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El presidente de la Confederación Hans-Rudolf Merz
anunció el pasado miércoles una inyección de 700
millones de francos para reactivar la economía
helvética, afectada por la crisis financiera, que ha
arrastrado a entidades emblemas del país, los dos
principales bancos, UBS y Crédit Suisse.
La nueva inyección en dinero fresco es inferior a
los 900 millones que el pasado mes de noviembre
fueron puestos a disposición para asegurar el
rescate de UBS, que a pesar del enorme esfuerzo
estatal, arrojó una histórica pérdida de 19.700
millones de francos suizos, en su balance del 2008.
Reducción de impuestos
La segunda fase del plan de “medidas de
estabilización coyuntural” como se denomina el
programa de intervención del Estado suizo para
sostener su economía, incluye medidas fiscales, como
la reducción de impuestos para las familias
numerosas, y de regulación laboral, como
prolongación del recurso al “empleo parcial” por
parte de las empresas.
Contrariamente a las medidas adoptadas por otros
países europeos, como el apoyo a los sectores más
afectados por la crisis (industria automotriz), los
ministros de Finanzas y de Economía, Hans-Rudolf
Merz y Doris Leuthard, optaron por mecanismos
flexibles, inmediatos y temporales.
Estas medidas deberán sin embargo ser aprobadas por
el Parlamento, donde el debate se anuncia animado
entre los partidarios de mantener a toda costa el
“freno al endeudamiento fiscal”, y aquellos que
esperan que el Estado se muestre más generoso, en
particular con la creación de empleo estatales e
invierta en obras duraderas.
La ministra Leuthard explicó el concepto de
“temporal” de las medidas, con la idea de “volver
atrás cuando la economía vaya mejor”.
Desde el punto de vista práctico, del total de los
700 millones de francos que pondrá a disposición el
Consejo Federal, solamente 300 constituyen nuevos
aportes, pues los otros 400 ya han sido destinados a
robustecer las inversiones en infraestructuras
(redes ferroviarias, rutas, viviendas, protección
del medio ambiente).
Reducir la carga fiscal de las familias
El acento del concejo Federal ha sido puesto en la
reducción de impuestos para las familias numerosas,
un mecanismo pensado para estimular el consumo
interno. La medida significará al Estado dejar de
percibir 600 millones de francos por conceptos de
impuestos.
Paralelo a la reducción impositiva, el Consejo
Federal invertirá en el medio ambiente, con
subvenciones a la protección de los bosques y del
paisaje, financiará proyecto de energía alternativa,
como la fotovoltaica y los sistemas de calefacción a
distancia.
El Estado invertirá de manera directa en la
remodelación de los edificios públicos, en la
investigación científica de las universidades y
escuelas Politécnicas federales, (50 millones de
francos) y al fomento del turismo nacional. Un total
de 122 millones de francos serán invertidos en estos
sectores.
En busca del consenso
El conjunto de este paquete de medidas busca un
equilibrio entre el aumento de gasto fiscal que
conllevarán, y un control planificado de la deuda
pública para que no se dispare. (Una vez atenuado el
efecto de la crisis, la confederación volverá a
cerrarse la cintura).
Por ahora sólo dos partidos gubernamentales, PDC y
Radical-Liberal, están convencidos de lo positivo
que resultará para la economía este tipo de
intervención estatal. La UDC, de la derecha
nacionalista reclama una reducción de impuestos
generalizada como la mejor panacea.
Sólo los partidos de izquierda, PS y Verdes, las
consideran insuficientes. Piden más ayudas concretas
para los desempleados, y sectores precarios como
jubilados, empleo para los jóvenes y créditos
blandos para las pequeñas y medianas empresas.
Seguramente el Parlamento encontrará un término
medio que deje a todos contentos, si bien la mayoría
política está a favor de las medidas presentadas por
el Gobierno.
Swisslatin / agencias
(12.02.2009)
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