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No hubo
sorpresas en la elección de los 15 países llamados a integrar el Consejo de
Derechos Humanos de la ONU por un periodo de tres años, como lo estipula el
reglamento. Se respetó la repartición regional que permitió a Libia y Suiza
encontrarse entre los electos, ambos países enfrentados en la escena
internacional.
Además
de los países mencionados, Ecuador, Guatemala y España figuran junto a Angola,
Malasia, Maldivas, Mauritania, Moldavia, Polonia, Qatar, Tailandia y Uganda,
entre los 15 escaños que debían ser renovados.
El
Consejo, creado en 2006 para sustituir a la Comisión de Derechos Humanos, tiene
47 países miembros que representan de una manera equitativa a todas las regiones
del mundo. Cada año se renueva a una tercera parte de ellos.
Retorno de España
En esta elección, destaca España, que ha conseguido entrar en el principal
organismo del sistema de Naciones Unidas que vela por la protección y promoción
de las libertades fundamentales en el mundo, tras una campaña de defensa de la
candidatura que comenzó hace dos años.
En una
votación secreta de los miembros de la Asamblea General, reunidos en Nueva York,
España fue elegida como nuevo miembro, tras obtener 177 votos, muy por encima
del mínimo que precisaba (97).
Se trata
de la segunda vez que España intentaba ingresar en el Consejo, tras un primer
intento fallido en 2008, cuando se quedó fuera por un solo voto, frente a otros
dos competidores, Estados Unidos y Francia. En esta ocasión, sólo Suiza, que ha
conseguido 175 votos, aspiraba a entrar en el mismo grupo que España en el
Consejo y como las vacantes eran dos (en sustitución de Italia y Países Bajos)
ambos fueron elegidos.
Estrategia diplomática
En esta elección destaca la
designación de Libia, enfrentada a Suiza en conflicto diplomático-familiar,
provocado por la detención del hijo del líder de ese país en Ginebra, acusado de
torturar al personal doméstico. Libia encabeza la cruzada islámica contra Suiza,
luego que en referéndum popular los suizos se opusieran a la creación de
minaretes en su territorio.
Pero tanto Libia, como Suiza y
España realizaron gestiones para evitar que un tercer país se presentara
candidato en su grupo, demora que los reproches de la elección Libia está
legitimada por el mismo “arreglo” diplomático entre regiones. Libia obtuvo sin
embargo la más baja votación (155).
También
fueron elegidos Polonia, con 171 votos, Moldavia (175), Angola (170), Mauritania
(167), Uganda (164), Malasia (179), Maldivas (185), Qatar (177), Tailandia
(182), Ecuador (180) y Guatemala (180).
De modo que nadie se ha quedado
fuera esta vez, porque los candidatos que finalmente mantuvieron su candidatura
fueron catorce para otras tantas plazas, por lo que se trató de una elección
tácita-táctica, que varias ONG's han comenzado ya a cuestionar.
Discusión abierta
El Consejo sustituyó en 2006 a la
Comisión de DD.HH, y entre otras cuestiones, decide qué países deben entrar a
formar parte de su estructura. En la actualidad, existe una discusión abierta
entre aquellos que ven imprescindible que los candidatos cuenten con un
expediente limpio en materia de respeto de los DD.HH y aquellos que son
partidarios de incluir también a los que violan las libertades fundamentales
para conseguir que se involucren en su defensa.
Estados Unidos, uno de los cuatro
países que, junto con Israel, votaron en contra de la creación del Consejo de
2006, es miembro desde el año pasado.
El objetivo principal del Consejo
es considerar las situaciones de violaciones de los derechos humanos y hacer
recomendaciones al respecto, como sugerir a los países determinadas iniciativas
legislativas. También puede crear un mandato específico para que un relator
investigue la situación de las libertades fundamentales en una nación en
concreto.
Sede en el Palacio de las
Naciones en Ginebra
El Consejo tiene su sede en Ginebra
y se reúne en la 'Sala de los Derechos Humanos y la Alianza de las
Civilizaciones', cuya cúpula decoró el artista español Miquel Barceló con un mar
de estalactitas de colores. España asumió los costes de la rehabilitación de
toda la sala, que incluían la obra de arte, los servicios de comunicaciones y el
mobiliario, cuyo coste se cifró en unos 18,5 millones de euros, de los que el
Estado aportó 7,4 millones de euros y el resto lo financiaron empresas.
Sus miembros son elegidos de forma
directa e individual en votación secreta por la mayoría de los miembros de la
Asamblea General. Su composición se basa en una distribución geográfica
equitativa, de modo que el continente africano y Asia cuentan con 13 asientos
cada uno; América Latina y el Caribe, ocho; Europa oriental, seis y Europa
occidental y otros Estados, siete.
Swisslatin
(14.05.2010) |