivalente y viene por boca
del presidente helvético. Da a entender que Suiza sólo
está dispuesta a romper el secreto en contadas
ocasiones:
“Para los contribuyentes con residencia en Suiza no
habrá cambios en la protección del secreto bancario,
nadie podrá meter la nariz en nuestras cuentas. Sin
embargo, el secreto bancario no puede encubrir fraudes
fiscales”.
Medidas anticipadas
Hace unos días Suiza, Austria y Lienchestein- por temer
a ser incluidos en la lista de paraísos fiscales del
G20- se comprometieron a adaptarse a los estándares de
transparencia de la OCDE.
Pero las recientes declaraciones de sus dirigentes no
convencen a algunos.
"Suiza cedió más terreno de lo que esperábamos y ha
puesto en marcha un movimiento que podría cambiar
radicalmente el paisaje bancario privado" del país,
previno Peter Thorne, analista del grupo Helvea.
Los activos con mayor riesgo de salir de la
Confederación se encuentran en manos de acaudalados
europeos y estadounidenses, situación que preocupa al
Consejo Federal y extrema contactos diplomáticos para
evitar que ello suceda.
Otro golpe para UBS y Crédit Suisse
Entre el 30 y el 50 por ciento de los activos bajo
gestión en Suiza, primer centro mundial de gestión de
fortunas, proceden de la Unión Europea y podrían ser
repatriados, subraya Thorne, destacando el mayor grado
de vulnerabilidad de los bancos pequeños respecto a los
grandes grupos.
En efecto, UBS y Credit Suisse, líderes suizos del
sector, diversificaron sus actividades entre el offshore
(cuentas no domiciliadas en Suiza) y el onshore (la
gestión de la cuenta en el país de residencia).
Mientras UBS y Credit Suisse se expondrían a una caída
del 1,5 y el 1,8 por ciento del número de activos,
respectivamente, esa cifra se elevaría al 6,5 por ciento
para EFG International, según analistas de Citigroup.
Por otra parte, el gobierno suizo se comprometió a
acatar los estándares sobre información financiera de la
Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económicos (Ocde, y ha encontrado en Inglaterra, un país
aliado, que no está dispuesto a que el G20 incluya a
Suiza en una eventual lista de países considerados como
“paraísos fiscales”.
Swisslatin/ con resumen de agencias
(17.03.2009)
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