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Hamacas
yucatecas se incorporan a la red suiza de comercio justo
Las exportaciones dan trabajo a
32 urdidoras tradicionales mexicanas.
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Peter Holtschi realiza el control de
calidad de las hamacas (Foto Diario de Yucatán)
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Una
cooperativa de 60 artesanas de Tepakán exporta hacia Suiza las
tradicionales hamacas que por años fabrican los descendientes de las
culturas maya de esta parte de México.
Las hamacas son colocadas en el
mercado helvético a través de tiendas que hacen parte de la red helvética
del comercio justo, un concepto que lleva el producto directamente del
productor al consumidor, sin pasar por intermediarios.
El proyecto no es nuevo, pues
las artesanas vendían ya las hamacas a un comprador suizo en 1984,
pero sin alcanzar la cantidad y la calidad necesaria exigidas para
integrar las redes del comercio justo.
El mercado de la Plaza Grande
El gestor de esta iniciativa es
el comerciante suizo Peter Holtschi, que por primera vez visitó Yucatán
en 1984. Como muchos turistas, se atrevió a comprar una hamaca que
ofrecen los vendedores ambulantes en la Plaza Grande.
Desde entonces este suizo alemán,
especialista en artesanías latinoamericanas, se dedicó a la
exportación de hamacas yucatecas pero ya no compradas en la Plaza
sino directamente a los distribuidores.
Tras algunos años de investigar
sobre las características de este singular producto que comenzó a
ser popular en Europa, en enero de 2004 empezó un programa piloto en
Tepakán para tratar de elaborar hamacas con un control de calidad.
Era una cooperativa de 60 artesanas que debían surtir 267 hamacas.
Con muchos problemas en el proceso de producción, consiguió exportar
y logró un primer esquema de estandarización. Fue el paso previo al
proyecto actual “Del productor al consumidor”.
Durante años Holtschi exportó
un promedio de 500 hamacas anuales a Europa, hasta que vio que el
mercado no podía crecer porque no había una calidad homogénea y la
mano de obra no era la adecuada, entre otros inconvenientes.
La red de fabricantes fue
creciendo
Peter Holtschi seleccionó a las mejores artesanas de Tepakán y con
la ayuda de la Secretaría de Desarrollo Social del Estado formaron
otros grupos en Teabo, Mayapán y Chumayel, que también tuvieron que
ajustarse a las exigencias de calidad. Ahora son 32 urdidoras que se
capacitan para profesionalizar la actividad artesanal.
El proceso de producción se ajustó a lo que pedían los nuevos
clientes europeos, se desarrollaron técnicas de diseño, y en la
comercialización las hamacas debieron pasar por pruebas de
certificación de insumos y control de calidad. La era meramente
artesanal había quedado atrás.
La razón de dejar atrás la forma tradicional del urdido se debe a
que, como ocurre con muchos productos manufacturados e incluso
artesanales, la hamaca yucateca no escapa a la ferocidad comercial de
Asia y ya está siendo imitada en Tailandia.
“Los tailandeses están vendiendo 'hamacas yucatecas', gracias a que
copiaron las de aquí y las mejoraron. Pero también ya salieron al
mercado las hamacas paraguayas, las bolivianas, brasileñas y
colombianas”, afirma Holtschi, en una entrevista acordada a al
Diario de Yucatán.
Futuras microempresarias
independientes
“Si quiere sobrevivir y competir en el mercado, ya no puede seguir
igual, tiene que estar un paso adelante”, afirma.
Producto de sus cursos de capacitación, Rosa María Peraza Chan es ya
la jefa de Asuntos Técnicos que asesora a sus compañeras.
Cada grupo tiene una líder y el objetivo es que todas adquieran un
nivel profesional que les permita formar a otras artesanas.
Peter Holtschi considera que, si continúan recibiendo apoyo y asesoría,
en dos años pueden lograr su “graduación” de microempresarias
bien entrenadas.
Swisslatin |
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Hamacas
mexicanas en Suiza bajo un nuevo sello distintivo
Debido a los avances que tienen las artesanas
de la cooperativa de Tekapán sobre la competencia local, cotizan sus
hamacas en $400 pesos, una suma interesante si se considera que antes de la
formación les pagaban entre 180 y 250 pesos.
Los intermediarios locales les pagaban $12 por “tubo” de hilo tejido en
la hamaca. Ahora, en este proyecto, ganan de 20 a 25 pesos por “tubo”
agotado.
Peter Holtschi dice que, en promedio, el precio de una hamaca yucateca en
Suiza es de 55 francos suizos (unos 40 dólares o 440 pesos).
Competencia mundial
En los años 80, la única
competencia real que existía a las hamacas mexicanas eran las fabricadas en
los países latinoamericanos, como Guatemala, Colombia, Brasil, y Ecuador,
especialmente.
Pero ahora, con la globalización
la hamaca yucateca no escapa a la ferocidad comercial de Asia y ya está
siendo imitada en Tailandia.
Ya en la época pre-colonial, la
hamaca era la compañera inseparable del sueño y del descanso de cientos de
generaciones de indígenas mayas.
Su popularidad no ha
desaparecido y ahora con un nuevo sello distintivo –el de la calidad de
producción-, las hamacas yucatecas han logrado entrar en las tiendas suizas
que integran las redes del comercio justo.
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