Derechos Humanos


El Relator Especial de la ONU para los pueblos Indígenas, James Anaya 
(
foto SL)

La ONU llama a resolver revuelta indígena en Panamá y la situación carcelaria en Sudamérica

Pueblos Ngäbe-Buglé protestan por futura instalación de empresas mineras en sus territorios.

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El Relator Especial de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, James Anaya, instó al Gobierno de Panamá y a los pueblos indígenas a iniciar un proceso de diálogo ante la situación de tensión y violencia generada tras actos de protesta indígena.

“Exhorto al Gobierno de Panamá y los pueblos Ngäbe-Buglé, Emberá y Wounaan a iniciar a la mayor brevedad un proceso de dialogo, con el fin de encontrar una salida pacífica a esta situación de conflictividad”, dijo  Anaya en relación a las recientes manifestaciones de representantes indígenas y enfrentamientos con la policía.

Contra las actividades mineras

La semana pasada integrantes del pueblo indígena Ngäbe-Buglé tomaron distintos puntos de la carretera interamericana en protesta por actividades mineras e hidroeléctricas propuestas para sus territorios. Durante estas manifestaciones se produjeron enfrentamientos con la policía que resultaron en heridas, detenciones y en la muerte de un manifestante indígena.

Por otra parte, representantes de los pueblos Emberá y Wounaan y de otros pueblos indígenas hicieron un llamado público denunciando la falta de legalización de sus tierras y manifestando que iniciarán movilizaciones de protesta para expresar solidaridad con los pueblos Ngäbe-Buglé.

Sancionar a responsable de muerte de indígena

Asimismo, el Relator Especial instó al Gobierno de Panamá a que “adopte las medidas necesarias para garantizar la seguridad de las personas que participen en las manifestaciones y evitar actos que afecten la vida e integridad de las mismas”.

Anaya también pidió que se investigue y esclarezcan las circunstancias de la supuesta muerte de un manifestante indígena, con el fin de sancionar las personas responsables.

En un informe  presentado ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en 2011, el Relator Especial señaló que los grandes proyectos de desarrollo, junto con la explotación de recursos naturales, se han convertido en “una de las fuentes más significativas de abuso de los derechos de los pueblos indígenas en el mundo”.

Preocupa situación carcelaria en Sudamérica

Por otro lado, el representante para Suramérica de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Amerigo Incalcaterra, expresó su preocupación por la reciente "ola de violencia" en las cárceles suramericanas.

En un comunicado difundido en Santiago, el organismo recuerda que desde fines de enero al menos ocho prisioneros han fallecido en circunstancias violentas en cárceles de Uruguay, Argentina, Chile y Venezuela.

Alto porcentaje de hacinamiento

"Estos hechos reflejan un patrón alarmante de violencia carcelaria en la región, que es una consecuencia directa de, o se ve agravada por, entre otras cosas, las condiciones precarias de detención", señaló Incalcaterra.

Éstas incluyen el hacinamiento crónico, la falta de acceso a los servicios básicos tales como espacio suficiente, agua potable, alimentos, atención médica, y la falta de estándares básicos de saneamiento e higiene, añadió el representante de las Naciones Unidas.

Incalcaterra indicó también que las malas condiciones en las cárceles suramericanas "se ven agravadas por las demoras judiciales y el recurso excesivo a la prisión preventiva".

El representante regional recordó que las condiciones carcelarias en América del Sur han sido criticadas en repetidas ocasiones en varios informes de las Naciones Unidas, e instó a los gobiernos de la región a llevar a cabo las recomendaciones realizadas por los organismos internacionales.

Obligaciones con pactos internacionales

Según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la tasa de hacinamiento en las cárceles de la región varía entre el 30 y el 70 por ciento.

De acuerdo a los pactos internacionales, los Estados tienen la obligación de garantizar que las condiciones de detención sean compatibles con la prohibición de la tortura y los tratos crueles, inhumanos o degradantes.

"El trato humano es un estándar básico de aplicación universal que no puede depender enteramente de los recursos materiales, y que debe aplicarse sin discriminación", dijo Incalcaterra, en su comunicado.

Swisslatin / UN News (08.02.2012)

 
 

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